<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2261811598259955221</id><updated>2011-04-21T18:10:37.150-07:00</updated><title type='text'>EN UN MUNDO NUEVO</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2261811598259955221/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>EL ANGEL NOCTURNO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18269467507481479539</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_TTgJHo0w3z8/R1M44lB3W3I/AAAAAAAABOQ/9nIVzR33xUU/S220/yo.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>6</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2261811598259955221.post-512698554976095293</id><published>2007-10-07T14:58:00.000-07:00</published><updated>2007-10-08T03:41:33.352-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoEoPw2FpI/AAAAAAAAA-s/MqzGwDMpYf4/s1600-h/P5107026.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5118909015932671634" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoEoPw2FpI/AAAAAAAAA-s/MqzGwDMpYf4/s400/P5107026.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;CAPITULO PRIMERO&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Ay, Dios mío. Parece que fue hace una eternidad cuando la historia de mi reaparición en los escenarios trajo tanta variedad de acontecimientos de todos los colores, tanto sinsabor agridulce y soberanas colecciones de boleros personales e historias de amor – rotas unas y reanudadas otras –.&lt;br /&gt;Y no. No ocurrió hace siglos, sino hace un par de suspiros, que con el ritmo frenético que lleva la vida esta, uno no hace más que decir “pamplona” y ya se encuentra rayando la cincuentena. Y hasta ahí podíamos llegar.&lt;br /&gt;Total, que para refrescar la memoria del personal que garbee y cotillee por mi vida y mis amistades, les diré y confesaré que no me canso nunca de recordar que en mi carné consta que soy Rafael Sandoval Santana, pero todo el mundo me llama Rafaelito aunque mi nombre de guerra es La Divina Soraya. También se dice que nací en Santander hará cosa de tres discos dobles de boleros y que vivo desde siempre en Puertochico, junto a mi vecina la Virgen del Carmen y mis primos los pescadores del Cantábrico; que mi difunto padre siempre quiso enderezarme a su manera, que no era la mía, y que mi difunta y santa madre siempre me tuvo en un altar por ser como soy y no dar cuartos al pregonero de turno. Y el que quiera más, que indague en las hemerotecas esas. Que más de un titular sí que protagonicé y a más de una congregación parroquial arruiné; que hubo algún obispo al que mandé de acólito a un pueblo perdido de la montaña y que conseguí que todo un párroco como don Matías me casara en nombre de Dios con mi novio de toda la vida, Monchito, en una ceremonia preciosa vía video-conferencia desde un rincón lejano de Africa, donde habían destinado al párroco por saltarse el secreto de confesión en más de tres ocasiones. Y allí mismo, junto a los negritos y don Matías, también hizo de testigo de la boda mi gran amiga la Hermana Superiora de la Orden de las Humilladas Divinas, Sor Visitadora de la Cueva, amiga y monja donde las haya, y a la que también castigaron por no conseguir abolir entre el personal monjil de su congregación el vicio de estar todo el santo día comiendo pan ácimo y también por haberse dedicado en cuerpo y alma a disminuir el número de embarazos no deseados entre la juventud de hoy en día a base de repartir preservativos a diestro, siniestro, y al centro, que es donde se ponen.&lt;br /&gt;Y hasta es probable que también se recuerde que mi club de fans lo componen íntegramente mis ex-señoronas de la Parroquia de Santa Lucía, refundadoras de la Cofradía del Amor Homodivino después del expolio de Padre y muy Señor mío que se montó en el episodio pasado cuando salió a la luz, delante del mismísimo señor obispo, que ellas eran las admiradoras número uno de mi arte, que cada noche acudían puntuales a mis actuaciones, y que se hacían rodear de todo tipo de chulazos para impregnarse del ambiente por excelencia. Y es que sus maridos y familiares las tenían por mujeres beatas de las que cada noche acudían a los actos piadosos de la Adoración Nocturna y demás lindezas beatíficas. Y claro, jolgorio gay y clero nunca fueron de la mano ni para rezar un triste padrenuestro, por lo que les dieron la patada por ser amigas de la más divina entre las divinas y mucho más divina que la divina garbo, que ya era superdivina de por sí. Tal vez por eso, ellas resurgieron de sus cenizas y pretendieron ellas mismas, con las ínfulas propias de cada una, irse al mismísimo Vaticano del Papa Juan Pablo para que el mismo ídem les diera el visto bueno y firmara sus estatutos cofradieros para, así, poder procesionar por las calles de este nuestro Santander del alma, corazón y vida, sacando a hombros la imagen de San Juanito, realizada con esmero, pluma, talento y pasión por la gran escultora local Goyita Soletilla.&lt;br /&gt;En fin. Que mi vida siempre ha sido muy peculiar y no me ha importado que se sepa también que mi sobrino Félix vive desde siempre con su tío querido, al que ayuda a vestirse y maquillarse para salir al escenario del Luna Llena a interpretar, en riguroso directo, las canciones españolas de toda la vida&lt;br /&gt;Pues eso. Que mi vida dio, da y dará, para una enciclopedia completa de esas que te empluman junto con unos regalos que usted ganó Dios sabe dónde y bajo qué oscuras circunstancias&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2261811598259955221-512698554976095293?l=divinasorayaepisodiodos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/feeds/512698554976095293/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2261811598259955221&amp;postID=512698554976095293' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2261811598259955221/posts/default/512698554976095293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2261811598259955221/posts/default/512698554976095293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/2007/10/cara-tiempo-de-semana-santa.html' title=''/><author><name>EL ANGEL NOCTURNO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18269467507481479539</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_TTgJHo0w3z8/R1M44lB3W3I/AAAAAAAABOQ/9nIVzR33xUU/S220/yo.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoEoPw2FpI/AAAAAAAAA-s/MqzGwDMpYf4/s72-c/P5107026.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2261811598259955221.post-3717935418071704568</id><published>2007-10-07T14:57:00.000-07:00</published><updated>2007-10-08T03:29:37.565-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoGY_w2FqI/AAAAAAAAA-0/vQjNcdoB6Zs/s1600-h/promo.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5118910952962922146" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoGY_w2FqI/AAAAAAAAA-0/vQjNcdoB6Zs/s400/promo.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Pero este nuevo episodio arranca de manera amarga.&lt;br /&gt;Y es que aquella aciaga tarde de primavera, me encontraba yo conmigo mismo y mi inmensidad física llorando a mares mientras veía en la tele los funerales por la tonadillera Monteclaro del Cielo. Deshecho en lágrimas. Consumido de dolor y de angustia. Desesperanzado por la pérdida de mi más grande particular y genuina. Y es que a estas alturas de la película de la vida, uno, a las de la mantilla, el cante popular y la bata de cola, las tiene en un altar al ladito mismo de la Virgen del Carmen. Estaría bueno. Y en un marquito dorado, igualito que con las fotos de Estrellita Castro, Lola Flores, Imperio Argentina y de las dos Rocíos, planté la faz de la Monteclaro del Cielo en la misma estantería donde tengo mi capillita con la Virgen de Puertochico, la Virgen de la Esperanza, la de los Dolores y mi reproducción a escala de mi adorada Sara Montiel.&lt;br /&gt;Y volví a llorar, que para eso había aprovechado la oferta de pañuelos de papel que había en la cadena de supermercados Microscopio. Cinco paquetes al precio de dos. Ahí es nada, que la tarde prometía en lloreras varias. Puse también varios discos antiguos de la Monteclaro, me coloqué el blusón de encaje negro que suelo ponerme para las ocasiones más luctuosas, y al tiempo que los familiares, amigos, confidentes y famosillos de medio pelo de los que salen en la tele para rellenar huecos en la programación hacían su desfile lacrimógeno, yo compartí con todos ellos su aciago momento. Y de paso, el mío también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;De quién será la culpa si el amor se va,&lt;br /&gt;a qué lugar se irá para morir,&lt;br /&gt;a quién le contará que fuimos dos,&lt;br /&gt;pero en un solo corazón,&lt;br /&gt;pero en un solo corazón…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Todo mi estrenadísimo ático de Castelar se inundó del chorro de voz de la Monteclaro y de mis lágrimas, que salpicaban de lo lindo y de lo menos lindo, que para eso luego me tocaría limpiarlas. Y no tuve más remedio que recordar que allí mismo, en aquella tarde aciaga de primavera, yo era un artista que se había puesto el luto en eso del amor y del cante transformista pues se había quedado sin ilusiones ni repertorio ya que mi maridín se había ido a criar malvas a las nubes para tenerlas bien almidonadas para darle la bienvenida a la otra gran finada.&lt;br /&gt;Sí. Mi Moncho no me había durado más de tres asaltos de luna de miel. El mi pobre, que se había casado conmigo como Dios manda y los curas echan por tierra, me había prometido amor eterno sabiendo que le quedaba poco amor para darme, pero el suficiente como para colmarnos mutuamente de felicidad la media hora de prórroga y los cinco tiros de penaltis que nos quedaban. Por eso decidí mudarme de mis posesiones de General Mola, ya que allí dónde miraba sólo encontraba recuerdos de otros tiempos felices.&lt;br /&gt;Y es que había sido en aquella casa dónde me había reencontrado con mi viejo amor; allí también se había fraguado mi esperado retorno a los escenarios; allí consolé la descomunal borrachera de mis señoronas aquella tarde en que las echaron a patadas de la parroquia por su particular manera de ver el mundo religioso; y, en definitiva, en aquel piso yo había sido feliz educando a mi querido sobrino Félix en la más absoluta libertad, el sentido común y el saber contemplar el jodido mundo que nos rodea sin vendas en los ojos ni tapones en los oídos.&lt;br /&gt;Un drama de los de no menearse, vamos. Pero en el fondo, yo sabía que mi Monchín, al igual que todas las folclóricas que también se me habían ido, estarían todas juntas, cantando sus coplas y bolerazos y pisándose las unas a las otras sus batas de cola, ocultando a la cara la cantidad de ojos que se sacarían mutuamente y el darse patadas por salir la primera en la portada del Holita qué tal. En fin. Como la vida misma.&lt;br /&gt;Pues eso. Que entre el drama de la tele, el drama de la música de la Monteclaro, el drama de mis recuerdos más amargos, y el que en esos momentos me encontraba más solo que la una, la llorera se elevó a su más alto exponente. Y a punto estuve de sucumbir en el ataque lacrimógeno.&lt;br /&gt;En eso, el teléfono sonó de repente. Ese enemigo de las siestas; ese canalla que te sobresalta y te altera como si la cosa no fuera con él; ese endiablado canijo que predice las desgracias antes de hora, me sacó de mis añoranzas y nostalgias.&lt;br /&gt;Y en buena hora. La mismísima doña Ursula Lopetegui, gran amiga y gran señorona de Laredo, ex señorona de Santa Lucía y Hermana Mayor de la Cofradía del Amor Homodivino, y, en resumen, gran dama de las que hacen de su capa un sayo tras su escandaloso divorcio y el abandono de sus hijos, me vino a amenizar la tarde con otro drama bien distinto al que estaba viviendo yo en aquella aciaga tarde de primavera.&lt;br /&gt;– No puede ser, Rafaelito – comenzó diciendo tras mi “¿dígame?” – Esto ya se sale de madre, de padre, y de toda la familia al completo. Estos de la Unión Cofradiera y Semanasantera por Excelencia me están llevando por la calle de la Amargura. Pero vamos, de una amargura tal que ya la quisieran para sí mismos los de la Virgen de la ídem.&lt;br /&gt;– Huy, doña. Que la cosa promete – dije intentando reponer mi tono de voz, quebrado por el drama vespertino del momento.&lt;br /&gt;– ¿Y a usted que le pasa, Rafaelito? Mire que no me sea lloricoso con sus asuntos, que si a usted se le murió el marido, a mi el mío me mandó a hacer puñetas y aquí me tiene usted, al pie del cañón como la Agustina de Aragón esa.&lt;br /&gt;– Cómo es usted, doña. Lo que pasa es que se me ha muerto la Monteclaro del Cielo, y claro, uno se acuerda del difunto y no he tenido más humorada que el ponerme los discos de la artista para hacer de banda sonora al drama que me he montado yo solito en esta aciaga tarde de primavera.&lt;br /&gt;– Ay, coñe, mire que es usted barroco verbal, con la de disgustos que tengo yo en estos precisos instantes. Que no sabe usted, ni se imagina tan siquiera, lo que tengo encima con esto de la cofradía. Que debí estar loca el día en que accedimos a hacernos cargo de ella, de los desfiles procesionales y de todo el alboroto semanasantero que nos supone.&lt;br /&gt;– Cuente usted, cuente. Que así me mantengo ocioso, que estaba yo ya recordando demasiadas cosas y me estaba dando un vuelco al corazón y a todo el organismo propio del género humano.&lt;br /&gt;– Pues nada, Rafaelito. Que ahora no nos dan el visto bueno a la talla del San Juanito. Que si en vez de pluma, el muy maricón, por muy apóstol amado que fuera, parece que regenta una fábrica de estilográficas al completo. Y que ya han transigido con el nombrecito de la cofradía y demás lindezas, pero que el nuevo obispo, su séquito catedralicio, su Cuerpo de Seguridad y Servicio de Protocolo, y la organización esa de la Familia, que no vea usted lo que trincha y corta, han puesto el grito en el cielo y dicen y argumentan que de eso nada. Y que se pondrán a recoger firmas para impedir que salgamos en procesión.&lt;br /&gt;– Qué obsesión tiene esa gente con coger firmas para todo. Qué cruz, Dios Santo, qué cruz de hombres y de mujeres.&lt;br /&gt;– Ya ve usted, con la imagen más cojonuda que le salió a la Soletilla.&lt;br /&gt;– No me hable mal usted, doña, que no le pega al rango ni a su categoría de señorona laredana. Y mucho menos con su título de Hermana Mayor de una cofradía de Semana Santa.&lt;br /&gt;– No me hable usted de los Hermanos Mayores de las cofradías semanasanteras, que hay una colección curiosa de meapilas que no vea usted en que se está convirtiendo el ir a una reunión de Cabildo General… Pero el caso es que yo le llamaba para pedirle un favor.&lt;br /&gt;– Dispare usted por esa tan distinguida boca que tiene.&lt;br /&gt;Y a partir de ese momento, el monólogo de la Lopetegui fue de los de tirar cohetes. Como en los viejos tiempos. Como si nada hubiera ocurrido. Como si se volviera a casar su primogénita, convirtiendo el bodorrio en el acontecimiento social de la ciudad reina del Cantábrico. Resumiendo, como si nada hubiera oscurecido el reinado de doña Ursula Lopetegui.&lt;br /&gt;La cofradía del Amor Homodivino, en realidad, había sido un invento del hijo de mi amiga doña Alejandra Ayestarán, la doña de la Plaza de Atarazanas con la Virgen de la Asunción incluida, y que tenía en su primogénito a un buen muchacho que andaba un tanto distraído con sus bajos fondos corporales y sus diversas y variopintas opciones. Y como a su querida madre y al resto de amigas y señoronas les habían dado puerta en la parroquia y andaban por la vida como perro sin amo, como Almodóvar sin Maura, como Victoria sin el mes de abril y como los ángeles sin sexo, él y los suyos habían pensado en hacer un traspaso de poderes para que mis amigas estuvieran ociosas hasta el fin de los fines. Y fue así como mis señoronas se hicieron cargo de la cofradía y la levantaron del ostracismo y del mundo underground para llevarla en laureles por las calles de Santander. Desde ese momento, pusieron todo su empeño – que ya era enorme de por sí –por hacerse un lugar en la Semana Santa santanderina, e incluso en la visita aquella al Papa Juan Pablo, días antes de su agonía, todas ellas de mantilla, vestido negro y collarones de perlas buenas, le habían presentado en audiencia exclusiva sus credenciales, sus Estatutos y el propósito que tenían de que la cofradía consiguiera adscribirse a la mismísima matriz de Roma para conseguir el título de Archicofradía. Y lo consiguieron aunque nunca me quedó claro la manera con que convencieron al Santo Padre para tal fin. Claro, que una vez abandonaron la sala de audiencias, el pobre Juan Pablo dejó de ser el que era. Pero eso es ya otra historia.&lt;br /&gt;Y fue así, tras el reparto de papeles y funciones, como la ya Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino tuvo como Hermana Mayor a doña Ursula Lopetegui; como tesorera a doña Engracia Velarde, antigua recaudadora de cáritas en la parroquia; como secretaria y Vocal de Piedad a doña Gema Valdemoro, la excelentísima y malhablada condesa de Pinto y Valdemoro y negrera donde las haya de sus criados; y como consiliaria, prioste y demás lindezas de todas las índoles existentes, a la más que octogenaria doña Leticia del Molino, ilustrísima marquesa del Santo Apóstol por la gracia de su Majestad el rey don Alfonso XIII. Ahí es nada.&lt;br /&gt;Lamentablemente, mi otra amiga y madre entre comillas del invento cofradiero, no pudo tomar parte de esta nueva andadura, pues estando en Roma, tras la audiencia con el Papa, la Ayestarán se lió con el padre Ramalazzo, secretario de buenas costumbres de su Santidad, y se fueron los dos juntitos en amor y compañía a una isla del Indico para perderse del mundanal ruido y de todos nosotros. La muy ingrata y salida.&lt;br /&gt;Total, que con todos los trámites en marcha, con el título de Archicofradía en el bolsillo, y con los Estatutos firmados por el mismo Santo Padre, mis señoronas, por el contrario, no contaban con un muro infranqueable y adusto como es el de la Unión Cofradiera y Semanasantara por Excelencia de Santander, la asociación de cofradías encargada de organizar todo el evento semanasantero santanderino.&lt;br /&gt;Y de ahí el disgusto de la Lopetegui en aquella aciaga tarde de primavera, lo que la llevó a llamarme en el momento en que me deleitaba con los funerales de Monteclaro del Cielo y pensaba en mi difunto marido, al que quise con locura y amé con la pasión de los boleros de don Antonio Machín.&lt;br /&gt;– Pues verá usted, Rafaelito – reanudó la Lopetegui – Como estamos a quince días vista de la Semana Santa y que por mis santos y nobles apellidos que la Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino sale de procesión por mucho que los meapilas retrógrados de la Unión Cofradiera y Semanasantera por Excelencia se pongan farrucos, hemos pensado entre todas las que cortamos el bacalao, el hacer unos arreglitos a fin de no ponernos a mal con nadie&lt;br /&gt;– Eso esta bien, doña. Que hay veces en que hay que apechugar con tal de salirnos con la nuestra.&lt;br /&gt;– ¡¡Qué coño apechugar!! Lo que pasa es que hay mucha envidia porque nosotras conseguimos que el Santo Padre firmara nuestros más que sagrados estatutos. Sobre todo, y más que envidia de la mala, es tirria y odio creciente lo que sienten por nosotras.&lt;br /&gt;– ¡Vivan los valores cristianos! – dije a modo de sorna.&lt;br /&gt;– Los de la Cofradía del Eterno Quejido. Esos son los peores. Ya ve usted, porque son la cofradía más antigua de Santander, nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino y sus absurdeces y sus normas de catecismo decimonónico.&lt;br /&gt;– ¿Pero cual era el problema, doña?&lt;br /&gt;– Primero, que no les gustaba la pose del San Juanito y que si la Goyita Soletilla se había excedido en la posturita de los brazos y el acento en las caderas; segundo, que si el diseño del vestuario del santo y el color de nuestros hábitos eran una horrenda mamarrachada. Ya ve usted, unos hábitos diseñados por la mismísima meona esa.&lt;br /&gt;– ¿Cuál meona, doña? Que me está usted asustando con sus innovaciones tan contrarias al linaje laredano de los Lopetegui.&lt;br /&gt;– Pues ya ve usted – me dijo finalmente con toda la solemnidad de su empaque – Pues que en Junta de Gobierno decidimos que nos debíamos a la grandeza de la firma estampada por el Juan Pablo, y que necesitábamos como el comer que nuestros hábitos fueran de una firma que ni las de la Via Condotti de Roma. Total, que nos pusimos manos a la obra y convencimos a la Velarde para que soltara los euros a fin de conseguir un diseño exclusivo de la gran, renombrada y mítica diseñadora colorista Memé O´Thoa. Toma ya.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Memé O´Thoa!!! – aullé de gran impacto - ¡¡Memé O´Thoa!! – repetí, que para eso uno es exagerado donde los haya.&lt;br /&gt;– Sí, Rafaelito. Ahí le duele, que ni usted con todo su arte escénico consiguió diseño tan exclusivo para sus mariconeos varios y nocturnos.&lt;br /&gt;– Es inaudito, doña. Innovador cien por cien. Vamos, que nos espera una Semana Santa que ni aún declarándola de Interés Turístico Regional.&lt;br /&gt;– Pues eso es lo que les joroba a la Unión Cofradiera esa, que son todos unos beatones de los de tomo y lomo y no comprenden que nosotras, que no cabe duda alguna que somos más católicas, apostólicas y romanas que ninguna, queremos una Semana Santa digna pero renombrada. Faltaría plus.&lt;br /&gt;– Pues cuente usted y el resto de mis señoronas conmigo para lo que quieran. Vamos, que me apunto al carro de la última moda. Que uno ya está seco de tanta pena y lagrimeo y que por salir de casa y ver mundo, mi difunto no se va a revolver en la tumba.&lt;br /&gt;– ¡Ay, el pobre Monchito! ¡Con lo bien que lo pasamos en la boda de usted! ¡Y lo bien que nos tocaba el piano! ¡Y qué gran pareja escénica hacían ustedes sobre un escenario! ¡Ni los Pimpinela, que se lo digo yo! ¡Y lo simpático que era! ¡Y la de sueños que nos hacía soñar el muy cabrito con todo lo que tenía por ahí adornándolo!&lt;br /&gt;– No siga, doña, que vuelvo a las andadas lacrimógenas. Que uno, en esto del amor, anda sensiblero a no poder más y todavía añoro las caricias y las sonrisas, la compañía y el juego de miradas, el susurro de un bolero y el viaje astral hacia las estrellas tras una buena jornada polvorienta que…&lt;br /&gt;– ¡¡¡No me sea cochino, Rafaelito!!! ¡¡¡Que estamos en vísperas de Semana Santa santanderina y aún nos queda mucho por hacer!!!&lt;br /&gt;– Usted disculpe, doña Ursula. Ha sido la morriña al nombrármele usted. Y no se hable más. Estoy a su entera disposición. Mándeme, que yo, raudo, acudiré a su llamada.&lt;br /&gt;Y vaya si llamó. Doña Ursula Lopetegui, fiel a su poderío, me llenó la agenda para los próximos diez días. Y todo eso consiguió el mismo resultado que un chute de adrenalina para mi cuerpo. Que lo necesitaba como cosa mala. Así que, sin hacerme el remolón ni tan siquiera un segundo, apagué el televisor, le lancé un beso a la foto de Monteclaro del Cielo, me puse mis prendas de callejeo vespertino, y comencé a realizar las tareas previstas por una de mis doñas favoritas. La, en otros tiempos, señorona por excelencia de los laredos varios y la ballena pejina de Santoña.&lt;br /&gt;Esa misma tarde me llegué a la sucursal santanderina del gran taller de costura de la mítica Memé O´Thoa. Y debo confesar que me temblaban las piernas por encontrarme cara a cara con la figura por excelencia del arte sastreril. Incluso el tocar el timbre de la puerta me ocasionó ríos de sudores fríos que recorrieron toda mi inmensidad física. Pero la puerta no tardó ni cinco segundos en abrirse. Para mi desgracia, ya que no me dio ni tiempo a reaccionar ni recuperarme del estado de shock en el que me hallaba.&lt;br /&gt;– ¿Siiiiiiiiiiiiiiií…..? – me preguntó un cincuentón melenudo (de peluquín), chiquitín en estatura, con pluma que ni Caponota y yo juntos, vestido de diseño y con un metro de sastre a modo de gargantilla - ¿Qué desea vos y todo lo grasiento que le acompaña?&lt;br /&gt;En ese momento, balbuceé, intenté abrir la boca para emitir sonido alguno, hasta me pellizqué para intentar despertarme del sueño de todo artista de pisar la casa de la más grande de todas las creadoras de revistas de moda tales como Newman&amp;amp;Redford o Pasión de Sementales. Pero todo fue inútil. Y el modisto allí presente comenzó a impacientarse a su manera. Cosas de divos.&lt;br /&gt;– ¡Ay, cosa gorda, diga algo!&lt;br /&gt;– Verá usted… Yo venía a por un encargo… Me mandan para… Busco a…&lt;br /&gt;– ¡Ay, Jesús, José y María! – soltó el plumón - ¡Qué cosa más simple de personaje tío gordo! ¡Hable ahora o calle para siempre!! ¡Que no estoy para callejeros de baja estopa!&lt;br /&gt;Y ahí me dolió. Vaya si me dolió.&lt;br /&gt;– Mira tú – le comenté con deje de Puertochico de toda la vida y con los brazos en jarras, lo que me hacía más enorme aún – Que te voy a sacar el tampón del culo de una hostia y te lo voy a meter en la boca tal puro habanero a lo Sara Montiel. Que soy Rafael Sandoval Santana, “La Divina Soraya”, la máxima estrella del Luna Llena y de todos los garitos del mariconeo-party-show donde los haya. Que vengo a ver a la gran Memé O´Thoa por encargo de la más que Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino, y que o te quitas de la puerta, o del bufido saetero que te canto te quedas, no sólo con la piel de gallina, pedazo de maricón, sino con una cagalera de las que hacen época y se resaltan en la Guía Michelín. ¿Me captas o no?&lt;br /&gt;Y sí. El tío me captó a la primera de cambio pues, anonadado por mi rugido verbal y apocalíptico, se apartó de la puerta y me dejó pasar por el largo corredor, completamente decorado con cuadros de grandes divas del cine como la Dietrich, la Crawford, la Garbo, la Davis, la Swanson… incluso la diva de las divas para otra diva como yo: un enorme cuadro de la ¡¡¡Montiel!!!&lt;br /&gt;– ¿Le gusta? – dijo una voz con acento francés a mis espaldas – Tenía pensado haber colgado un cuadro de la Edith Piaf, pero me parecía más auténtica la Sara Montiel de los años setenta. ¿No le parece a usted?&lt;br /&gt;Me volví nervioso como una gama de flanes royal, y allí la vi. Digna como una estatua griega, vestida con un gran traje negro de noche, con una estola de piel blanca, unos zapatos con unos taconazos que ni los lejanos de Almodóvar, fumando en boquilla, y con los ochenta años mejor llevados de toda la historia del género humano.&lt;br /&gt;– Soy Memé O´Thoa – Me dijo con gran solemnidad.&lt;br /&gt;– Ay, Dios… – acerté a decir. Ni más ni menos – Ay, Dios…&lt;br /&gt;La gran O´Thoa sonrió a sabiendas de la expectación que ocasionaba su mera presencia aunque fuera en su propia mansión. Echó teatralmente la cabeza hacia atrás y dio una enorme calada a su cigarrillo con boquilla soltando, al instante, una gran bocanada de humo.&lt;br /&gt;– ¿Y bien…? – preguntó.&lt;br /&gt;– Mire usted, mi adorada, reverenciada y ensalzada señora Memé, que vengo a supervisar los uniformes para la Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino. Que la Semana Santa está ya encima y la señorona Lopetegui está a un paso del estrés nervioso y del ataque cardiaco por antonomasia. Que se lo digo yo, que hace lustros que nos conocemos.&lt;br /&gt;– ¿Es que la señora Ursula Lopetegui duda de mi capacidad de obrar aún faltando escasos días para el evento procesionero ese?&lt;br /&gt;Qué porte tenía la tía. Sólo ella, y eso lo juro por lo más sagrado, era capaz de desconcertarme con sus disparos verbales y su frialdad a la hora de dar a entender que nada ni nadie conseguiría nunca inmutarla por lo más mínimo.&lt;br /&gt;– Discúlpeme, señorísima Memé – dije nervioso y sudando a mares – Lo que ocurre es que, por lo visto, aún están a la espera de la aprobación de los arreglos diseñados a última hora por su gran mano creadora. Y es que la Unión Cofradiera y Semanasantera por Excelencia está apretando las tuercas ante la inminente salida procesional de un tipo de gente que, según su arcaico punto de vista, no se merecen ni el aire que se respira.&lt;br /&gt;Memé O´Thoa siguió mirándome fijamente a los ojos mientras yo me deshacía en explicaciones sobre lo humano y lo divino en esto de los avatares sociales. Pero no dijo nada. Fría, impertérrita, y a punto de sacarme de mis casillas más ocultas.&lt;br /&gt;– Además, se da la circunstancia, y esto lo sé por las explicaciones de la Lopetegui de esta misma tarde, que me puso al corriente en un pis-pas, ya que uno sigue guardando luto por su difunto y ha estado oculto del mundanal ruido social, que están todas las señoronas repartidas por toda la ciudad solventando problemas de última hora para que todo esté a punto para el día señalado. Incluso se están buscando una capillita para tener la imagen del San Juanito al culto religioso, que para eso fue el tío ese santo y hasta discípulo más que amado y querido…&lt;br /&gt;“Es por eso que me pidió que yo, que, modestamente, entiendo de ropas, vestidos y ornamentos varios, le diera el visto bueno a sus diseños de usted para…”&lt;br /&gt;Y así seguí no se cuantas parrafadas más mientras la O´Thoa continuaba fumando sin quitarme ojo de encima ni debajo. Y yo, como una sopa de letras, más por lo hablado que por lo sudado, ya no fui capaz de aguantar mas. Y claro. Exploté. Como sólo yo sé hacerlo.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Y que ya está bien, señorísima Memé!!! ¡¡¡Que si usted es divina, yo no lo soy menos!!! ¡¡¡Que aquí donde su señorial porte me ve, soy la afamada Divina Soraya, la reina del Luna Llena y del espectáculo nocturno de la ciudad que es capital del reinado del showman Revillita!!! ¡¡¡He dicho!!!&lt;br /&gt;Memé O´Thoa lanzó una última bocanada de humo y arrojó boquilla y cigarrillo a los pies del plumón que me había abierto la puerta y que se había quedado anonadado con el ataque histérico que me había dado en aquel preciso instante en que mis casillas y mis nervios se habían ido a tomar vientos a una galaxia muy, muy lejana.&lt;br /&gt;– Vamos a dejar las cosas bien claras, monsieur Soraya – ladró finalmente la artista del corte y la confección internacional – que hoy no tengo yo el aparato entrepiernil para trotes innecesarios. Y es que se da la circunstancia de que ya me están hartando de lo lindo sus señoronas del diablo y sus histerias más que colectivas y personales.&lt;br /&gt;– Muy bien hablado, señora O´Thoa – coreó el plumón – Pero que muy bien hablado. Es Más. Hasta me atrevo a constatar que no hay oradora como usted en todo el mundo entero. Que se lo digo yo.&lt;br /&gt;– Pues eso – continuó la diva – Que yo soy una artista de las que ya no se hacen ni nacen. Y que esta maldita ciudad está cuajaíta de hipocresía y de mal gusto, ya que yo diseñé unos modelos exclusivos para la firma Homodivina y no estoy dispuesta a consentir que unos meapilas de rosario en mano duden de la calidad y la maestría de mi arte por mucha procesión, Semana Santa e incienso que les acompañe. ¡¡¡He dicho yo también!!!&lt;br /&gt;Y tras lo cual, se volvió y se adentró en sus posesiones más que privadas.&lt;br /&gt;– Que no, mujer – dije alcanzándola en el largo corredor – Si entre artistas no tenemos por qué discutir. Si yo le contara a usted lo denostado que también está mi arte escénico. Vamos, si hasta los vecinos ponen sirenas en los balcones para protestar de lo lindo por la cercanía de mi mariconeo coplero de los lugares de buenas costumbres y del orden de antes.&lt;br /&gt;“Además, estoy plenamente seguro de que sus diseños de los hábitos de la cofradía serán de tomar pan y mojarlo en ellos. Segurito. Palabrita del Niño Jesús. Lo que ocurre es que la Unión Cofradiera y Semanasantera por Excelencia es así de puñetera y teme que porque San Juanito se lleve de calle a los chulazos de todo el barrio, la Semana Santa de Santander se convierta en una manifestación orgiástica del Orgullo Gay. Que por otro lado, y dicho sea de paso, sería el no-va-más.&lt;br /&gt;Memé O´Thoa esbozó una tímida sonrisa y me miró fijamente a los ojos en un intento por hacerse de rogar y, así, asentarse en su trono de divismo más que justo y merecido.&lt;br /&gt;– Si usted tuviera la amabilidad de mostrarme sus retoques – dije para intentar ganármela del todo – soy capaz de cantarle ahora mismo siempre y cuando el luto y el recuerdo de mi difunto esposo no empañe a base de lágrimas como puños esta muestra de arte compartido entre grandes en el género propio de cada uno. Vamos que sí.&lt;br /&gt;Memé O´Thoa alzó el brazo hacia su portero-plumón, quien le brindó un nuevo cigarrillo en su correspondiente boquilla, dio una enorme calada, y soltó una aún más grande bocanada de humo. Qué chimenea de tía, Jesús.&lt;br /&gt;– No hace falta que usted me cante, monsieur Soraya. Conozco de sobra su arte en el escenario, su desgarro coplero y su más que capacidad sobrada para asombrar a propios y extraños con un mero golpe de abanico. Su fama le precede al igual que las canciones que usted interpreta. Es más, confieso que yo estuve presente en su reaparición en el Luna Llena del episodio pasado.&lt;br /&gt;– Qué me dice usted, doña… – dije asombrado.&lt;br /&gt;– De incógnito, claro. Al fondo del local. Nunca olvidaré su interpretación de Maniquí Parisien con aquel molde de escayola de la Virgen Inmaculada y su prodigioso vestuario digno de mi envidia sana y de la mala de mi querido compatriota. Peor para Gaultier y los picardías puntiagudos esos que diseña para Madonna.&lt;br /&gt;– Huy, no me toque usted a la Madonna, por su padre se lo pido.&lt;br /&gt;– Qué tío usted, que no perdona ni copla ni rock moderno. En fin, que venga conmigo, que estoy completamente segura de que me dará el aprobado con nota a los retoques que he implantando al atuendo de la firma Homodivina para las procesiones de Semana Santa santanderina.&lt;br /&gt;Y para su santa-sanctorum que nos fuimos. Los dos en amor y compañía y sin plumón. Tan sólo el mío. Que conste para el que aún no se hubiera dado cuenta de qué va mi vida y el modo en que me gano la ídem.&lt;br /&gt;Una vez allí, en sus dependencias privadas, tenía figurines a tamaño natural con los dos modelos de hábitos que había diseñado para la cofradía. Un auténtico lujazo y un soberbio derroche de imaginación, estilo y colorido. Para el primer modelo, aquel que lucirían los hermanos que escoltarían a la imagen del San Juanito con velas, estandartes y demás aditamentos propios de la Semana Santa, Memé O´Thoa había pensado en un gran hábito largo de un color lapislázuli, un fajín ancho de color oro con flecos, una capa de blanco raso con forro de color negro y un capuchón también de color oro, cubriendo una enorme y gigantesca cartonera. Y sobre el hábito, el emblema de la Cofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino, también de diseño exclusivo y realizado en esmalte y con una cadena de cuentas doradas: dos medias lunas de azul celeste y oro sosteniendo en cada extremo un gran corazón rojo posado sobre una peana con los colores del arco iris. Y sobre el corazón, una pequeña cruz. Soberbio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo modelo de hábito sería para los portadores de la imagen, con un atuendo exacto al anterior con la salvedad de que éstos no llevarían capa ni la gran cartonera sobre la cabeza, sino que simplemente la cubrirían con el capuchón color oro.&lt;br /&gt;– Y no me pregunte usted por la versión original del uniforme, que eso me lo reservo por si algún día sale la versión del director, como en los deuvedés de las pelis. Que ya rezuma el mango que una diva de la tela y el corte como es la menda, se tenga que ceñir a las normas de los meapilas de turno, ya sean cofradías de Semana Santa, partidos políticos o demás desastres públicos.&lt;br /&gt;– Pero qué grande que es usted, doña O´Thoa. Que ya estoy alucinando por lo que estoy presenciando y que ya alucinaré mucho más cuando los chulazos del Luna Llena salgan por las calles de Santander con esta guisa y con el San Juanito sobre los hombros.&lt;br /&gt;Y en ese preciso instante, justo en el momento en que más embelesado estaba y me encontraba, va y me suena el móvil. Y el gruñido que sonó al otro lado del cacharro cuando conseguí apagar la melodía del Puro Teatro de La Lupe fue de infarto de mediocardo y de cardo entero.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Rafaeliiiitoooooo!!! – chilló con su voz de pequinés japonés doña Leticia del Molino, la ilustrísima Marquesa del Santo Apóstol por la gracia de su Majestad el Rey don Alfonso XIII - ¡¡¡Dónde demonios se me encuentra usted!!! ¡¡¡Que estoy metida en un fregado de padre y señor mío y necesito la ayuda de su persona para que ponga fin a tanto agravio antimonárquico a mi persona, la historia de España, mis apellidos, y el excelso mundo al que represento!!!&lt;br /&gt;– ¡Ay, doña Leti, que me pilla usted en el taller de la gran Memé O´Thoa, revisando el uniformado de su cofradía, y con sus gritos me acaba de despertar del ensoñamiento mágico en que me encontraba al admirar y contemplar la maravilla de las maravillas que ríase usted del libro aquél de Marco Polo!&lt;br /&gt;– ¡¡Déjese de mamarrachadas verbales y acuda presto ante mi persona!! ¡¡Que estoy en el Ayuntamiento, discutiendo con la alcaldesa sobre el recorrido de nuestra procesión y la muy farruca me pone trabas, inconvenientes y hasta malas caras!! ¡¡Y como es del gremio, venga usted para la Casa Consistorial y discuta con ella!!&lt;br /&gt;– ¿Pero no le ha mentado usted el linaje del que procede y que se codeaba usted con el Alfonso XIII en la playa del Sardinero amén de tirarse usted a toda la Corte Real y Celestial?&lt;br /&gt;– ¡¡Qué coño voy a mentar si los politicastros de ahora no saben de historia ni de apellidos!! ¡¡Si a esta España nuestra no la reconoce ya ni la madre que la parió!!&lt;br /&gt;– Bueno, doña Leti, no se me enoje usted que enseguida voy para allá. Entreténgame usted a la alcaldesa que no tardo ni cinco minutos.&lt;br /&gt;Y apagué el móvil antes de lanzar un enorme suspiro.&lt;br /&gt;Memé O´Thoa se encontraba sentada en un flamante sofá tapizado en oro y brocados italianos. Con su sempiterno cigarrillo con boquilla, su elegancia y señorío en el vestir y el saber estar, con aquellos mágicos y cautivadores ojazos, me miró directa y fijamente, lanzó una enorme bocanada de humo, y sentenció como sólo ella sabía hacer.&lt;br /&gt;– ¿No se lo dije yo? – me soltó la tía – Son todas unas histéricas.&lt;br /&gt;Razón no le faltaba a la diva. No Señor.&lt;br /&gt;Total, que para el Ayuntamiento que me encaminé, sorteando las obras que había por todas partes debido al Gran Desastre del Gas, como lo calificaron en todos los telediarios, periódicos nacionales y hasta en la cadena local, Tele-telele Cántabro. Y es que resulta que mientras yo estaba recluido en mis posesiones guardando el luto por mi difunto marido, sucedió que en este Santander nuestro, un terrible accidente acontecido en los aledaños de la antigua Casa Consistorial acabó con la vida misma de todita la Corporación Local, todos los representantes de los partidos políticos de la oposición, una Comisión Internacional con los principales líderes de todas las naciones, otra Comisión Clerical, que andaba por el Ayuntamiento de visita turística, y hasta con un grupo de okupas, que se habían instalado en el sótano como unos maharajaes y a los que no hubo Dios que los sacara de allí hasta que ocurrió el desastre padre. La enorme explosión. Una pedorreta digna de don Camilo José Cela, que en Paz Descanse. En fin, que aunque nunca se aclaró realmente lo que ocurrió, unos apuntaron a un escape de gas como posible causa del accidente; algunos señalaron que fue un sabotaje de los unos para acabar con los otros; se aventuró incluso a las consecuencias fisiológicas propias del reparto de raciones de cocido montañés del bueno que una Asociación Pro-comida cántabra repartía en ese momento en la Plaza del Ayuntamiento como propaganda del arte culinario de la tierruca… Fuera lo que fuera, lo cierto es que la explosión fue de aúpa y como no quedó cargo público alguno en activo, desde el Gobierno Central se instauró la Regencia Local Santanderina, con Lady Bidette como alcaldesa aunque todo el mundo ignorara que, en realidad, la Lady en cuestión se llamó hace ya unas décadas don Manuel Pombales Caridad, maricón de oficio reconvertido en dama al estilo María Antonieta. Lo juro por Dios. Pelucones extravagantes, trajes con vuelo y un largo etcétera para adornar a un antiguo cartero de barrio transformado en la Glen Close de Las amistades peligrosas por obra y gracia del arte del quirófano y la precisión del bisturí para despojarse de todo lo que molestaba a su persona femenina la persona masculina. Y toda esa reconversión a los tiempos previos a la Revolución Francesa se extendió a la mismísima decoración de la Casa Consistorial, que ya no se llamó Ayuntamiento desde aquello, sino Real-Sitio-de-Recogimiento-Público-y-algo-más-que-Corte-Administrativa. Vamos, una pasada donde las hubiera. Imagínense a la Corte del Rey Sol o incluso de Felipe IV, en pleno siglo XXI y en Santander, el último bastión del imperio monárquico de Alfonso XIII.&lt;br /&gt;Y hablando de éste último, en cuanto la Ilustrísima Marquesa del Santo Apóstol por la Gracia de Su Majestad me sintió subir los escalones que llevaban al Salón de Audiencias, precedido por los sones de heraldos y demás fanfarria del siglo XVIII que me anunciaban con una versión sinfónica del Francisco Alegre y Olé, el expolio ya estuvo presentado en bandeja de plata y con tapete de hilo del bueno.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Ya está aquí Rafaelito!!! ¡¡¡Que ya siento temblar las paredes!!! ¡¡¡Chúpate esa, alcaldesa ridícula, estrafalaria y mamarracha!!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Que soy Excelentísima Señora Alcaldesa!!! – bramó Lady Bidette.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Y yo Ilustrísima Marquesa!!! ¡¡¡Mariquita!!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Cacatúa!!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Pedorra!!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Ya está bien, señoras!!! – grité yo para dar cordura al asunto - ¡¡Que el digno Santander de los Baños de Ola se está convirtiendo en el monigote de feria de la nación y el mundo entero!! ¡¡Que esto ya se parece a la Moncloa Zapaterista!!&lt;br /&gt;Y se hizo el silencio durante unos instantes. Doña Leticia, muy digna ella, que para eso es Ilustrísima Marquesa, volvió a ocupar su lugar en el Salón de Audiencias al tiempo que los chambelanes de Lady Bidette se acercaban a esta para retocarla los polvos blancos de la cara y le colocaban el pelucón a su posición original.&lt;br /&gt;– Pero vamos a ver, Pombales… - intenté decir.&lt;br /&gt;– Lady Bidette – corrigió un chambelán.&lt;br /&gt;– Excelentísima Señora Alcaldesa – aclaró un segundo.&lt;br /&gt;– Punto de Referencia de este Salón de Audiencias – comentó un tercero, bastante apuesto.&lt;br /&gt;– Estrella de la Mañana – saltó el Confesor Personal.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Maricón de Cuarto Oscuro!!! – puntualicé yo con los nervios a flor de piel – ¡¡¡Que el Pombales fue lagartón antes que María Antonieta, y no sólo perdía la cabeza, como la reina esa, sino hasta el mismísimo ojo anal por un cachas de los que quitaban el hipo!!! ¡¡¡Que se lo digo yo, que en más de una noche tuve que asistir a dos o tres a los que había dejado secos de un plumazo de los suyos!!! ¡¡¡ Que joder con el plumazo del Pombales!!!&lt;br /&gt;Y volvió el silencio mientras los de la Corte allí reunidos se susurraban, extasiados por mi confesión, el estupor general, y Lady Bidette, descubierta, se daba golpes de abanico.&lt;br /&gt;Tras unos segundos de desconcierto, Lady Bidette ordenó desalojar el Salón de Audiencias y, una vez desierto, se nos antojó hablar con nuestro deje propio de los años de amistad y demás historias que no procede desvelar en lugares tan exquisitos como estas páginas.&lt;br /&gt;– Eres un hijoputa – soltó Pombales (ahora sí).&lt;br /&gt;– Y tú un cerdo, que ni tan siquiera me hiciste una llamada cuando el Monchito se me fue a tomar viento fresco muy lejos de mí y de mi inmensidad física.&lt;br /&gt;– Seguramente allí donde esté se encontrará más a gusto que en pleno ojo de huracán que tú defines como tu mundo particular.&lt;br /&gt;– No creas que esté tan a gusto. Primero, porque no me tiene a su lado, y segundo, porque desde las nubes puede contemplar el triste espectáculo en el que has convertido la más que noble ciudad de Santander.&lt;br /&gt;– ¡¡Te recuerdo que estoy legitimada por el Gobierno Central!!&lt;br /&gt;– ¡¡Gracias a la enorme pedorreta aquella que acabó con toda la Corporación Local y compañía!! ¡¡Que seguro que tú tuviste algo que ver con el reparto del cocido montañés en plena plaza del Ayuntamiento!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡No te consiento que me acuses de nada!!! ¡¡¡Qué culpa tendré yo si en Cantabria se come, se pedorrea y se caga como Dios manda!!!&lt;br /&gt;Y en eso, una sonora palmada nos desvió de nuestros recuerdos del pasado. Doña Leticia del Molino, impaciente, se situó entre nosotros dos para ser la protagonista del reencuentro y retomar el asunto que me había llevado raudo y veloz hasta la antigua Casa Consistorial.&lt;br /&gt;– ¡¡Hagan el favor de dejar sus asuntos de mariquitas para otro momento!! ¡¡Que la Semana Santa está al caer y aún andamos en pañales!!&lt;br /&gt;– Mire usted, señora Leticia – soltó el Pombales desde la óptica de alcaldesa transexualizada – Que el tema de los recorridos ya está cerrado por la Unión Cofradiera y Semanasantera Por Excelencia. Que su vicepresidenta, doña Petronila Sarito, con lo que es ella para lo poco que abulta la tía, es de armas tomar y no consiente que los de última hora, o sea, ustedes, me vengan con cambios extravagantes del gusto y capricho personal de unos cuantos.&lt;br /&gt;– ¡¡Qué capricho ni que niño muerto!! ¡¡Sólo pretendemos que usted, la Autoridad Local, nos permita sacar como escolta del San Juanito a la Guardia Municipal de gala y a caballo purasangre árabe de los que usted guarda en el armario!! ¡¡Que aquí, todo se sabe!!&lt;br /&gt;– Joroba, doña Leti – salté yo sorprendido – Que la Cofradía del Amor Homodivino no se priva de nada. Diseños de prestigio, una imagen de firma, los caballos árabes del Ayuntamiento…&lt;br /&gt;– ¡¡Y que se nos permita desviarnos del recorrido oficial para bailar la imagen ante la estatua ecuestre de María la Franca, símbolo más que excelso de los Derechos y Libertades del Luna Llena y el mundo gay local.&lt;br /&gt;– Jodo, jodo, jodo, jodo… - continué extasiado por la idea.&lt;br /&gt;– ¡¡¡María la Franca!!! – dijo Lady Bidette en pleno delirio orgásmico.&lt;br /&gt;Doña Leticia del Molino sonrió satisfecha.&lt;br /&gt;– ¿Y por qué no empezó usted por ahí? – continuó la Lady – Que el circunloquio que me ha soltado ha sido de aúpa. Si usted me llega a presentar lo del baile ante la estatua al principio de todo, nos habríamos ahorrado unos cuantos sofocos, que ya no andamos para histerias colectivas ni de las otras… ¡¡Cómo voy a negarme a que una cofradía de Semana Santa honre a María la Franca bailándole su imagen sacra ante los anonadados ojos de todo el mundanal populacho y del clero más arcaico!!&lt;br /&gt;Las dos clavaron su mirada en mí, aún maravillado por la idea, a la espera de un movimiento afirmativo de mi cabeza. Y es que el hecho de que el San Juanito, la imagen del Discípulo Amado, fuese bailada ante la fundadora del Luna Llena y la creadora del Aticc-Gay, la zona residencial que se crecía con fuerza en pleno centro de la urbe, era lo suficientemente llamativo como para que, una vez más, me quitara el sombrero ante las pretensiones de mis señoronas y sus reales aprestos.&lt;br /&gt;Y como la emoción me embargó allí mismo, me puse en plan Magdalena llorosa yo solo sin la ayuda de nadie. Que para eso me basto y me sobro.&lt;br /&gt;– Pero no me llore usted, Rafaelito – me consoló doña Leti – Si todas sabíamos que la idea iba a ser de su agrado a pesar del desagrado del recuerdo y esas cosas tristes en el que le dejó su difunto de usted, que Dios tenga en su Gloria, aunque habría que ver en qué se ha convertido la Gloria esa con el ramillete que esta yendo para allá arriba últimamente.&lt;br /&gt;– No se hable más – dijo Lady Bidette acercándose para brindarme un abrazo sincero y honesto de amigos de la más que tierna aunque poco virginal infancia – Ahora mismo pongo en jaque a la Unión Cofradiera y Semanasantera Por Excelencia para ponderar las intenciones de su cofradía y los sentimientos que priman entre sus componentes. Palabra de alcaldesa peculiar y única donde las haya.&lt;br /&gt;Y lo soltó así, sin que la pelucona se le fuera para ningún lado, sin que las enaguas y la triple vestimenta para lograr el vuelo a lo Maria Antonieta le hiciera perder credibilidad, y al tiempo que se acercaba al trono del Salón de Audiencias para, haciendo sonar una pequeña campana, avisar a su equipo de chambelanes, que aparecieron por allí al son del Francisco Alegre y Olé.&lt;br /&gt;– Avisadme a los escribas. Voy a dictar un bando de los de agarrarse que vienen curvas peligrosas que ríanse ustedes de las parrafadas de todos los Pregoneros Cofradieros juntos y los Pindados de turno. He dicho.&lt;br /&gt;Y vaya si lo dictó. Eso sí, con la gracia que Dios le dio y de la cual, el Pombales, actual Lady Bidette, ya daba gala cuando se dedicaba a repartir cartas por todo el vecindario:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;BANDO LOCAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lady Bidette Pombales, Excma alcaldesa de la Regencia Local Santanderina, legitimada por el Gobierno Central de España, a los ciudadanos de la capital del Cantábrico, a los prelados de todos los distritos, a los dirigentes de todas las asociaciones sin ánimo de lucro y hasta a las lucrativas (que una no hace excepciones), a los hombres de buen talante y a las mujeres con tragaderas varias y, en definitiva, a todo dios,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queridos conciudadanos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os hago partícipes de los tiempos santos que se avecinan, unos tiempos que llaman e invitan a la reflexión más íntima así como a la exaltación devocionaria de la Fe y la Piedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos saldremos a las calles para acompañar a nuestras imágenes, a esa magistral lección catequética de cómo dejaron para el arrastre a Nuestro Señor Jesucristo después de un vapuleo de los de Padre y Muy Señor Mío. Eso sí, lo haremos desde el respeto interior y el trabajo constante de nuestras Hermandades que, a lo largo de todo el año, se preparan para engalanar con mimo y gusto a Cristos, Vírgenes y Apóstoles Varios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presenciaremos un año más a la Reina de la Semana Santa, a la Virgen del Eterno Quejido que, bajo palio, removerá nuestros corazones y el guante blanco de algunos en cuanto a joyerío decorativo; lloraremos juntos con el Cristo del Ay Qué Dolor, la maravilla escultórica del imaginero Leandro de las Mercedes que, desde finales del XIX, procesiona por este Santander tan nuestro como suyo; Cómo no admirar de nuevo a la Virgen del Lagrimeo Constante, que llevará consuelo a los más necesitados allí donde haga falta… Y así, hasta completar el más que digno ramillete cofradiero local que deja a Sevilla y Castilla a la altura de las fallas valencianas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero permitidme, conciudadanos, que en estas letras os hable de la nueva Archicofradía que, con tesón y dedicación absoluta, desembocará este año entre nosotros en unos tiempos en que, por fin, la Tolerancia y la Libertad van cogidas de la mano del Respeto y el Consentimiento. Se trata de la Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino, último reducto de la voluntad del Santo Padre Juan Pablo antes de irse a criar unas malvas muy bien que merecidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con su imagen de San Juanito, estoy segura de que la devoción y la oración de los conciudadanos santanderinos se harán más hondas y profundas si cabe. Incluso más de uno sentirá un cosquilleo especial al presenciar la obra maestra de nuestra artista Goyita Soletilla, que ha sabido dar expresión, figura y pluma al Discípulo Amado, a ese hombre que amó tanto a Cristo que estuvo a las verdes y a las maduras en esto de la Pasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy completamente segura, queridos conciudadanos, de que la tolerancia santanderina será la envidia de toda la nación española, y que incluso en Cataluña volverán al castellano para hablar maravillas de lo que aquí se cuece. Palabra de alcaldesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por tal motivo, queridos vecinos, que os pido que en estos tiempos de recogimiento, engalanéis vuestros balcones, abanderéis vuestro balaustres, llenéis aceras de confetis y pétalos de flores y, especialmente, que se os quede la boca pequeña al hablar de amor con vuestras parejas y permitáis que cada cual se muestre orgulloso de amar y ser amado por aquel que le pone las pilas a su corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Cristo murió por nosotros, y con ello demostró el gran amor que nos tenía, demostradle que estáis a su altura y demostraros a vosotros mismos y al resto del mundo que el amor está por encima de las etiquetas y los dogmas desvirtuados por los de siempre.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;LADY BIDETTE POMBALES&lt;br /&gt;La alcaldesa de todos y de todas, de él y de ella, de uno y una y de otro y otra, y de todos los etcéteras que hay que decir ahora para que no la acribillen a una todo ese ramillete de gilipollas y gilipollos de nuestra más que amada sociedad.&lt;br /&gt;(Gracias, Reverte, por la frase).&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2261811598259955221-3717935418071704568?l=divinasorayaepisodiodos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/feeds/3717935418071704568/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2261811598259955221&amp;postID=3717935418071704568' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2261811598259955221/posts/default/3717935418071704568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2261811598259955221/posts/default/3717935418071704568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/2007/10/pero-este-nuevo-episodio-arranca-de.html' title=''/><author><name>EL ANGEL NOCTURNO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18269467507481479539</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_TTgJHo0w3z8/R1M44lB3W3I/AAAAAAAABOQ/9nIVzR33xUU/S220/yo.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoGY_w2FqI/AAAAAAAAA-0/vQjNcdoB6Zs/s72-c/promo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2261811598259955221.post-2129292984066744099</id><published>2007-10-07T14:55:00.000-07:00</published><updated>2007-10-08T03:33:18.166-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoHXPw2FrI/AAAAAAAAA-8/i_tvSmDsnRE/s1600-h/P4014840.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5118912022409778866" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoHXPw2FrI/AAAAAAAAA-8/i_tvSmDsnRE/s400/P4014840.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La verdad sea dicha, es que tenemos una alcaldesa que no nos la merecemos. Y fue tal el revuelo que se originó con el Bando publicado en todos los tablones de anuncios de la ciudad, que la expectación fue a más. Y con ello, obviamente, el nerviosismo de mis señoronas ante la inminente llegada de la Semana Santa santanderina. Y es que, a medida que el calendario avanzaba a pasos agigantados – el muy ingrato –, los miembros de la Unión Cofradiera y Semanasantara por Excelencia hacían de las suyas para impedir que la Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino saliera a la calle. Y así, con la terrible vicepresidenta doña Petronila Sarito al frente, eso que llaman dignidad de los valores cristianos parecía estar más que asegurada, pues la tía se dedicaba en cuerpo y alma a denigrar a mis niños con constantes cartas a los periódicos locales, a las cadenas de televisión e incluso repartiendo folletos y trípticos en Mesas Consultivas situadas en plazas y lugares de esparcimiento por toda la ciudad. Que si “una firmita para la defensa de los valores y principios de toda la vida”, que si otra firmita para “la dignidad en la vestimenta cofradiera”, que si alguna otra para “defender a ultranza la calidad de las imágenes semanasanteras realizadas con el hondo cristianismo como punto de referencia en vez de mamarrachadas modernistas que avergüenzan la época gloriosa de Salzillo”…&lt;br /&gt;En fin, toda una campaña orquestada para defender lo suyo sin pararse a pensar en que en este mundo hay sitio para todos. Lo que ocurrió es que ni las amenazas de la alcaldesa de retirar la subvención a las cofradías pareció surtir efecto, pues los de la Unión Cofradiera tenían asegurado un montonazo de firmas para derrocar a la Regencia Local y de salir en procesión como Manifestación de Fe. Así que, en los días previos a la Semana Santa de Santander, el horno no estaba precisamente para bollos&lt;br /&gt;Y hablando de bollos, en cuando salió a la luz pública el comentario unánime de los miembros de Gobierno de la Unión Cofradiera acerca de la “dudosa calidad” de la talla del San Juanito, la mismísima Goyita Soletilla montó en cólera y salió a la palestra como solo ella podía y sabía hacer. En la mismísima Santa Iglesia Basílica Catedral de Santander, en una eucaristía en favor de la salud del nuevo obispo, que andaba algo acatarrado por todo lo que en su Diócesis estaba ocurriendo, y a la hora de comulgar, delante de cientos de fieles que se habían congregado en tan santo lugar. La Soletilla, enfundada en una camiseta ajustada de licra – qué valor la tía – en la que se podía leer “AMAROS LOS UNOS A LOS OTROS DE MANERA HOMODIVINA Y NADA SACRA”, se situó junto al altar, y micrófono en mano, canturreó en versión rap por esa boca que Dios le dio hace años y años. Pero muchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Dónde están no se ven los valores del ayer.&lt;br /&gt;Aquí estoy, me conocéis, Soletilla cien por cien.&lt;br /&gt;San Juanito, apóstol fiel, con mis manos modelé.&lt;br /&gt;Y con chulazos super gays en procesión lo veréis.&lt;br /&gt;No dudéis en respetar el talento de mi arte&lt;br /&gt;ni en rezar un Padrenuestro por detrás y por delante.&lt;br /&gt;Cofradía Homodivina por las calles de Santander&lt;br /&gt;removiendo corazones entre todo este pueblo fiel…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Lamentablemente, en ese momento el Cuerpo de Seguridad del Obispado la agarró por las caderas y se la llevaron al vuelo hacia la calle entre los aplausos de los allí congregados y mi más que absoluta indignación, pues allí mismo me encontraba yo, poniéndole una velita a mi difunto sin necesidad de pisar una iglesia para hacer demagogia política como sí que hacen otros.&lt;br /&gt;Ya una vez en la calle, la Soletilla se desembarazó de aquellos matones y la emprendió a gritos de los de muy Soletilla y Señor mío.&lt;br /&gt;– ¡¡Arcaicos!! ¡¡Indómitos!! ¡¡Ignorantes!!&lt;br /&gt;– No se me esfuerce usted, doña Soletilla – le dije recomponiéndola entera – Que no se merecen ni un triste miramiento.&lt;br /&gt;Pero la tía seguía como Don Erre que Erre.&lt;br /&gt;– ¡¡La madre que os parió!! ¡¡Que una es artista por los cuatro costados de su cuerpo y por todos los poros de su piel!! ¡¡Incultos!! ¡¡Fachones!! ¡¡Que el día menos pensado me ato a la puerta de la Catedral y apostato de una manera apoteósica y salvaje para perderos de vista!!&lt;br /&gt;Y así, tras unos minutos de gritos que hicieron temblar toda la plaza circundante a la Catedral, Goyita Soletilla se calmó, se sacó un espejito de su bolso, se retocó cara y melenón, y sacando un abrigo de piel de una bolsa de Vivance, la exclusivísima tienda de moda, se lo puso por encima de su camiseta de licra.&lt;br /&gt;– Es que mire usted que es atrevida, doña – le dije.&lt;br /&gt;– ¡A mi San Juanito no me lo toca ni Dios! ¡¡Que es obra mía y me sé muy bien lo que me digo yo a mí misma!!&lt;br /&gt;– Olé sus narices, pero mucho me temo que como esto siga así, mis señoronas se quedarán sin cofradía y este Santander nuestro no podrá contemplar el arte de usted ni los diseños de la Memé O´Thoa.&lt;br /&gt;– ¡¡No me hable usted de la franchute que me tiene hasta el moño!! ¡¡Que se piensa que tiene más arte que yo y por ahí sí que no estoy dispuesta a transigir!! ¡¡Que a una, el apellido, le ha costado un huevo que aparezca en la Enciclopedia de Cantabria por mucha errata que haya en la fecha de nacimiento!!&lt;br /&gt;– Qué me cuenta, doña. Pero si el San Juanito parece que nació para lucir el atuendo de la cofradía Homodivina diseñado por la O´Thoa.&lt;br /&gt;– ¡¡Pues si llego a saber la pretensión de ese nutrido hatajo de neurasténicas, les hago el San Juanito por unas narices!! ¡¡Memé O´Thoa es una palurda del corte y la confección que se piensa que las procesiones de Santander son un nuevo espectáculo del Circo del Sol!! ¡¡Pero qué colorines son esos!! ¡¡Pero qué absurdo diseño del carajo!!&lt;br /&gt;– ¿Y entonces por qué se me muestra ahora tan reivindicativa en el mismo altar de la Santa Iglesia Basílica Catedral?&lt;br /&gt;– Hombre, Rafaelito. Que un artista del arte escénico y la copla maricona como usted me venga con esas cuestiones ya clama al cielo, caramba. Yo defiendo la calidad de mi talla al margen de todo el alboroto que se ha formado con la dichosa cofradía del carajo. Que una, a su edad, ya no le da la gana de transigir con memeces y con un quedar-bien-por-quedar-bien. Que no me la gana, coño. Que no. Que mi San Juanito es una imagen realizada con todo el amor del mundo y que ya bastante me toreó la tesorera esa para rebajarla el precio a cambio de la repercusión que iba a tener mi nombre a partir del momento en que saliera en procesión. Como si a Goyita Soletilla le hiciera falta una Semana Santa para darse a conocer.&lt;br /&gt;– No me diga que regatearon con usted, doña, que me muero ahora mismo. Que doña Engracia Velarde, a quien conozco desde hace unas décadas, es mujer facilona en cuanto a simpleza en mayúsculas, y no me la veo yo en plan ahorrativa, que ya me acuerdo de la historia de su desprendimiento económico en la parroquia y la patada que la dieron en el culo por ello en el episodio pasado. A ella y a todo el ramillete de señoronas que me rodea. Que para eso, el clero se las pinta solo.&lt;br /&gt;– Pues sí, hijo. El San Juanito, en vez de venir con un pan bajo el brazo, vino que me pillé los dedos con él por cuatro perras monetarias y de las otras. Que ya rezuma el mango con la Junta de Gobierno de la cofradía Homodivina por mucho que camelaran al Juan Pablo y ahora me vengan con el súper título de Archicofradía. Y claro, una, aunque bollera, juanpablista como la que más, y ese fue mi error. Pero por encima de todo está mi impronta artística de una calidad de defecarse una encima de sí misma. Que sé lo que me digo, como ya le he dicho antes.&lt;br /&gt;– No, si yo la creo, doña. Aunque por otro lado, me está dando en la nariz que mis señoronas andan algo desbordadas con todo este tema…&lt;br /&gt;– Qué coño desbordamiento, Rafaelito. Que están piradas y punto. Empezando por la laredana esa de la Lopetegui y acabando por ese par de aristócratas pretéritas de la Condesa de Pinto y Valdemoro y la Marquesa del Santo Apóstol por la Gracia de su Majestad Don Alfonso XIII. Que ya demanda melones los titulillos de una y de otra como si la Soletilla hubiera andado toda la vida mendigando la sonoridad de su nombre a cambio de un par de esculturas ubicadas por toda la urbe santanderina.&lt;br /&gt;– Que todo sea dicho de paso, doña Goyita, más que esculturas, dos pedazos de obras de arte hechas en mayúsculas y en negrita, que se dice.&lt;br /&gt;– Pues no seré yo quien le contradiga. Que la modestia no aparece en mi carné de identidad. Y sí, me salieron dos pedazos de bombones que ni los rellenos de licor, oiga.&lt;br /&gt;– Cómo fue aquello de esculpir el busto del afamado, honorario e inolvidable historiador Paquitín Díaz con más talento que medios físicos; o el mítico grupo de los doce Gobernantes de la Merced, allí mismo, en el Patio de la Prisión Provincial, ataviados con hábito y demás lindezas que ríanse todos de los pliegues marmóreos de Bernini.&lt;br /&gt;– Y ya ve usted, Rafaelito. Ahora llaman arte a colocar una lata de refresco sobre hierros retorcidos, alegando que es una metáfora de la sociedad de consumo de nuestros tiempos. Y encima, pagan millonadas por ello. Una vergüenza.&lt;br /&gt;– Es que el arte de ahora es una mierda.&lt;br /&gt;– El arte de ahora no es arte, Rafaelito, que se lo digo yo. Palabra de Soletilla, que todavía es palabra de ley.&lt;br /&gt;Y en ese departir del arte y demás ingredientes de la vida nos encontrábamos cuando sonó el móvil con la melodía del mítico Raskayú, designada para hacerme saber que quien me llamaba era doña Gema Valdemoro, la Excelentísima Condesa de Pinto y Valdemoro.&lt;br /&gt;– ¡¡¡¡Rafaelito!!! ¡¡¡Déje lo que esté haciendo que le necesito en un ipso facto de los de agarrarse y no caerse!!! ¡¡¡Que estoy con sus niños del Luna Llena ensayando los cantos para la procesión y se me está desbandando el gallinero!!! ¡¡¡Que en mala hora dejé mi café vespertino en el Real Sitio de la Raqueta para codearme con la crema esta de las cremas mariquitas!!!&lt;br /&gt;– ¿Pues qué ha ocurrido, doña?&lt;br /&gt;– ¡¡Lo de siempre!! ¡¡Que sus rivales escénicos, las hermanas Pombo del Carmen, se creen las estrellas del cotarro, que quieren cantar todas las estrofas ellos solos, que han ideado una coreografía para escenificarla delante del nuevo obispo y la Unión Cofradiera del carajo y que como esto siga así, dimito de secretaria, de Vocal de Piedad y de todo el rollo marinero menos de ser condesa. Faltaría plus!!&lt;br /&gt;– Pues ahora voy para allá, doña Gemita. Que estoy en la Catedral, con la Soletilla y que…&lt;br /&gt;– ¡¡Pues que se venga ella también!! ¡¡Que por alguna habitación de este antro anda la Memé O´Thoa y su regimiento de chinos venga a coser como unos locos chinos y aquí hace falta que todo Dios arrime el hombro!! ¡¡Que la Semana Santa está al caer y aún andamos en unos pañales tales que a Jesucristo le van a dar las uvas en la Ultima Cena!!&lt;br /&gt;– ¡¡Caray, doña Gemita!! ¡¡Usted es negrera hasta en tiempos de Cuaresma!! ¡¡Que no estamos en su palacete de Pérez Galdos, coñe!!&lt;br /&gt;Pero como es imposible discutir con la excelentísima condesa, para allá que nos fuimos la Soletilla y el menda a los locales anexos al Luna Llena para echar una mano, las dos si hiciera falta, y los restos con tal de, entre todos y en hermandad, conseguir que la Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino lograra salir en procesión en el día y la hora señalada: en la jornada de Viernes Santo, en la Procesión General del Santo y Plañidero Entierro, la más antigua de cuantas integraban la Semana Santa santanderina.&lt;br /&gt;Y lo que allí nos encontramos fue como para coger un par de pares de cajas de aspirinas y tomarlas todas a pelo, pues si los nervios de todos ya estaban a flor de piel por la cercanía de la fecha, aquella tarde el anexo al Luna Llena era un hervidero de descalificaciones, perchas con hábitos por todos lados, chinos a doquier dándole a la aguja y a la máquina de coser supervisados con mano de hierro por doña Memé O´Thoa, chulazos probándose prendas y aditamentos, más chulazos ensayando la manera de desfilar en procesión, otros colocando la imagen del San Juanito sobre unas andas de madera para ensayar y hacerse con el peso de la imagen, algún otro con doña Ursula y con mis rivales, Las Hermanas Pombo del Carmen, ensayando un canto para dar el cante en plena procesión… y etcétera, etcétera y más etcéteras. Y venga etcéteras…&lt;br /&gt;– ¡¡¡Cuidado con mi San Juanito, que se os va a caer!!! – chilló la Soletilla, presa de la histeria más gay de la historia gay.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Dónde demonios os han enseñado a desfilar!!! – gritaba doña Gemita, la Excelentísima Condesa de Pinto y Valdemoro– ¡¡¡Nada de contorneos!!! ¡¡¡Que esto será una procesión de hábito, no en una carroza del Orgullo, pedazo de maricones!!!&lt;br /&gt;– ¿Quién calamba sabe cosel una puñeta a este puñetelo hábito de mielda? – preguntó uno de los chinos que estaban dándole que te pego a la aguja y el hilo.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Las flores para adornar al San Juanito se comprarán en Laredo!!! – imponía doña Ursula con ese porte laredano que Dios le dio al tiempo que proseguía con los ensayos cantarines – ¡¡Hasta ahí podíamos llegar con las cosas de mi tierra natal!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Pero por el amor de Dios!!! – aulló la Ilustrísima Marquesa doña Leticia, con esa voz suya tan peculiar - ¡¡¡Que esto está lleno de tíos en bolas que ni las chinas esas!!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Claro que están en bolas!!! – saltó la O´Thoa - ¿Cómo pretende usted que se prueben mis diseños, pedazo de histérica y mojigata señora?&lt;br /&gt;– ¿Mojigata esta? – chinchó otra vez doña Gema – Usted no sabe la historia profunda de la vieja Leti. Que en sus tiempos fue promiscua y hasta chica de calendario para alentar a las tropas del Frente Nacional.&lt;br /&gt;– ¿Y tú qué tienes que contar de mi vida, condesa negrera de mierda?&lt;br /&gt;– ¡¡Lo que me da la gana, que para eso soy Secretaria de la Cofradía!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Y yo la Picatoste esa o como coño se diga eso de ser Prioste!!!&lt;br /&gt;– ¡¡Y algo puta en tus tiempos jóvenes!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Cuidado con mi San Juanito!!! – volvía por sus fueros la Soletilla - ¿Y quien coño ha compuesto este canto gregoriano para la procesión del Viernes Santo? ¡¡Deberían haberme consultado!! ¡¡Que también soy famosa por el “Miseria” que compuse para la Cofradía del Pasacalles Angustioso!!&lt;br /&gt;– ¿Puta yo? – continuó indignada doña Leti – ¿La Ilustrísima Marquesa del Santo Apóstol?&lt;br /&gt;– Sí, hija. Que bien pronto olvidaste al monarca que te brindó tal título para irte con el que se consolaba con el brazo incorrupto de Santa Teresa. Casquivana, mas que casquivana.&lt;br /&gt;– ¡¡No te lo consiento, condesa envidiosa, ninguneada e ignorada por la Familia Real Borbónica!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Mi San Juanito!!! ¡¡¡Que me lo tiran!!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Cállese ya, bollera histérica y escultora de pacotilla!!!&lt;br /&gt;Y ahí sí que se montó la de Dios es Cristo.&lt;br /&gt;– ¿Escultora de pacotilla yo? ¿Goyita Soletilla?&lt;br /&gt;El silencio fue sepulcral. Las máquinas de coser enmudecieron. Los chulazos del Luna Llena cesaron en sus ensayos de hombro y de canto. Doña Memé O´Thoa dejó de supervisar la labor de sus chinos. Y hasta la condesa de Pinto y Valdemoro se olvidó del rifirrafe que se tenía con la marquesa del Santo Apóstol. Y yo… Yo ya me temía lo peor.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Me cago en todo lo cagable!!! – saltó la Soletilla, que para eso era quien era, además de muy mal hablada - ¡¡Me cago en las condesas, las marquesas, los chulazos, los maricones, su visión de la Semana Santa y la puta cofradía Homodivina!! ¡¡Pero qué ciego estuvo Juan Pablo!! ¡¡Qué ciego!!&lt;br /&gt;– Oigame usted – saltó doña Ursula Lopetegui, que se hizo un señorial hueco laredano entre todo el gallinero allí mismo concentrado – No le consiento a usted el defecarse fuera del recinto habilitado para tal fin. Y mucho menos que pedorree usted con el buen nombre de esta Archicofradía.&lt;br /&gt;– Así se habla, Ursula – apuntó doña Leti – Que bien que nos costó que el Santo Padre tuviera a bien el apostar por nosotras.&lt;br /&gt;– Eso, eso – continuó doña Gemita – Que no se qué se ha creído esta quien es. Que por esculpir una imagen en un trozo de madera ya se cree la divina entre las divinas.&lt;br /&gt;– ¡¡Y bien caro que nos ha costado el trozo de madera!! ¡¡Que aquí tengo las facturas bien pormenorizadas para ver si nos pueden dar una subvención!! ¡¡Arte, puede. Pero carísimo!! – dijo una voz distinta hasta ese preciso y concreto instante. La voz de otra vieja señorona y amiga.&lt;br /&gt;Y para allá dirigimos nuestra mirada. Doña Engracia Velarde, tesorera, hizo su entrada en este nuevo episodio a lo grande. Con una frase lapidaria en el momento justo. Si es que cuando se menta el dinero en este mundo…&lt;br /&gt;– ¿Todavía les parece caro mi San Juanito? – se indignó la Soletilla.&lt;br /&gt;– Mujer… Tirado de precio, lo que se dice tirado… Pues no.&lt;br /&gt;– ¡¡Ingratas!! ¡¡Tacañas!! ¡¡Muertas de hambre!! ¡¡Mecenas de maricones!! ¡¡Yo soy una artista que hace arte de todo menos de su histerismo colectivo!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡¡Soletiiiillaaaa!!!! – saltó Venerito, un primo mío del gremio y muy salado el tío, vestido de faralaes para la ocasión semanasantera - ¡¡¡Haz arte de esto!!!&lt;br /&gt;Y el tío se dio la vuelta, se remangó el hábito, y soltó una pedorreta sonora de Padre y muy Señor mío.&lt;br /&gt;Y en ese preciso instante, en el mismo momento en que Soletilla ya tenía a Venerito agarrado por la parte huevera ante el griterío de masas allí concentrado y que ya nos temíamos un palizón de los típicos palizones aportados a la sociedad por semejante escultora, un tremendo estruendo hizo que todos los allí presentes enmudeciéramos por partida doble. Y con razón. La mítica Memé O´Thoa, presa de la agitación del momento ante lo oído, escuchado, olido y presenciado, había propinado un sonoro bastonazo con su arma de persuadir chinos en el suelo del anexo del Luna Llena. Y para ella que miramos todos. Soletilla y Venerito incluidos y de la guisa del momento, es decir, la una con los huevos del otro en la mano. Que situación, Dios mío. Pero qué situación.&lt;br /&gt;– Me avergüenzo ahora mismo de la pérdida de los buenos propósitos que tenía esta Archicofradía en sus orígenes. ¿Dónde está el sentimiento de hermandad que debe uniros en las adversidades? ¿A dónde han ido los ideales de caridad y tolerancia de la firma Homodivina? ¿Qué ha ocurrido para que la envidia, el afán por imponer nuestros apellidos y hasta el nombre de nuestra tierra se hayan convertido en los verdaderos protagonistas de esta Archicofradía? ¡¡Tenemos que ser conscientes de lo que somos y de lo que pretendemos!! ¡¡Somos una hermandad y a ello nos debemos!! ¡¡Y saldremos en procesión con nuestra imagen y con la cabeza bien alta aunque tapada por los cubrerrostros que tan de diseño he realizado para vosotros!! ¡¡Somos la Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino!! ¡¡Ya bastantes adversidades y enemigos tenemos por ser como somos y comprender el amor de la única manera posible!! ¡¡Con el corazón!! ¡¡Esa es la única manera de amar y no los modelos que nos quieren imponer los de siempre desde sus despachos, sus palacios episcopales y desde la Almudena mientras se bautiza a una infanta!! ¡¡Saldremos a la calle en procesión y demostraremos a la Unión Cofradiera y Semanasantera por Excelencia que no nos encerraremos en ningún armario como ellos pretenden!! ¡¡Hermanos!! ¡¡Hermanas!! ¡¡Podrán quitarnos todo menos la libertad de ser como somos y sentir lo que sentimos!! ¡¡Viva la Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodovino!!&lt;br /&gt;Y quedó tan bonito el palabrerío de la franchute que más de dos y tres derramamos una lágrima. Incluso la Soletilla soltó al Venerito y se comieron a besos al tiempo que la excelentísima condesa de Pinto y Valdemoro se abrazó a la ilustrísima marquesa del Santo Apóstol… Si hasta doña Ursula Lopetegui llamó a su Laredo natal para encargar dos docenas de claveles rojos para regalárselos a la diseñadora por tan bonitas palabras.&lt;br /&gt;E íbamos todos a aplaudir el discurso cuando el sonido de unas trompetas desvió nuestra atención. Cuánto desvío, Dios mío.&lt;br /&gt;– ¡La banda de Tambores y Cornetas de la Virgen del Eterno Quejido! – comentó uno - ¡Que ya está ultimando los ensayos para las procesiones!&lt;br /&gt;– ¡Que no! ¡Es la Sección de Música del Cristo del Ay qué Dolor! ¡¡Escuchad cómo interpretan las lágrimas de Nuestro Señor por lo que le está cayendo encima!!&lt;br /&gt;– ¡¡No, hombre!! ¿Es que no reconocéis el sonido característico de las cornetas de la Agrupación Musical de la Virgen del Lagrimeo Constante? ¿No conocéis ese toque que pone los pelos de punta por el sufrimiento de la pobre María? ¡¡¡Los mejores en música sacra!!!&lt;br /&gt;– Pues va a ser que ninguna de las tres – dije yo versado en el tema. Faltaría plus – Ni los ensayos de uno, ni los dolores del otro ni las lágrimas de nadie. Están tocando el Francisco Alegre y Olé.&lt;br /&gt;Nos asomamos todos a las ventanas del anexo del Luna Llena y vimos cómo entre el tráfico destacada una carroza tirada a caballos y precedida por unos jinetes trompeta a mano. Todo nos daba a entender que nos disponíamos a recibir la visita de nuestra querida y excelentísima alcaldesa Lady Bidette Pombales.&lt;br /&gt;Pues bien, una vez dentro tan significativa persona, que aquella tarde de domingo parecía una dama sacada de “Scaramouche”, nos adelantó en primicia que la Unión Cofradiera y Semanasantera por Excelencia la había invitado a tomar parte de la procesión de Domingo de Ramos, a celebrar en siete días, y que como no tenía atuendo procesionario, se había venido hasta el anexo al ser conocedora de que en esta nuestra casa encontraría a Memé O´Thoa para que le diseñara un trapo al uso de la festividad de tal día.&lt;br /&gt;– Huy, Pombales – salté yo sorprendido - ¿Y por qué regla de tres no vas vestida de alcaldesa, que para eso eres la Autoridad Local?&lt;br /&gt;– Cosas del protocolo, Rafaelito, que doña Petronila Sarito, el presidente de la Unión Cofradiera don Heliodoro de la Penilla y el nuevo obispo José María Miguel Angel, ya me han dicho que el pelucón francés, las enaguas y demás ornatos propios de mí misma no hacen juego con la palma que me van a regalar los de la cofradía del Recibimiento Dominical, que deben ser de aúpa.&lt;br /&gt;– Pues vaya usted con el atuendo homodivino – saltó doña Gema.&lt;br /&gt;– De lapislázuli y oro estaría monísima – apuntó doña Leti.&lt;br /&gt;– Y con un clavel de Laredo en el escote – comentó doña Ursula.&lt;br /&gt;– ¿Otro hábito más? – se asustó doña Engracia - ¡¡Que nos salimos del presupuesto, señoras y amigas mías!! ¡¡Que ella será la alcaldesa, pero yo manejo los cuartos y a este paso acabaremos en una esquina para sufragarlos!!&lt;br /&gt;– ¡¡Ni un comentario más!! – apostilló la diseñadora – Este será un regalo para Lady Bidette. Además, que una alcaldesa lleve un diseño mío me hará la propaganda necesaria para que se fijen en mí las hermandades de Sevilla y Castilla.&lt;br /&gt;– ¡¡Pues van listos los de Sevilla y Castilla!! – aulló Goyita Soletilla.&lt;br /&gt;– ¡¡Usted se calla, envidiosa donde las haya!!&lt;br /&gt;– ¿Envidiosa yo? ¡¡Octogenaria del corte y la confección!!&lt;br /&gt;– ¡¡Bollera!!&lt;br /&gt;– ¡¡Y JuanPablista!! ¡¡Y las dos cosas a mucha honra!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Señoras!!! – grité yo - ¡Que estamos en vísperas de Domingo de Ramos! ¡¡Háganme el favor y no olviden el palabrerío de antes que soltó usted, doña O´Thoa! ¡¡Que parece mentira que cambie usted según la dirección del viento que le interese!! ¡¡¡Caramba!!!&lt;br /&gt;Total, que ya se iba la franchute con la alcaldesa del brazo hacia sus dominios y sus máquinas de coser infestadas de chinos, cuando Lady Bidette se soltó del duro y largo brazo de la diseñadora para volverse hacía mí y mis señoronas para contarnos, en petit comité, algo con gesto serio y de preocupación. Cosa que nos contagió al momento, la muy desaprensiva.&lt;br /&gt;– El caso – comenzó diciendo – es que además del tema del hábito de marras para la procesión de Ramos, yo quería hablar contigo, Rafaelito, y con tus señoronas del alma porque en estos días nos ha llegado una carta del Ayuntamiento de Cádiz poniéndonos al corriente de una gran tragedia.&lt;br /&gt;– Huy, Pombales – dije yo preocupado.&lt;br /&gt;– ¡Ay, Jesús! – saltó doña Leti.&lt;br /&gt;– ¡¡Virgencita, que me quede como esté!! – comentó doña Ursula.&lt;br /&gt;– Cornuda y apaleada – apostilló con mala leche doña Gemita.&lt;br /&gt;– ¡¡Más tragedias no, que no hay presupuesto!! – puntualizó doña Engracia en su papel de férrea tesorera de la arcas cofradieras.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Cállense y déjenla hablar, puñeta!!! – terminé yo.&lt;br /&gt;Lady Bidette cogió aire, y dando órdenes a uno de los chambelanes para que le entregara una misteriosa carpeta, nos la ofreció con gesto apesadumbrado.&lt;br /&gt;– Se trata del antiguo párroco de Santa Lucía y gran amigo de ustedes, don Matías, y de su compañera, Sor Visitadora de la Cueva, la que fuera Madre Superiora…&lt;br /&gt;– ¡¡¡Ya sé!!! – dije yo impaciente - ¡¡Ya sé quienes son!! ¡¡Dinos inmediatamente qué les ha ocurrido a nuestros dos grandes amigos que estamos todos nosotros con el corazón en un puño y con el alma en vilo sin saber nada de ellos desde el episodio pasado!!&lt;br /&gt;– Pues allá voy. Llegó a manos de la alcaldía de la tacita de plata todo este manojo de papeles que, por lo que a primera vista aparenta, se trata de fragmentos de un diario que don Matías escribiera en su estancia en las Misiones en un poblado perdido de Africa. La carpeta la encontraron en los restos de una patera que llegó de negros hasta los mismísimos y que desembarcaron como pudieron en las playas gaditanas…&lt;br /&gt;– ¡¡¡Ay, Dios mío!!! – gritó espantada doña Leti – ¡¡Que serían caníbales y se comieron al pobre don Matías!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Ay, qué tragedia!!! – la acompañó doña Ursula – ¡¡Y se comerían también a nuestra querida Sor Visi!!&lt;br /&gt;– ¡¡Y claro!! – saltó doña Gema - ¡¡En vez de negros llegarían morados del banquete los muy hijos de puta!!&lt;br /&gt;– ¡¡Gemita, esa lengua!! – le chilló doña Engracia – Que eres secretaria de una cofradía de Semana Santa.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Cierren la lengua todas, coño!!! – volví a chillar preso yo mismo junto a mi inmensidad física de un manojo de nervios tal que adelgacé de la impresión unas decenas de kilos. Así, por la cara. – ¡¡Dime que no es cierto, Pombales!! ¡¡Que no les ha pasado nada a nuestros amigos!!&lt;br /&gt;– A ti no te puedo mentir, Rafaelito – dijo con voz entrecortada – Pero lo mejor que pueden hacer es leerlo ustedes mismos para, así, y en primera persona por pluma de don Matías, saber la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad.&lt;br /&gt;Lady Bidette me entregó la carpeta, que recogí con el pulso nervioso y con gran tembleque, y nos encerramos en uno de los despachos habilitados en el anexo del Luna Llena para las dependencias de la Cofradía Homodivina. Y sí. Pudimos comprobar entre asustados, llorosos y angustiados, que era la letra de nuestro querido ex-párroco don Matías la que estaba impresa en aquellos pedazos de papel deteriorado y mojado por la travesía acontecida a lo largo del Estrecho. Y con un nudo en la garganta, ordenamos como pudimos aquellos papeles de manera cronológica para poder hacernos una mejor idea del destino cruel y horrible de nuestros dos queridos y píos amigos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Africa – Tribu de los Conguitos Negros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy el día comenzó maravillosamente bien, gracias a Nuestro Señor. Por la mañana, habíamos bautizado al último retoño de los Conguitos Negros, a quien Sor Visitadora y yo decidimos darle el nombre de Colacao. Fue una ceremonia preciosa, pues los de la tribu ya se habían acostumbrado a nosotros tras tanto tiempo juntos dándoles la tabarra. Sor Visi, tras el bautizo y la correspondiente celebración a base de hormigas fritas y cagarrutas de rinoceronte al vapor, se fue a darle a la vomitona de costumbre mientras las negritas de la tribu se desternillaban de la risa las muy jodías. Mientras tanto, yo me dedicaba a escuchar los problemas de los mayores de la tribu, que me contaban sus cositas y cosotas. Y claro, acostumbrado como estaba toda mi vida a escuchar a mis feligresas de Santa Lucía desde mi lado del confesionario, aquello me parecía un aburrimiento de los de padre y muy señor mío. Qué digo aburrimiento o tedio, una mierda de pecados insignificantes y de poca monta que no merecían el que se los contara luego al oído a mi colega Sor Visi, que bastante tiene ya la pobre con sus problemas estomacales por la comida que nos dan (…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay veces que maldigo al antiguo obispo Euniciano y la jugarreta que nos hizo el muy cabrito con mandarnos a este rincón del mundo a evangelizar a los desamparados y abandonados por el mal llamado Primer Mundo. Y no es que me haya cansado de dar gracias a Dios por cada día que paso junto a estos pobres que no saben otra cosa más que darle a la colita, procrear con unos y otros y dormir horas y horas. Sé y soy consciente de la ardua labor que tengo en este rincón de Africa. Lo que ocurre es que muchas veces me planteo que para qué voy a perder el tiempo contándoles a estos negritos las andanzas de Jesucristo. Les veo tan felices con su modo de ver la vida, que para qué voy a complicárselo narrándoles los milagros del de Nazareth, los palos que le dieron al pobre por amarnos tanto y cómo resucitó al tercer día para, así, alejarse terrenalmente de este valle de lágrimas en los que nos dejó inmersos en mala hora.&lt;br /&gt;Y es más. Hasta yo mismo me planteo, ahora que estoy a punto de llegar a una edad que da asco pronunciarla, que con mi vida no he hecho nada de lo que pueda estar realmente orgulloso. Me refiero a mi vida como cura y párroco. El ministerio de la Eucaristía dominical no era lo suficientemente placentero y satisfactorio como mucha gente se creía. Si hasta el sacramento de la confesión me parecía una auténtica patraña. Que si a la señora Jacinta le ponía nerviosa comer bizcochos mojados en el café con leche, pues tres padrenuestros y un par de avemarías; que si a doña María Teresa le parecía irreverente que su marido estuviera todo el santo día pensando en las nubes en ver de dedicarse la vida entera al cuidado y atención de sus retoños, pues tranquila, hija, que Dios proveerá. Lo único que me alentaba era cuando la catequista Antonina Martín Porras me contaba sus andanzas con el sacristán por los rincones de la parroquia, o cuando Rafaelito, a quien al principio me llevaba por la calle de la amargura por su manera tan estrafalaria de venir vestido a misa, me contaba cómo él veía el mundo de soberbio e individualista… Ay, mis amigos… De lo único que sí estoy orgulloso en esta vida es de haber celebrado la unión entre dos personas que se amaban y se comían con los ojos. De eso es lo único por lo que le doy gracias a mi jefe divino. Gracias a su inspiración, me desembaracé de todo prejuicio a lo Rouco Varela y participé en el bodorrio más maravilloso que se recuerde en Santander y en este rincón de las Africas. Y desde aquí, rezo todas las noches para que Rafaelito y Monchito sean felices y no dejen nunca de quererse y amarse. Cómo les echo de menos… (…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy nos han llegado malas noticias. La tribu de los Laca-Shitos, vecina de estos Conguitos Negros, se ha puesto el mundo por montera y se han dicho los unos a los otros y todos entre ellos que este rincón de Africa es sólo para su tribu y para nadie más. Y claro, como aquí el jefe Onzita y el gurú Chita son también para tirar cohetes, pues se pasan todo el día dándose puñetes entre ellos. Pero qué puñetes. Sor Visitadora y yo nos pasamos todo el día enterrando chiquillos que los dignatarios mandan a sus guerrillas. ¡Ay Dios mío! Hasta en este rincón perdido de Africa la soberbia y la envidia son el pan nuestro de cada día. Y estamos todos atemorizados, pues aquí las venganzas se desayunan a cuchillo y mucho nos tememos la Sor y yo que pronto seremos los próximos en caer al hoyo. Y todo, por venir a evangelizar a esta parte del mundo cuando quien realmente necesita ser inspirado en el mensaje de amor de Jesucristo son los gobiernos poderosos y los impresentables que los representan (…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no me preocupa que me tomen por loco. Confieso, a través de estas páginas que ignoro a qué puerto llegarán algún día, que la otra noche hablé con Dios. Se me apareció en forma de mofeta en un momento en que me había acercado a mi árbol predilecto para poder abonar el prado tan ricamente, y claro, nada más verla pegué un salto y corrí despavorido con la sotana remangada y los calzones por los tobillos. Pero el Señor, a base de gritos, me llamó por mi nombre de pila y me ordenó que detuviera la marcha para no despertar a nadie con el aroma que iba desperdigando tan a lo gratuito por el bosque. Me volví, incrédulo, e incluso al principio recelé de que una mofeta supiera hablar tan bien, pero no hubo lugar a duda alguna. Aquel animalillo horripilante era el mismísimo Dios. Y me habló, casi en un susurro, en un dialogo breve pero conciso, intenso y en mayúsculas, como corresponde a Dios. Sí señor.&lt;br /&gt;– HE VENIDO HASTA TI PARA ORDENARTE QUE COJAS A SOR VISITADORA Y AL NIÑO COLACAO Y ABANDONÉIS LA TRIBU DE LOS CONGUITOS NEGROS, PUES EN BREVES INSTANTES HABRÁ UNA MASACRE ENTRE ELLOS Y LOS LACA-SHITOS Y NO VA A QUEDAR VIVO NI EL APUNTADOR.&lt;br /&gt;Claro, yo me turbé al oír aquello porque no podía imaginar que el mismísimo Dios se quedara tan fresco ante una inminente masacre que acabaría con unos cuantos negritos. Y ante mi rechazo a tal petición y mi deseo de quedarme para, tan siquiera, rezar por todos ellos y dar aliento espiritual a mujeres y niños, Dios me dijo que me olvidara del asunto.&lt;br /&gt;– SÉ QUE ES INJUSTO, PERO TE GARANTIZO, HIJO MÍO, QUE ALLÍ DONDE VAN A IR LOS CONGUITOS NEGROS ES UN LUGAR DONDE VIVIRÁN PERPETUAMENTE EN PAZ Y ARMONÍA Y NO EN ESTE AGUJERO INMUNDO EN QUE LOS PAÍSES IMPERIALISTAS Y PODEROSOS LO HAN CONVERTIDO A BASE DE DESPROPÓSITOS Y MEZQUINDADES.&lt;br /&gt;– Y ya puestos, Dios – le dije - ¿Por qué no mandas una plaga a la Casablanca, la Downey street esa de Blair, la Moncloa, el kremlin y la Bruselas amén de todas aquellas Asambleas que, reuniéndose en nombre de la Paz, se dedican en exclusiva a fomentar las guerras? ¿Por qué no acabas con el odio y los fundamentalismos hiperpeligrosos en vez de mandar inocentes a tu Paraíso? ¿Y por qué no mandas a tomar por saco a los que, estando arriba, se lo pasan pipa jorobando a los que están abajo? Porque ya rezuma el mango que siempre pringuen los mismos. Y perdona la franqueza, Dios.&lt;br /&gt;– EL MUNDO YA ESTÁ CONDENADO, MATÍAS – me dijo con voz grave que anunciaba el final de la chachara – ELLOS MISMOS SON YA LAS PLAGAS DE LAS QUE TÚ ME HABLAS.&lt;br /&gt;Claro, reconozco que me la jugué por hacer frente al mismo Dios, pero no podía quedarme callado y contemplar una injusticia más. Sin embargo, la mofeta desapareció sin dejar ni rastro. Y lo que pareció ser un sueño, se tornó en dura realidad, ya que un zambombazo próximo a donde me encontraba hizo que terminara la faena de mis deposiciones al instante, me armara de valor, y me dirigiera a la tienda de Sor Visitadora, le contara brevemente lo ocurrido con Dios y nos encamináramos hacia la tienda de la familia del niño Colacao. Allí, como si de una premonición se tratara, la madre, el padre, las otras mujeres de este y no se cuantos hermanitos, ya nos estaban aguardando como si ellos también hubieran hablado con Dios y les hubiera contado que el niño Colacao estaría cien veces mejor con nosotros que con ellos, ya que les quedaba, como mucho, poco más de diez minutos. A Sor Visitadora se le cayeron las lágrimas cuando recogió en su regazo al crío y yo, con un nudo en la garganta, miraba al padre a los ojos.&lt;br /&gt;– Dios nos espera en su Paraíso – me dijo – El mismo Paraíso del que tú nos hablado, Matías. Gracias por tus palabras y por todo este tiempo, amigo.&lt;br /&gt;– Esto de acabar en el Paraíso de esta manera es una putada, jefe Paladín – dije con franqueza – Y es más, en verdad te digo que lo que Dios va a hacer con vosotros me lo hace a mí mismo, y hasta ahí podíamos llegar.&lt;br /&gt;– ¡¡Matías!! – me reprobó Sor Visitadora - ¡¡Que no es momento para disertaciones teológicas en este momento!! ¡¡Que ya oigo aullar a los Laca-Shitos y aquí se va a montar la de Dios es Cristo!!&lt;br /&gt;El jefe Paladín me sonrió abiertamente al tiempo que se sentaba sobre sus rodillas en el centro de la tienda junto con el resto de la familia. Comenzaron todos a una a entonar un cántico tribal, y con las mismas, se me hizo un nudo en la garganta, en el corazón, y hasta donde queda feo en boca de un cura por muy párroco que sea uno. Y claro, como uno no es de piedra, me deshice en lágrimas y tras fundirnos en unos cuantos abrazos, abandonamos la tienda y las inmediaciones de la tribu de los Conguitos Negros.&lt;br /&gt;Corrimos y corrimos que ya quisiera el Jesse Owens ese mientras los zambombazos de unos y otros sonaban de manera apocalíptica. Y lo hicimos sin rumbo fijo, como si el miedo a que una bomba nos mandara a plazos a tomar viento fresco nos guiara hacia el lugar de la salvación. Y ese lugar lo encontramos en la persona de un extraño personaje que vimos aparecer vestido impecablemente de blanco, con una enorme túnica de cuello a tobillos y con mirada angelical. Incluso Sor Visi se pensó que era el mismísimo arcángel San Gabriel. Lo cierto es que el jovencito virginal nos señaló hacia una pequeña barquichuela varada junto a la orilla.&lt;br /&gt;– Iros en la barca, Matías – me dijo – El Señor lo tiene todo preparado y no se le escapa detalle alguno. No os puedo adelantar nada más. Únicamente que esta barca os guiará hacia vuestro mundo, donde os necesitan más que nunca, ya que en Santander va a ocurrir un hecho extraordinario que está a punto de peligrar por los de siempre.&lt;br /&gt;– Huy, coñe – le contesté – ¿Qué me está contando usted, jovencito virginal y angelical donde los haya? ¿En nuestro Santander del alma? ¿Algo con nuestros amigos?&lt;br /&gt;– Te esperan en Semana Santa. Y no te puedo decir más. Sólo que la cosa está a punto de estallar por los cuatro costados y precisan al instante de tu cordura, sabiduría y demás lindezas de las tuyas.&lt;br /&gt;– ¿Pero le ha ocurrido algo a nuestra gente de allá? – le pregunté insistente y nervioso.&lt;br /&gt;– Hay que joder, Matías. Que no te puedo decir nada más. Que son cosas de Dios, coño. Cógete a la monja, al negrito y móntate en la barca de una puñetera vez. Cuando llegues a tu destino sabrás cómo superar esta nueva prueba de amor que te encomienda el Señor.&lt;br /&gt;– Pues que sepa Dios que estoy de las pruebas esas que nos pones a los mortales hasta los mismísimos borlones de mi hábito dominical. He dicho.&lt;br /&gt;Y así, nos metimos los tres en la barca, la cual comenzó a moverse inexplicablemente, alejándonos de la orilla y del misterioso ángel enviado por Dios (…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevamos tres días de travesía y no nos podemos quejar de cómo nos está tratando Dios, ya que todos los días nos provee con peces e incluso alguna vez se le escapa algo de maná del cielo. Y es que todo esto me hace sospechar que en Santander se debe estar fraguando la de agarrarse que vienen curvas, porque si no, no me explico el porqué el Altísimo nos aparta de nuestra vida misionera para poner cordura en el Santander de nuestro corazón.&lt;br /&gt;Sor Visitadora anda pendiente a todas horas del niño Colacao, el cual se ha pasado estos días durmiendo placenteramente sin echar en falta las ubres de su madre para solicitar alimento alguno. Y mejor así, porque como la sor no pusiera sus pectorales monjiles, conmigo el crío lo iba a llevar algo crudo. Debe ser otro misterio divino el que el niño duerma hasta llegar a nuestro destino. La sor y yo nos miramos y confiamos en que todo ha de salir bien porque así debe estar escrito en algún manual de instrucciones que en su día le dio Dios a Adán cuando tuvo la genial idea de inventar a la mujer… (…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado otros cinco días y pese a que necesito un buen afeitado, por lo demás andamos bien alimentados. Nos estamos portando como jabatos. Guiados por la Divinidad, pero jabatos al fin y al cabo. Sor Visi y yo nos turnamos para coger al crío en brazos cuando el uno o la otra debemos arrimarnos al borde de la barca para soltar nuestras deposiciones al mar. Y es que el maná que nos envía Dios es bien consistente, rico en fibra y bífidus de esos y andamos todo el día cagando que da gusto, por lo que las jornadas deposicionadoras son de aúpa. Sobre todo para la Sor, que siempre alardeó de reinona sentada al trono… (…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabamos de toparnos con una patera repleta de negritos, lo que me hace pensar que andamos muy cerca de la península. Y se nos ha encogido el corazón, pues todos ellos están demacrados, ojerosos y ateridos por el frío y las inclemencias de un tiempo que no nos ha afectado a nosotros para nada. Sin embargo, y acordándome de que a cambio de las pruebas de amor hechas al Jefe este nos había obsequiado durante la travesía con manjares diversos, se me ha ocurrido el pedirle a Dios que nos conceda un menú extra para poder alimentar a todos esos seres ninguneados por las gracias de la vida y explotados por las mafias de turno. He invocado a Dios y le he explicado lo que anda por los mismos andurriales que nosotros. Una patera de gente que sólo busca el escapar de su mundo opresor para alcanzar la vida digna que todo ser humano precisa y que debería ser prometida en todas las constituciones y Cartas Magnas del mundo entero. Y mientras le rezaba a Dios, todos los negros de la patera se han puesto de pie y han mirado también al cielo. Algunos incluso con lágrimas en los ojos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la respuesta, no se ha hecho esperar……………………..&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Todos nos miramos desconcertados y angustiados, pues el relato de nuestro querido don Matías finalizaba en este punto crucial y desconcertante. Con unos interminables puntos suspensivos nos quedábamos con el alma en vilo por saber qué habría ocurrido con ellos dos y con el niño Colacao.&lt;br /&gt;– Pero bueno – protestó doña Gema – ¿No dice nada más el tío?&lt;br /&gt;– ¿Así nos deja? – se sumó doña Leti.&lt;br /&gt;– ¿Cuándo ponen la segunda entrega? – preguntó doña Engracia.&lt;br /&gt;– ¿Pero qué respuesta le dio Dios? – interrogó doña Ursula.&lt;br /&gt;– ¿Pero se piensan ustedes que estamos en Falcon Crest? – grité yo histérico – Que estamos hablando de nuestro Matías, de lo que le tocó vivir en Africa por obra y gracia de don Euniciano y de la intriga con que nos ha dejado en este preciso y concreto instante.&lt;br /&gt;A partir de ahí, todo fue silencio entre nosotros, como si así, en el más profundo mutismo – y bendito, ya que cuando las cacatúas estas abren el pico es para doparse uno a base de aspirinas, termalgines, espidifrenes varios y demás lindezas medicinales – quisiéramos sumarnos a la inquietud por el presente de nuestro Matías y la querida Sor Visitadora de la Cueva. Y es que, a pesar de que el diario de nuestro ex–párroco llegara a Cádiz, nada se supo de ellos, por lo que no nos quedaría más remedio que esperar noticias suyas por medio de algún conducto estatal, cosa en la que ya estaba ocupada nuestra amada alcaldesa Lady Bidette la Pombales, que seguía a esas horas enfrascada y embutida en los diseños varios de Memé O´Thoa para la procesión del Domingo de Ramos. Tan próxima, que ya podíamos sentir el aroma de las palmas a escasos centímetros de nuestros apéndices nasales.&lt;br /&gt;Esa misma noche, al llegar a mi mausoleo coplero de Castelar, todo mi mundo estaba plenamente derrumbado por muchas ilusiones que tuviera por la inminente salida procesional de mis niños del Luna Llena. Y es que si la muerte de mi Monchito me había dejado en un abismo sin fondo, la incertidumbre por el destino de mis amigos don Matías y Sor Visi me angustiaba de una manera apoteósica e inenarrable.&lt;br /&gt;Para colmo, yo que confiaba en que mi sobrino Félix me aguardaría en casa para preguntarme por mis cosas y cosotas y darme su particular soplo de aire fresco, el muy ingrato me había dejado una nota explicándome que si iba de farra con los amigotes. Por lo que solo, más solo y angustiado que nunca, me pasee por todo el pisazo pasillo va y pasillo viene, intentando buscar una solución a mis neuras e inquietudes. Y tan embutido me encontraba yo en mis asuntos cofradieros y personales, que no me percaté hasta pasados unos minutos de que el sonido de un piano había comenzado a retumbar por toda la casa.&lt;br /&gt;– Pero coño… - me dije para mí – Pero qué es esto, qué invento es este… –(que para eso uno es fan incondicional de la Montiel).&lt;br /&gt;Y lo que parecía a todas luces imposible e improbable, se hizo real. Vamos, que ni la vida misma. Y es que, rápidamente, entré en el salón del piano, donde tantas veladas había pasado con mi gente, y donde mi Monchito del alma, el corazón y la entrepierna nos había amenizado con su arte instrumental y musical, y pude comprobar cómo el piano estaba sonando solo, como si fuera una pianola de las de antes. Y lo que estaba sonando me estaba desquiciando aún más. El clásico de siempre “Toda una vida”, la canción por antonomasia de las quimeras amatorias y la canción con que mi Moncho y yo nos enamoramos hará cosa de unos cuantos lustros, sonaba que daba gusto amén de erizarme todo el vello corporal, que no era poco. Cosas de quedarse viudo antes de hora.&lt;br /&gt;– ¿Te acuerdas, cariño mío? – dijo una voz de ultratumba.&lt;br /&gt;Y ahí me quedé muerto. Era la voz de Moncho, mi Moncho.&lt;br /&gt;– Ay, Dios mío que no puede ser – dije anonadado a no poder más – Que debo seguir soñando; que debo continuar en el limbo; que aún sigo penando en la penumbra por el adiós dolorido cuando la muerte nos alcanza; que dejo a la Teresa de Jesús en mantilla viviendo sin vivir en mí; que…&lt;br /&gt;– ¡¡¡Que te calles ya, puñeta!!! – bramó el Moncho desde el Más Allá.&lt;br /&gt;– ¡Eres tú! ¡Moncho! ¡¡Vivo!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Muerto!!! – aclaró con rotundidad – Lo que pasa es que Dios me ha enviado esta noche a consolarte, pues sabe de tu angustia, tu tormento y tu ansiedad.&lt;br /&gt;– Ya ves tú con Dios, para que el clero diga que su Jefe no nos quiere ni se preocupa de los mariquitas… Bueno, ¿y qué te cuentas? ¿Qué tal te están tratando los ángeles en los Cielos? ¿Te has ligado a alguno? ¿Es cierto que estos tíos no tienen sexo? Lo digo porque tú siempre fuiste algo promiscuo y puñetero, que en más de una ocasión conseguiste llevarme por el camino de la desesperación y…&lt;br /&gt;– ¿Quieres dejar de decir gilipolleces?&lt;br /&gt;– Es que si por lo menos pudiera verte. Esa voz de muerto tuya de ahora no me gusta nada y me provoca sarpullidos en los pabellones auditivos.&lt;br /&gt;– Pues te jodes, que Dios no me deja estar en persona por si me agarras y no me sueltas.&lt;br /&gt;– Joder con Dios, se las sabe todas el tío…&lt;br /&gt;– Pues eso, a lo que te iba. Que este se ha enterado de lo que estás penando, y que como eres un tío de ley, me ha mandado esta noche para consolarte como al James Stewart de “Qué bello es vivir”… Y que no te preocupes, que aunque ahora estés angustiado por don Matías y la Sor, no tardarán en aparecer por estos lares norteños en los que tanto se les echa en falta.&lt;br /&gt;– Pues me das una alegría, Monchín, ya que don Matías los tuvo bien puestos para saltarse a la torera las normas de sus superiores para casarnos en nombre de Dios a ti y a mí.&lt;br /&gt;– Es que Dios siempre ha creído en el amor verdadero.&lt;br /&gt;– Ese que yo ya no tengo…&lt;br /&gt;Y volví a ponerme mustio. El volver a escuchar la voz de mi maridín me hizo recordar los buenos momentos vividos a su lado y en su regazo. Me acerqué al piano y lo acaricié como si el instrumento fuera la prolongación ideal y apropiada de mi Moncho y el inmenso amor que sentía pese a su ausencia física.&lt;br /&gt;– También Dios me ha enviado por otro motivo – me dijo casi en un susurro.&lt;br /&gt;Le interrogué con la mirada mientras las notas del Toda una vida se continuaban clavando en mi alma y mi corazón.&lt;br /&gt;– Dios está triste porque hace mucho que no te oye cantar.&lt;br /&gt;– ¿Y ha de ser precisamente esta canción?&lt;br /&gt;Moncho no me contestó. Él sabía tan bien como yo que pedirme que entonara las notas del himno de nuestro amor perdido prematuramente era la peor de las torturas para alguien como yo. Que el significado de cada estrofa y todo lo que de ellas se desprendía, era como la justificación necesaria y la confirmación oportuna y eterna del profundo amor que profesaba a mi difunto marido. Y Dios debía saberlo y por eso la eligió para mí. Para confirmar que no estaba equivocado en el momento en que inspiró a don Matías para que nos casara en su nombre.&lt;br /&gt;Por eso, sabiendo todo esto, me acerqué aún más al piano, y creyendo que era el auténtico Moncho quien lo interpretaba en las teclas correspondientes, me lancé a cantar por primera vez en mucho tiempo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Toda una vida me estaría contigo&lt;br /&gt;no me importa en qué forma&lt;br /&gt;ni dónde ni cómo, pero junto a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda una vida te estaría mimando&lt;br /&gt;te estaría cuidando&lt;br /&gt;como cuido mi vida, que la vivo por ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me cansaría de decirte siempre,&lt;br /&gt;pero siempre, siempre,&lt;br /&gt;que eres en mi vida ansiedad,&lt;br /&gt;angustia, desesperación…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda una vida me estaría contigo&lt;br /&gt;no me importa en qué forma&lt;br /&gt;ni dónde ni cuándo, pero junto a ti.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Después, silencio. Un silencio sepulcral con el que envolver mis lágrimas por el recuerdo de lo vivido y perdido, la rememoración y evocación de mis constantes anhelos y mi rechazo unánime y constante a la desaparición del gran amor de mi vida.&lt;br /&gt;Inmediatamente después, el sonido del piano cesó, como si también quisiera llorar en silencio conmigo a mi lado. Y como si una fuerza superior se apoderara de mí, sentí que algo me arrastraba hacia mi solitario dormitorio.&lt;br /&gt;– Este es el regalo de Dios por haberle cantado esta noche – volvió a susurrarme Moncho.&lt;br /&gt;Y ya no hubo más explicaciones por parte de uno o de otro. Me adentré en la habitación, me acosté en mi fría cama de matrimonio y sentí como una luz que se filtraba a través de los ventanales de mi dormitorio, se adentraba en mi cuerpo.&lt;br /&gt;Y a partir de ahí, otra clase de silencio.&lt;br /&gt;El de las caricias y el del amor reencontrado.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2261811598259955221-2129292984066744099?l=divinasorayaepisodiodos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/feeds/2129292984066744099/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2261811598259955221&amp;postID=2129292984066744099' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2261811598259955221/posts/default/2129292984066744099'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2261811598259955221/posts/default/2129292984066744099'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/2007/10/la-verdad-sea-dicha-es-que-tenemos-una.html' title=''/><author><name>EL ANGEL NOCTURNO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18269467507481479539</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_TTgJHo0w3z8/R1M44lB3W3I/AAAAAAAABOQ/9nIVzR33xUU/S220/yo.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoHXPw2FrI/AAAAAAAAA-8/i_tvSmDsnRE/s72-c/P4014840.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2261811598259955221.post-2908600231038295857</id><published>2007-10-07T14:54:00.000-07:00</published><updated>2007-10-08T03:35:14.688-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoH0_w2FsI/AAAAAAAAA_E/VW5gwavHnck/s1600-h/P5106645.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5118912533510887106" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoH0_w2FsI/AAAAAAAAA_E/VW5gwavHnck/s400/P5106645.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Y llegó el señalado día. El estreno a nivel mundial de la Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino por las calles de Santander, aunque en tal jornada dominical matutina no lo hicieran con la imagen del San Juanito, sino acompañando a todas las Hermandades santanderinas y la cúpula de la Unión Cofradiera y Semana Santera por Excelencia junto a la imagen de Jesús en su Pórtico Triunfal.&lt;br /&gt;Aquella mañana yo estaba enfrascado en un mar de nervios, pues además de la salida procesional de mis niños del Luna Llena, se sumaba la incertidumbre por el destino de don Matías y Sor Visi pese a las palabras de aliento que me proporcionó el espíritu de mi amado y difunto Monchín. Y tan nervioso estaba, que planché una tostada con mantequilla mientras metía en el microondas un foulard para adornar mi atuendo de Domingo de Ramos. Un asco de nervios, vamos.&lt;br /&gt;– Es que no estás a lo que tienes que estar, tiíto – me soltó mi sobrino-hijo postizo Félix, calladito hasta entonces en todo el episodio y que despertaba así con su verborrea a lo Pepito Grillo – Todo va a salir bien. Y si no es así, pues que les vayan dando mucho por el ojete. Que te lo digo yo.&lt;br /&gt;– Ay, Felixín, que estoy en un sin vivir en mí con todo este jaleo cofradiero. Que todo salga bien, que mis niños triunfen en la procesión, que mis señoronas den una patada en el culo a la Unión Cofradiera esa, que la Tolerancia sea la gran protagonista, y un etcétera elevada a su más alto exponente. Amén… Y tú vístete de una puñetera vez, que vamos a llegar tarde y tienes que presentar las ofrendas en misa ante el nuevo señor obispo.&lt;br /&gt;– Pues va a ser que no, tiíto. Que no me permiten llevar las ofrendas, por lo que me toca leer una epístola que es un rollo de tomo y lomo, tiíto. Una parrafada para dormirse, ya ves tú.&lt;br /&gt;– Anda, coño, ¿y por qué regla de tres no puedes llevar tú las ofrendas al obispo?&lt;br /&gt;– Cosas de la Unión Cofradiera y su séquito de curas. Que si las ofrendas las han de presentar una familia tradicional cristiana, que si nosotros desentonaríamos junto con los demás, que si un papá, una mamá, una parejita de hijos monos y educaditos ellos…&lt;br /&gt;– ¡¡Y una polla como una olla!! – y ahí saltó la indignación que todo hombre debe llevar dentro – Tú y yo somos más familia que todos esos retrógrados juntos. Faltaría plus. Yo te he educado con todo el amor del mundo desde mi experiencia, mi visión del mundo y mi saber y mi cultura. Nunca te ha faltado nada, ni un trozo de pan que llevarte a la boca ni un día de escuela. Y siempre has ido limpio, aseado, repeinado y con la lección bien aprendida… ¿Quién dice que no somos una familia? Yo he sido para ti más padre que tu propio padre…&lt;br /&gt;– Pues así están las cosas, tiíto. Que si tú y el Monchín, que Dios tenga en su Gloria, no erais precisamente lo que más me convenía, que si me ha faltado siempre no se qué modelo materno…&lt;br /&gt;– ¿Modelo materno? ¿Una histérica pedorra, neurasténica y cacatúa? Los travestis del Luna Llena han sido tu mejor modelo materno. Que no se te olvide. Y puedes decirle a toda esa panda de analfabetos ignorantes que tú eres también hijo de Dios y que eres igual de digno que los demás para llevar ofrendas, leer epístolas o hasta para rascarte el culo en mitad de un sermón, que si más de uno hiciera también lo mismo, otro gallo le cantaría al clero. No te jode.&lt;br /&gt;– A mí no me des ahora el cante con tus reivindicaciones. Que no digo yo que no sean de ley, pero que a mí me la traen al pairo. Que no quieren que lleve ofrendas, pues que les den viento fresco, que con sus piedras me hago mi pared y que no les necesito a ellos ni a sus lecciones sermoneantes para nada. Y que me voy a jugar a la play station ahorita mismo. Cuando acabes de planchar tu atuendo semana santero, me avisas. Hale. Ciao.&lt;br /&gt;Pero qué pico que tiene mi Felixín, Dios mío. En fin, que ya me dieron la mañana desde bien temprano. Y es que la política de propagandear a los cuatro vientos eso de la Familia Tradicional me pareció desde sus inicios un petardo con tufillo a rancio. Vamos, un insulto mayúsculo e irrespetuoso hacia todos los que vivimos a nuestro antojo amando a quien nos dicta el corazón sin pararnos a pensar en las conveniencias, las tradiciones y las chorradas de los de siempre. Amar es eso, coño. No hacer un mecano en el que encajen todas las piezas sin necesidad de lubricantes. Y a buen entendedor…&lt;br /&gt;Total, que la indignación se prolongó durante un buen puñado de horas. Tantas, que llegamos a la Santa Iglesia Basílica Catedral con el último aliento y con la procesión ya empezada. Allí, a los pies de la escalinata, se encontraban todos los integrantes de las cofradías santanderinas con sus respectivos hábitos: los de la cofradía del Eterno Quejido con su blanco resplandeciente y su verde oscuro; los de la Virgen del Lagrimeo Constante de azul desteñido – por el llanto, supongo –; los del Cristo del Ay Qué Dolor de amarillo chillón, tanto que hasta se les notaba en la cara el sufrimiento de los muy pobres; los anfitriones, la cofradía del Recibimiento Dominical, sabedores de ser protagonistas, con las ínfulas bien infladas y sus hábitos y capas blancas y moradas bien planchaditas; y así hasta diez más… Pero por la novedad y lo fashion del uniformado, todas las miradas de este Santander nuestro iban dirigidas hacia los hábitos de lapislázuli y oro de mis niños de la Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino. Maravillosos y divinos hasta la muerte. Y serios y atentos a las palabras del obispo pese al escocimiento propio de alguno a causa de la noche del sábado anterior. Y todos con sus maravillosas palmas de Domingo de Ramos bien visibles, tersas y enormes. Y en el centro de la plaza, peloteando de lo lindo aún más que la cofradía anfitriona, se encontraba la cúpula de la Unión Cofradiera y Semanasantera por Excelencia con don Heliodoro de la Penilla y doña Petronila Sarito a la cabeza, mirando de reojo a mis niños, resplandencientes ellos embutidos en los diseños de Memé O´Thoa, la cual se encontraba entre los miles de feligreses allí concentrados al tiempo que presumía y pregonaba a los cuatro vientos la autoría de la vestimenta de, no sólo los nenes del Luna Llena, sino del atuendo Dominical de la Excelentísima Señora Alcaldesa Lady Bidette Pombales, que en aquella mañana parecía la mismísima Liz Taylor de Cleopatra, vestida con una gran capa dorada y un tocado en la cabeza con los colores del arco iris, más reinona ella y más protagonista que las trece cofradías juntas. Qué valor la tía.&lt;br /&gt;En lo alto de la escalinata de acceso a la Catedral, el nuevo obispo y se séquito, tras leer un pasaje del Evangelio, hicieron un llamamiento a todos los cofrades para que iniciaran la subida para el acceso al Templo a fin de asistir todos a la Misa Dominical, por lo que en amor y compañía, y precedidos por los cabezas visibles de la Unión Cofradiera, todos salieron de la plaza de la Catedral en orden respetuoso de cofradías, manteniendo en todo momento la armonía y la disciplina en el procesionar.&lt;br /&gt;Yo, confundido entre toda la feligresía, me dejé llevar por la muchedumbre, que opinaba sobre el diseño de unos y otros, el atuendo de la Pombales, la seriedad del acto presidido por el nuevo obispo, la marcialidad en la marcha procesional de todas las cofradías al unísono, y hasta de la subida del kilo de tomates en rama. Y así, hasta que no pude entrar por el gentío allí concentrado, no me percaté de que mis señonoras, todas ellas de largo y mantilla, habían ocupado uno de los bancos centrales de la Catedral.&lt;br /&gt;– Llega usted tarde, Rafaelito – se quejó doña Ursula.&lt;br /&gt;– Y su atuendo de hoy no le favorece nada – apuntó doña Gema.&lt;br /&gt;– Y no hace juego con el encaje de las mantillas – apostilló doña Leti – Es usted un desconsiderado de tomo y lomo.&lt;br /&gt;– A ver si se piensa usted que nos hemos gastado los cuartos en este debut cofradiero para que usted no de la nota pertinente – agregó la férrea tesorera doña Engracia.&lt;br /&gt;– ¿Y por qué no se van todas a hacer puñetas? – finalicé yo – Además, la mantilla es más propia de la jornada de Viernes Santo, en la que ustedes pueden ir de manolas españolas tras el San Juanito. Ahora, en esta mañana de Domingo de Ramos, ustedes están dando una nota que no cabe ni en el pentagrama más extenso, que se lo digo yo.&lt;br /&gt;– Huy huy huy huy – masculló doña Ursula – Que ese tonillo de maricona resentida ya me lo conozco yo. A usted le han dado un disgusto de órdago, alejado del grandioso y espectacular debut de nuestra cofradía Homodivina. Palabra de laredana.&lt;br /&gt;– Eso es decir poco, doña. Nada, que a mi Felixín no le dejan llevar las ofrendas en esta Santa Misa. Que el crío no forma parte de eso que llaman una “familia tradicional cristiana” y que no asome el careto más allá de las fronteras del atril de las Sagradas Escrituras. Ya ven ustedes, con lo que hemos ensayado juntos en casa a lo largo del pasillo para que el niño no se me tropezara de los nervios.&lt;br /&gt;– Pues va a ser que no ensayó bien – comentó doña Gemita – Porque ya me dirá usted el porqué a ese rechazo y negativa tan contundente hacia la figura de su protegido.&lt;br /&gt;– Qué coño protegido, negrera del tres al cuarto. Que el Felixín es mi sobrino desde que nació y sus padres se fueran a criar malvas. Lo que pasa es que formamos parte de una sociedad retrógrada que no acepta que alguien como yo pueda tener a su cargo a un retoño…&lt;br /&gt;– No se haga mala sangre – interrumpió doña Leti – Que este desaire hacia usted viene orquestado por los de la Unión Cofradiera, que con tal de joder la marrana, les da igual llevarse por delante a ocho que a ochenta.&lt;br /&gt;– Eso, Leti – agregó doña Engracia – Que la Vocal de Organización de Espectáculos Eucarísticos y Catedralicios, la tal Domitila Buñuelos, es de armas tomar y más de Opus que el propio José María Escrivá. Que lo sé de buena tinta, que fuimos vecinas y hasta confidentes en nuestros tiempos jóvenes de Acción Católica.&lt;br /&gt;– ¡¡Pues me va a escuchar la Buñuelos esa!! – grité encolerizado.&lt;br /&gt;Y en ese departir e intercambiar impresiones, se nos acercó un grupo de trajeados con aires de funeral, rostro enjuto, mirada oscura y peores intenciones.&lt;br /&gt;– Hagan el favor de mantener el respeto y el silencio pertinente. No olviden dónde se encuentran, lo que aquí se conmemora y lo que esta panda de carnaveleros representa con sus coloridos, banderas y estandartes.&lt;br /&gt;– Eso – se sumó otro de los trajeados – Que está celebrando la Eucaristía el señor Obispo de la Diócesis.&lt;br /&gt;– Excelso representante de Dios en la tierra cántabra – dijo otro a quien nadie le había dado vela en el entierro.&lt;br /&gt;– Pues sepan ustedes – dijo sin cortarse un pelo doña Ursula – Que nosotras somos más distinguidas y excelsas que tres obispos juntos, ya que aquí donde ustedes nos ven, fuimos atendidas y agasajadas por el mismísimo Papa Juan Pablo.&lt;br /&gt;– Ahí les duele, panda de capullos – soltó doña Gema – Que la mantilla y el encaje van acompañados del escudo de armas de la familia Wojtila y de la insignia Pontifica donde las haya.&lt;br /&gt;Y entonces, tras las palabras de la Excelentísima Condesa de Pinto y Valdemoro, el sorprendido fui yo, pues las cuatro señoronas, al unísono, mostraron sendos anillazos con la tiara y las llaves del San Pedro amén del escudo oficial de Juan Pablo II, la Cruz y la “M” esa sobre el fondo azul que no tenía yo ni pajorela idea de lo que significaba. Eso sí, de inmediato, todo ese joyerío se convirtió en el pasaporte certero a sus palabras.&lt;br /&gt;– ¡¡Ay la leche!! – dijo el trajeado que habló primero – Ustedes me disculparán, reverendísimas grandes damas.&lt;br /&gt;– ¡¡El escudo del Papa difunto!! – saltó el segundo.&lt;br /&gt;– ¡¡Hay que joderse!! – apostilló el tercero, que seguía sin tener vela, pero que hablaba hasta por los codos.&lt;br /&gt;– Eso no me lo habían contado ustedes – les reproché – Es la primera vez que me ocultan un secreto tan jugoso. Son unas arpías conmigo. Yo, que les he abierto mi corazón y mi vida, mis angustias y mis temores…&lt;br /&gt;– No me dramatice, Rafaelito, y vaya en busca de la Buñuelos para que su Felixín pueda llevar las ofrendas esas – sentenció doña Ursula mirando a los trajeados miembros del Servicio de Protocolo de la Catedral, parrafada esta que utilizaron los trajeados para presentarse y ponerse al servicio de mis señoronas.&lt;br /&gt;Y así, mientras los de Protocolo acompañaban a mis señoronas a ocupar los mejores asientos de la Catedral, con reclinatorio de terciopelo rojo incluido, y para escándalo de los de la Unión Cofradiera, yo me encaminé pizpireta hacia el fondo, junto a la puerta del Coro, donde la Buñuelos esa se encontraba con un grupo de gente departiendo y repartiendo tareas ante el inminente comienzo de la Eucaristía.&lt;br /&gt;– Busco a Buñuelos – dije amenazador – Domitila Buñuelos.&lt;br /&gt;Al oír mi llamada siniestra que ríanse todos de la voz de Constantino Romero cuando disfraza la original del Clint Eastwood, una cincuentona mal encarada, con un ojo en Alicante y el otro en la orilla del Sil, y vestida con el atuendo y colores oscuros de la Cofradía de la Salubridad Calamitosa por tantas Caídas, destacó de entre todos los allí congregados, algunos ellos ya preparados para el show eucarístico.&lt;br /&gt;– ¿Quién osa interrumpir no solo mi reparto de tareas sino este especial instante de recogimiento espiritual y superior reflexión dominial acerca de la Pasión y Muerte de nuestro Señor?&lt;br /&gt;– Pues mire usted, señora Buñuelos – le dije – Que aquí donde usted me ve, soy el padre putativo, y más padre que el que tuvo a bien concebirle, de Felixín Sandoval. Y resulta que el chiquillo me ha estado ensayando desde los inicios de la Cuaresma por todo el pasillo de casa la caminata que se tenía que dar desde esta misma zona cero de la Catedral hasta el altar, donde debería aguardarle el nuevo obispo para recogerle las ofrendas que el crío tan gustoso debería llevarle. Lo que ocurre es que ahora han relegado a mi Felixín a leer una epístola plomaza y aburrida que deja en mantilla toda la obra literaria del Asimov ese, por lo que mi pregunta es sencilla, nada retórica e incluso apenas venenosa. ¿Por qué?&lt;br /&gt;La Domitila lanzó un suspiro que parecía no acabarse nunca, y por fin, en el preciso instante en que toda la feligresía allí concentrada se ponía en pie para comenzar la celebración de la Misa de Domingo de Ramos, me miró a los ojos (a plazos, claro, por eso de la distancia geográfica en el Atlas mundial de sus respectivas retinas).&lt;br /&gt;– Así que usted es el papá maricón, ¿me equivoco?&lt;br /&gt;– Pues sí, señora Buñuelos. Se equivoca de pleno conmigo, pues yo, que abandero la Libertad, el Respeto y la Tolerancia, jamás pondría etiquetas a sustantivo alguno, como hacen ustedes con todo Dios. Me explico. Yo jamás diría, al referirme a su persona, que es usted una señora hija de puta, sino que diría que es usted una señora, a secas. Y mucho menos osaría adornar a la palabra “arcaicos” con el adjetivo de “hijos de puta”. Por tanto, creo que estoy en mi derecho más que digno a exigirle a usted, señora Buñuelos, que cuando se refiera a mí como “el papá de Felixín Sandoval”, lo haga en esos mismos, precisos y exactos términos, y no con el “papá maricón” con que tan osada y libertinamente me ha denominado. ¿Le vale?&lt;br /&gt;El silencio fue sepulcral. Incluso hubo un momento en que me pareció que los ojos de la Domitila iban a juntarse en un mismo punto. Y hasta los allí convocados por la sin par Vocal de Organización de Espectáculos Eucarísticos y Catedralicios se temieron lo peor, mirando a todos lados de la Catedral, absorta toda ella en las palabras de bienvenida del nuevo obispo José María Miguel Angel.&lt;br /&gt;Y al final, la tía esputó.&lt;br /&gt;– Mire usted, señor Sandoval-sin-adorno-literario-alguno. Yo, aquí, estoy para cumplir las normas impuestas por la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana en las personas de la Unión Cofradiera y Semanasantera Por Excelencia. Y si a mí me han encargado el buscar a familias que formen parte de la tradición católica más arcaica, pues que por mi santo kiwi entrepiernil que así será. Y lo siento mucho, señor Sandoval, pero coincidirá conmigo en que usted no forma parte de ese entramado familiar al que me refiero. Un padre, una madre, y sus retoños. Punto final.&lt;br /&gt;– Punto seguido – apunté al instante – Que yo no he acabado. Mire usted que yo no tengo por qué dar explicación alguna por mi forma de ver la vida. Que yo fui casado en nombre del Dios del Amor (así, en mayúsculas) con mi Monchito de toda la vida. Y que si es cierto que me duró poco, no es menos cierto que lo nuestro fue, es y será amor eterno. Así que soy viudo a los ojos de todo el mundo. Y con un retoño a mi cargo, que no es poco. Por tanto, si a eso, los que son como usted, no lo llaman familia, es que no tienen la más puta idea de de lo que significa las palabras “compromiso”, “amor entre hermanos” y lo más importante, “caridad cristiana”.&lt;br /&gt;– Eso es un panfleto absurdo y sin apenas consistencia, señor mío. Ni se sostiene apenas por sí solo. Por tanto, estoy en condiciones de pedirle que me deje en paz con mis tareas y con nuestra manera de procesionar, y si su niño está traumatizado por tal exclusión, suya, señor Sandoval, es la culpa. Suya nada más por permitir que un retoño alejado de los dogmas cristianos viva y conviva con semejante arte degenerado y total putiferio escénico.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Mire usted, Buñuelos de viento del tres al cuarto!!! ¡¡¡A mi niño no me lo traumatiza ni Cristo!!! ¡¡¡Y ni a usted ni a toda la Unión esta del carajo les consiento que se muestren no sólo excluyentes, sino primitivos en su manera de pensar, absolutos en su forma de insultar y hasta absurdos en su peculiar modo de entender la Fe Cristiana!!!&lt;br /&gt;Total, que como el cisco que se formó en ese preciso instante fue de aúpa y de circuito de fórmula 1, la feligresía allí concentrada desvió la mirada hacia donde nos encontrábamos, dejando al nuevo obispo José María Miguel Angel en el más absoluto de los vacíos y las incomprensiones. Y tanto habíamos departido la Domitila y un servidor de usted, que no me había percatado de que mi Felixín ya se encontraba en el atril de las Lecturas Sagradas, aunque claro, con un palmo de narices por lo ocurrido, acontecido y hasta gritado. Y en cuando me fijé en él, me encaminé por todo el pasillo de la nave central de la Catedral en busca de mi retoño con la misma dignidad y el mismo donaire que la mismísima Escarlata O´Hara. Sólo los aplausos de mis señoronas, acomodadas en sus reclinatorios bajo el Altar Mayor, y de toda la plantilla Homodivina, me reconfortaban hasta que las lágrimas terminaron por arruinar al completo el arreglo artificial de mi rostro avejentado y arrugado por esas otras lágrimas vertidas por las consecuencias propias de quedarse viudo de mala manera.&lt;br /&gt;– Vámonos, Felixín – le dije con un hilillo de voz – Que aquí, esta gente, no nos quiere.&lt;br /&gt;– ¡¡Marica de terciopelo!! – oí gritar desde la Capillita del Sacro Corazón, donde los del Eterno Quejido se encontraban aposentados.&lt;br /&gt;– ¡¡Degenerado!! – chilló un sector femenino del fondo.&lt;br /&gt;– ¡¡Es que ya no se piensa en los pobres niños!! – aulló otra.&lt;br /&gt;– ¡¡Qué osadía presentarse en la Catedral!! – apostillaron otras.&lt;br /&gt;– ¡¡Mariquitas, mariquitas!! – sentenciaban los de la Unión Cofradiera todos ellos al tiempo y a coro.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Basta ya!!! – vociferó definitivamente la alcaldesa Pombales, más Cleopatra aquella mañana que nunca y aposentada en un lugar de privilegio – ¡¡Cesen ya los chismes, dimes y diretes hacia la persona del gran Rafael Sandoval Santana!! ¡¡Que paren ya o convierto a Santander en la cuna del Estado Aconfesional, me cargo todos los dogmas de Fe, y deja de haber Dios, Vírgenes y Procesiones en la capital del Cantábrico!!&lt;br /&gt;– ¡¡Muy bien hablado!! – saltó doña Ursula - ¡¡Que parece mentira el lugar donde nos encontramos!!&lt;br /&gt;Y así, al unísono, el resto de mis señoronas se levantaron de sus reclinatorios aterciopelados para apoyarme de lo lindo en mis reivindicaciones, aunque claro, con las prisas y el ímpetu propio de sus apellidos y sus títulos nobiliarios, se pisaron las unas a las otras los encajes de las mantillas enormes que llevaban, por lo que cayeron todas ellas de culo al suelo llevándose consigo al pobre obispo José María Miguel Angel, a dos acólitos que estaban a su alrededor, al Paginero Catedralicio encargado de señalar al cegato Padre Sinretina por dónde debía seguir leyendo su epístola sagrada, al nombrado sacerdote y hasta al mismísimo y sagrado Crucifijo que presidía el Altar Mayor de la Catedral, que al caer al suelo, quedó hecho trozos, pues en vez de madera policromada del siglo XIV, era de escayola de la mala y repintado con titanlux, como ciertas imágenes procesionales que pululan por las calles en estos tiempos de ahora.&lt;br /&gt;– ¡¡Juas, juas!! – rió burlona Goyita Soletilla, que andaba por ahí - ¡¡Eso les pasa por encargar imágenes a quien no deben en vez de a una artista de las que se escriben en mayúsculas!!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Ay la de Dios!!! – gritó histérico el pobre don Heliodoro de la Penilla, el presidente de la Unión Cofradiera, ante el esperpento ocasionado por las múltiples caídas.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Un lexatín, que me desmayo y me da el telele propio de mi persona menuda pero de armas tomar!!! – le acompañó doña Petronila Sarito.&lt;br /&gt;– ¡¡Jodo, jodo, jodo, jodo!! – dijo otro que no sé quien era.&lt;br /&gt;De repente, todo el servicio de Protocolo se encaminó raudo hacia la persona del obispo, para levantarle del suelo y recomponerle la vestimenta de su oficio. Incluso Memé O´Thoa se ofreció voluntaria para colocarle bien el alba dominical. Por su parte, la feligresía atónita, comenzó a chismorrear, cotillear y hasta a susurrarse comentarios banales a sus respectivos pabellones auditivos al tiempo que los miembros de todas las cofradías, incluida la mía, comenzaban a recoger los pedazos de escayola del Crucifijo Catedralicio.&lt;br /&gt;– ¡¡Estarán contentas con la que han montado en esta mañana de debut procesional!! – gritó encolerizada doña Petronila Sarito - ¡¡Esto lo traían preparado de casa!! ¡¡Chapuzas!! ¡¡Malas cristianas!!&lt;br /&gt;– ¡¡Eso su abuela!! – gritó doña Leticia del Molino mientras se levantaba del suelo y se colocaba la mantilla como Dios y su clase aristocrática mandan y ordenan - ¡¡Que a una, el sitio preferencial, no le viene de hace dos días sino de toda la vida!! ¡¡Y que usted es una en envidiosa de tomo y lomo!!&lt;br /&gt;– ¡¡Muy bien hablado, Leti!! – le acompañó doña Engracia Velarde mientras el resto de los allí congregados se ordenaban sus vestimentas, organizaban el puzzle con la imagen del Cristo roto e intentaban desalborotar lo alboratodo – ¡¡Que todo esto ha sido culpa de ustedes por no permitir que el Felixín le traiga las ofrendas al nuevo obispo!!&lt;br /&gt;– ¡¡¡Hasta ahí se podía llegar!!! – gritó encolerizada doña Domitila Buñuelos, que había llegado rauda al lugar de la desgracia.&lt;br /&gt;– ¡¡Dales duro!! – jaleó Gabrielín Chiscuelo, Vocal de Organización de Desfiles Semanasanteros – Que se piensan que todo el monte es orégano y de eso nada. Que aquí sólo queremos familias tradicionales y no inventos modernos que atentan contra la dignidad y el buen gusto cristiano.&lt;br /&gt;– ¡¡Me cago en la leche, Chiscuelín!! – saltó doña Gemita al reconocer en el Vocal anterior al hijo de una de sus sirvientes - ¡¡Que no consiento que el hijo de una chacha me venga a tocar los melones en tan sacro lugar!!&lt;br /&gt;– ¡¡Los melones, los encajes y hasta la peineta de plástico que lleva puesta y que fue comprada en el cadena cien, tacaña de pacotilla!!&lt;br /&gt;– ¡¡En cadena cien se comprará tu madre las bragas!!&lt;br /&gt;Y en eso, la Excelentísima Condesa de Pinto y Valdemoro se abalanzó sobre los miembros de las cofradías que se estaban dedicando en cuerpo y alma a reconstruir la figura de escayola del Crucifijo de la Catedral, y cogiendo el brazo derecho de la destartalada imagen, le arreó un guantazo celestial (por eso de que el brazo era del Cristo) a Gabrielín Chiscuelo, que por la onda expansiva del meneo, empujó a la Buñuelos, que con el ojo derecho en Alicante miró mal a la Delegación de la Sacra Familia, que se andaba haciendo cruces por lo presenciado, y con el ojo izquierdo de la orilla del Sil arremetió visualmente con la horrorizada feligresía allí concentrada.&lt;br /&gt;– ¡¡Que nos pegan a los Vocales!! – saltó don Heliodoro.&lt;br /&gt;– ¡¡Eso sí que no!! – rugió doña Petronila Sarito – ¡¡Que a una todavía le quedan reminiscencias Tejerianas para acabar con toda esta panda de degenerados y arcaicas damas!! ¡¡Venga, Heliodoro!! ¡¡Otro lexatín y a darnos de hostias!!&lt;br /&gt;En eso, el pobre nuevo obispo, en brazos de sus acólitos y aún aturdido por la caída, al ver a la condesa con el brazo derecho de la imagen soltando mamporros a diestro y siniestro, y a los excelsos miembros de la Unión, defendiendo a sus Vocales también con extremidades y demás lindezas anatómicas de la imagen sacra que no voy a describir por no caer en la blasfemia más profunda y gratuita (aunque ya se imaginarán lo que podría portar cada uno), volvió a desmayarse preso de la histeria más acentuada.&lt;br /&gt;Si hasta la alcaldesa Lady Bidette, al contemplar atónita el fregado allí instalado, decidió tomar cartas en el asunto y, abanderando las libertades y el derecho de cada uno a formar la familia que le salga del higo chumbo ese, ordenó a sus chambelanes que tocaran las trompetas a modo de “¡¡a la caaaaaaargaaaaaaaaaa!!” con una versión machacona del Francisco Alegre y Olé, por lo que se sumó soltando mamporros la tía, mas camionero en ese momento que nunca.&lt;br /&gt;– ¡Ay, tíito! – se quejó mi Felixín, refugiado en mi regazo tras un banco de la Catedral para no recibir puñetes varios – Que de aquí no sólo salimos en portada sino hasta en el homozapping ese. Que se ha armado la de Dios es Cristo nunca mejor dicho por el armamento de los unos y de los otros.&lt;br /&gt;– Es que mis señoronas son de mucho cuidado – dije esquivando un cirio que doña Ursula Lopetegui le había lanzado al Hermano Mayor de la Cofradía del Desamor a deshora, que como siempre anda medio alelado, no sabía de qué lado ponerse, y claro, recibió por todos el jodío.&lt;br /&gt;Total, que para evitar daños mayores, comenzamos mi sobrinín y yo a escaparnos de la Catedral arrastrándonos por todo el suelo al tiempo que los golpes y palizas continuaban y la feligresía huía de allí despavorida. Un espectáculo donde los hubiera y un debut procesional que, a todas luces, quedaría grabado a fuego en la memoria de hasta veinte generaciones siguientes a la nuestra.&lt;br /&gt;Pero, sin embargo, en un momento determinado de la gresca catedralicia, un enorme estruendo seguido de un ligero terremoto que vapuleó aún más los cimientos de la Santa Iglesia Basílica hizo que todo el mundo frenara sus impulsos candentes de arrearse de lo lindo y que todos, todos, enmudeciéramos de inmediato.&lt;br /&gt;– ¡¡Ay, coñe, qué ha sido eso!! – se preguntó doña Leti con la mantilla revuelta.&lt;br /&gt;– ¡¡Ay, Jesús, José y María!! – chilló histérica doña Engracia Velarde con doña Petronila Sarito de los pelos.&lt;br /&gt;– ¡¡Un nuevo Apocalipsis!! – auguró cenizo don Heliodoro.&lt;br /&gt;– ¡¡Que no!! – gritó esquizofrénico un chambelán de la alcaldesa Pombales - ¡¡Que ha sido parecido a aquel enorme pedo que acabó con la antigua Corporación Local!! ¡¡Alcaldesa, que van a por usted!! – Y cogiéndola en volandas junto a otros tres chambelanes, huyeron despavoridos de la Catedral al sempiterno toque de la copla esa del torero. Qué cosas.&lt;br /&gt;El nuevo obispo José María Miguel Angel despertó de nuevo al oír el enorme estruendo y, soltándose de sus acólitos, se arrodilló en el centro del Altar Mayor, y miró hacia la linterna de la cúpula catedralicia.&lt;br /&gt;– ¡¡Habla, Señor, que tu siervo escucha!!&lt;br /&gt;Al oírle todos, miramos los allí congregados hacia las alturas con un cierto temor, algo de incertidumbre y un bastante de cagalera. Y todos aguardamos temblorosos mientras el silencio más absoluto se apoderaba de todos los allí vapuleados. Que no éramos pocos, no señor.&lt;br /&gt;Una luz se filtró entonces a través de las vidrieras, una ligera brisa se coló por entre las teclas del Órgano Catedralicio y, para sorpresa de todos, algo parecido a la banda sonora que Vangelis compusiera para “1492, la conquista del paraíso” sonó dejándonos a todos boquiabiertos y sorprendidos.&lt;br /&gt;– ¡¡Es la señal que estábamos esperando!! – saltó un grupo de feligreses pertenecientes a la Compañía de las Palabras Divinas y Auténticas y que se habían escondido detrás de un confesionario para evitar los golpes – ¡¡Es el momento, hermanos!! – Y acercándose al obispo, se arrodillaron todos y comenzaron a hacer los coros a la música que sonaba en el órgano.&lt;br /&gt;Los de la Unión Cofradiera cerraron filas en torno a don Heliodoro y doña Petronila mientras el resto de cofradías se agrupaban por colores y estandartes. Por su parte, mis señoronas, temblorosas, se juntaron a mi inmensidad física sin quitar ojo a la luz que se filtraba de las alturas y abrazándose las unas a las otras.&lt;br /&gt;– ¿Y ustedes de qué se preocupan? – les dije – Si a ustedes el Papa Juan Pablo las bendijo con su anillo y su escudo de armas.&lt;br /&gt;– Por si acaso, Rafaelito – soltó doña Ursula – Créame.&lt;br /&gt;– Huy, huy, huy, huy… Que tanto tembleque me hace suponer que ustedes no me contaron la verdad de lo acontecido en el Vaticano en el momento de la firma del Santo Padre en sus estatutos cofradieros.&lt;br /&gt;Ninguna dijo nada al respecto, lo que aumentó mis sospechas. Aunque en una cosa sí que les daba la razón. En esos precisos instantes, el tembleque estaba más que justificado.&lt;br /&gt;– ¡¡Señor!! – volvió a gritar el obispo – ¡¡Te estamos aguardando!! ¡¡Todos estamos expectantes y ya nadie se pega!!&lt;br /&gt;Otra luz volvió a filtrase en la catedral por entre las vidrieras que adornaban el ábside. Y en ese momento, justo en el instante en que la música que sonaba en el órgano se hacía más intensa y celestial, todos pudimos oír una voz como de ultratumba que invitaba a la cagalera conjunta.&lt;br /&gt;– ESTA VISTO QUE NO SE OS PUEDE DEJAR SOLOS…&lt;br /&gt;Al oír aquello, los que estaban callados se quedaron pálidos; los que ya estaban pálidos se quedaron atónitos; y los atónitos, directamente, se hicieron caca encima.&lt;br /&gt;– ¿Es que acaso te hemos fallado, Señor? – preguntó el obispo.&lt;br /&gt;La voz enorme (y en mayúsculas, que quien hablaba era Dios) carraspeó un poco a modo de ironía y sarcasmo.&lt;br /&gt;– HE PRESENCIADO DESDE MIS ALTURAS LO ACONTECIDO EN MI SANTA Y SAGRADA CASA. Y YA OS VALE, PANDA DE GRILLOS.&lt;br /&gt;– ¡¡La culpa ha sido de la cofradía Homodivina!! – se chivó doña Petronila Sarito colocándose bajo la luz celestial – Ya sabe usted, esa panda de degenerados que van contra la Familia y los dogmas católicos…&lt;br /&gt;– AQUÍ NADIE VA CONTRA NADIE Y TODOS CONTRA TODOS – sentenció Dios con esa manía suya de hablar derecho con frases retorcidas. O algo así.&lt;br /&gt;– Pero es que van contra todo lo que usted enseñó.&lt;br /&gt;– ¡¡Cállate, envidiosa!! – le chilló doña Ursula.&lt;br /&gt;– ¡¡Mezquina!! – apuntó doña Leti.&lt;br /&gt;– ¡¡Tía asquerosa!! – se sumó doña Engracia.&lt;br /&gt;– ¡¡Hija puta!! – aulló doña Gema.&lt;br /&gt;– Hable bien, doña Gemita – le dije al oído – Que está Dios delante. Y hoy, más delante y presente que nunca.&lt;br /&gt;– ESCUCHADME TODOS, QUE LLEVAIS DOS MIL AÑOS HACIENDO LO QUE OS DA LA GANA Y ASI OS VA COMO OS VA. Y CLARO, LUEGO VENDREIS A RENDIR CUENTAS ECHANDO LAS CULPAS AL VECINO DEL QUINTO. COMO SIEMPRE.&lt;br /&gt;– ¡¡Te oímos, Señor!! – saltó doña Consuelo Meapilas, numeraria suprema de la Compañía de las Palabras Divinas y Auténticas al tiempo que entonaba un canto.&lt;br /&gt;– ¡¡QUE ALGUIEN HAGA CALLAR A ESA PANDA DE PIRADOS!! ¡¡Y ESCUCHADME BIEN QUE YA NO LO VUELVO A REPETIR NUNCA MAS!!&lt;br /&gt;Volvió a hacerse entonces un silencio expectante e inquietante. Todos mantuvimos la mirada fija en la luz celestial (incluida Domitila Buñuelos) y aguardamos las palabras de Dios como agua de Mayo. Sólo que en plena Semana Santa.&lt;br /&gt;– NO OLVIDEIS NUNCA QUE DEBEIS AMAROS LOS UNOS A LOS OTROS SIN IMPORTAROS LAS ETIQUETAS, EL COLOR DE LA PIEL Y DEMAS LINDEZAS DE ESAS QUE OS HABÉIS INVENTADO LOS HUMANOS SIN HABERME PEDIDO PERMISO, PANDILLA DE INSENSATOS. SI RAFAEL SANDOVAL SANTANA TIENE A SU CARGO UN RETOÑO, PREOCUPAROS DE QUE NUNCA DEJE DE QUERER A FELIXIN Y NO DE SI ES MARICA O NO; SI VUESTRO VECINO ESTA LLORANDO, SUMINISTRARLE PAÑUELO Y COMPAÑÍA Y NUNCA INCOMPRENSION; SI LOS NIÑOS SE MUEREN DE HAMBRE, DERROCAR A LOS GOBIERNOS ABSOLUTISTAS Y GASTAROS LOS CUARTOS EN SUMINISTRAR COMIDA Y AGUA Y NO EN INVENTAROS GUERRAS Y GOBERNANTES INDIGNOS DE MI Y DE TODOS LOS QUE AMAN CON EL CORAZON; DEFENDED VUESTROS IDEALES Y VUESTRAS LIBERTADES SIEMPRE CON LA PALABRA, QUE ES LA MEJOR ARMA PARA LA CONCORDIA Y EL BIENESTAR; OLVIDAD LAS MEZQUINDADES Y LAS RUINDADES, QUE DE LOS MEZQUINOS Y RUINES YA ME ENCARGARE YO EN MENOS QUE CANTA UN GALLO; TENDER LA MANO AL QUE NO LA TIENE Y OFRECED LA PALABRA DE ALIENTO EN EL MOMENTO EN QUE SE NECESITA, Y NO A DESTIEMPO, COMO CASI SIEMPRE; Y POR ULTIMO, UNA COSA MAS OS DIGO A TODOS VOSOTROS Y A TODO EL MUNDO QUE TENGA A BIEN EL DETENERSE PARA ESCUCHARME Y DEJAR DE MIRARSE EL OMBLIGO: NOS VEREMOS MUY PRONTO. MUY PRONTO…&lt;br /&gt;En ese momento, la luz celestial, igual que vino, se marchó a tomar vientos. Incluso la música del órgano dejó de sonar.&lt;br /&gt;El obispo José María Miguel Angel se soltó de los acólitos y nos miró a todos en silencio. Los de la Unión se miraron entre ellos sin saber muy bien a qué atenerse. Mis niños del Luna llena comenzaron a abrazarse llorando emocionados. Mis señoronas se comieron a besos entre ellas. Y así, todos en paz tras haber escuchado el discurso de Dios, nos envolvimos unánimemente en un aura sosegante y pacífica.&lt;br /&gt;– Hijos míos – nos dijo entonces el obispo – Trabajad en pro de vuestra Semana Santa en paz y tolerancia los unos con los otros. Yo os bendigo y estoy seguro de que esta Semana Santa santanderina será la más renombrada de todas las que se recuerdan. Id en paz. No os preocupéis por los destrozos ya que mis monjitas recogerán todo este desaguisado. A vosotros os espera una semana agotadora en cuanto a trabajo, ilusión y procesiones. Confío en vosotros, en vuestra capacidad de comprensión y en vuestra enorme esperanza por un sueño cumplido. Queridos míos, marcharos a vuestras capillas e iglesias a preparar vuestras procesiones. Con este deslumbrante aunque a la par impactante pórtico, da comienzo la Semana Santa santanderina. Palabra de obispo.&lt;br /&gt;Todos asentimos con la cabeza esbozando una sonrisa abierta y sincera. Los unos miramos a los otros y los otros a los unos. Y con un gesto con la cabeza, supimos que todos teníamos cabida en la Semana Santa santanderina. Había sitios para todos y de todas las condiciones, ya fueran vírgenes bajo palio o imágenes actuales realizadas con talento, pluma y pasión.&lt;br /&gt;Goyita Soletilla se dio la mano con Memé O´Thoa; los cofrades homodivinos con los de la Virgen del Eterno Quejido; Yo, de mi Felixín, y mis señoronas de los miembros de la Unión Cofradiera. Y de esa guisa emprendimos el recorrido por el pasillo central de la Catedral para enfrascarnos todos en el arduo trabajo procesionario que teníamos por delante.&lt;br /&gt;Solo una voz con toque nasal esperpéntica y que provenía de un rincón de la Catedral nos sacó de nuestra cordialidad. Se trataba del emblemático y honorable historiador Paquitín Díaz, escondido del susto por la presencia divina, y que salió de su escondrijo y se nos plantó justo delante de todos nosotros.&lt;br /&gt;– Que conste una cosa – nos dijo – Me pido prime para contar esta historia. Y digo que conste porque ya estoy hasta el álbum de recuerdos de mis neuronas de escribir libros y libracos soporíferos sobre personajes y personajillos locales de hace tropecientos siglos, de los cuales ya no se acuerda ni la madre que los parió. Lo que aquí he presenciado, escuchado y alucinado, es digno de llenar páginas y páginas maravillosas e imborrables. Que se lo digo yo, que de recuerdos e historia sé un rato largo.&lt;br /&gt;– No te joroba aquí el tío este – saltó doña Gemita – A ver si se piensa que va a sacarnos en su libro sin que cobremos los derechos propios de nuestros reales apellidos. Faltaría plus.&lt;br /&gt;– Eso, Gemita – añadió doña Leti – Y ya que usted anuncia su constatación gráfica, yo le constato a usted, señor Paquitín, que para escribir de la Ilustrísima Marquesa del Santo apóstol por la Gracia de su Majestad el rey don Alfonso XIII hay que tenerlos muy bien puestos.&lt;br /&gt;– O para escribir de las tierras laredanas – puntualizó doña Ursula – Que para escribir de Laredo hay que tener cultura, sabiduría y un gran amor por las anchoas y el cine cutre de romanos de los años sesenta. He dicho.&lt;br /&gt;– Nada de eso, señoras mías – dijo Paquitín Diaz – Yo no quiero escribir ni sobre ustedes, ni sobre sus títulos nobiliarios, ni sobre las tierras de origen de cada una. Que para escribir sobre la tierra de los dinosaurios ya hay especialistas en ese ramo. Yo quiero hablar acerca de la Semana Santa santanderina y sobre la presencia de Dios en un día tan señalado como el de hoy. Misas como las celebradas en esta mañana, con ramillete de guantazos y presencia divina incluida, no se da todos los días…&lt;br /&gt;Paquitín Díaz continuó con sus explicaciones durante tres o cuatro párrafos más que se podrían hacer interminables. Y es que una cosa es poner la parrafada de Dios en mayúsculas, y otra muy distinta hacer tragar a cualquiera el latazo de tomo y lomo del famoso historiador local, que aunque es sabido que no necesita de chuleta alguna para soltar un rollo, en cuando se le da cuerda no hay quien le ponga freno. Qué tío, oye.&lt;br /&gt;Y allí les dejé, a mis señoronas y al historiador, a las monjitas catedralicias, recogiendo el estropicio del fregado de las tortas de todos y todas, al obispo, solemne tras haber hablado con el mismísimo Dios, y a algún feligrés despistado que aún andaría escondido tras las columnas de la Catedral, disimulando el olor corporal ubicado, con toda probabilidad, allí donde la espalda pierde su digno nombre.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2261811598259955221-2908600231038295857?l=divinasorayaepisodiodos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/feeds/2908600231038295857/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2261811598259955221&amp;postID=2908600231038295857' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2261811598259955221/posts/default/2908600231038295857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2261811598259955221/posts/default/2908600231038295857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/2007/10/y-lleg-el-sealado-da.html' title=''/><author><name>EL ANGEL NOCTURNO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18269467507481479539</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_TTgJHo0w3z8/R1M44lB3W3I/AAAAAAAABOQ/9nIVzR33xUU/S220/yo.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoH0_w2FsI/AAAAAAAAA_E/VW5gwavHnck/s72-c/P5106645.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2261811598259955221.post-2335413325463956855</id><published>2007-10-07T14:50:00.000-07:00</published><updated>2007-10-08T03:38:15.575-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoIh_w2FtI/AAAAAAAAA_M/YFgSyVm9hE8/s1600-h/P5107303.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5118913306605000402" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoIh_w2FtI/AAAAAAAAA_M/YFgSyVm9hE8/s400/P5107303.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Pues sí. El historiador local Paquitín Díaz tenía razón. Tras los mamporros varios y la intervención del mismo Dios en la eucaristía del Domingo de Ramos, la Semana Santa santanderina había logrado salir en portada en todos los periódicos y hasta en los telediarios de todas las cadenas estatales. En grandes titulares, en primeras planas y hasta en la sección de cotilleos de los programas de sociedad (los antiguos programas del corazón de hoy, sólo que los llamo como se denominaban de antiguo, pues era un término más respetable que la defecación televisiva de los tiempos de ahora que corren que se las pelan).&lt;br /&gt;Ese mismo Lunes Santo, y para desgracia del historiador Paquitín Díaz, que vio así su ilusión de un nuevo boom literario truncada, mis señoronas fueron portada de la revista nacional Holita qué tal con una foto de familia que parecía sacada del mismo Falcon Crest, con las cuatro damas sentadas en sendos tronos de madera labrada del siglo XVIII. En el interior, una extensa entrevista a cada una de ellas donde comentaban los entresijos de su Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino al igual que desvelaban secretos de familia, linaje arcaico y el mayor de los misterios: su audiencia con el Papa Juan Pablo justo antes de morir. Pero fieles a ellas mismas, se reservaron para sí la verdad auténtica de lo acontecido entre los muros vaticanos, por lo que yo me quedé con las ganas de saber más. Eso sí, el Holita qué tal batió todos los record de ventas con dicho número y consiguió que Santander brillara con más luz que la antigua Marbella, Mónaco y Saint-Motriz juntos.&lt;br /&gt;Pero si hubo alguien que sacó partido de lo ocurrido en la mañana anterior, esa fue la Unión Cofradiera y Semanasantera por Excelencia, pues a partir de ese momento, ya se había asegurado subvenciones varias para el año próximo por lo renombrado de lo acontecido. Y todo para deleite de su presidente don Heliodoro de la Penilla, la vicepresidenta doña Petronila Sarito, y de todos los Vocales de la misma, que celebraron por todo lo alto la afluencia de gente a las procesiones de esa semana, los donativos conseguidos y hasta la retransmisión televisiva para toda España y los países de habla hispana de la procesión grande y general del Viernes Santo, la del Santo y Plañidero Entierro, que recorrería las avenidas principales de la ciudad y que ya contaba con más de veinte mil participantes para dicho desfile procesional, por lo que la convertiría en la procesión más numerosa de toda España. Un bombazo, vamos.&lt;br /&gt;Esa mañana de Viernes Santo, los nervios de todos estaban a flor de piel. Sobre todo en los locales anexos al Luna Llena, donde mis niños estaban preparando las andas donde portarían a hombros la imagen del San Juanito. Allí, Goyita Soletilla daba los últimos retoques a la imagen del Discípulo Amado a la vez que Memé O´Thoa hacia lo propio con los hábitos, pues la demanda en las últimas horas había subido como la espuma y todo Santander quería procesionar en filas con la cofradía Homodivina.&lt;br /&gt;Antes de acudir a echar una mano, fui en busca de mis señoronas, que esa mañana, como mandan los cánones de toda la vida y las tradiciones más señoriales, estaban recorriendo los Siete Monumentos. Me explico para quien no lo sepa. En la mañana de Viernes Santo es costumbre recorrer siete iglesias que albergan una capillita por barba y donde se exhibe el Santísimo, adornado con flores, y donde la feligresía y los devotos van a rezar o a encontrarse consigo mismos para meditar sobre la Pasión de Jesucristo o sobre lo que les venga en gana. Pues bien. Había quedado con ellas en la Capilla de la Bonifacia María, donde me había hartado de poner velas para que todo saliera bien en la procesión de la tarde y como recuerdo para mi Monchito, que desde el encuentro nocturno de hacía días no había vuelto a saber nada de él. En fin, cosas de los espíritus, que se aparecen cuando les viene en gana. Total, que me encontraba yo en mi propia meditación interna, susurrando para mí la letra de una canción de las de rompe y rasga pues ya no rezo ni para hacer bien las digestiones por cosas que no le interesan a nadie, cuando sentí un soplo de aire en la nuca. Me volví raudo pensando que sería mi finado particular, que se aparecía como el fantasma ese de Ghost, pero no vi a nadie. La Capilla estaba completamente solitaria en esa hora, por lo que volví a mi canción El recuerdo, un último éxito de la gran Pasión Vega:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Un aroma, un beso,&lt;br /&gt;un paisaje, una noche de amor,&lt;br /&gt;una calle, la magia de la primera vez,&lt;br /&gt;un camino que te regresa sin quererlo&lt;br /&gt;a un tiempo que ya pasó, y te pasea&lt;br /&gt;por el barrio que te vio crecer,&lt;br /&gt;que te dibuja la sonrisa&lt;br /&gt;que alguien apagó o te devuelve&lt;br /&gt;una mirada que te hace temblar,&lt;br /&gt;que te despierta la ternura del primer amor&lt;br /&gt;y te repite cuántos años han pasado ya,&lt;br /&gt;que desempolva los secretos&lt;br /&gt;de tu corazón y te acompaña hasta&lt;br /&gt;el pasado una y otra vez,&lt;br /&gt;cuando el recuerdo se despierta en tu corazón…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El soplo de aire volvió a sacarme de mi ensoñamiento cantarín y de las lágrimas que estaban convirtiendo la capilla de la Bonifacia María en un estanque que ríanse del dorado aquel de Henry Fonda y Katharine Hepburn.&lt;br /&gt;– No siga llorando, Rafaelito – dijo una voz familiar – Que nos va a matar de la pena…&lt;br /&gt;Me volví con la boca abierta por la sorpresa de haber vuelto a escuchar la voz de don Matías, que se encontraba en la puerta de la capillita, sonriéndome y de la mano de Sor Visitadora de la Cueva. Allí estaban los dos, con las siluetas recortadas por la luz que se filtraba por las rendijas de la puerta de entrada. Mis dos amigos. Mis dos sacros amigos. Los oficiantes de la boda con mi amor Monchito, que habían sobrevivido a la travesía del Estrecho y que, tras dejar en la costa de Cádiz a los negritos de la patera aquella que relataba en su diario, se las habían ingeniado para llegar a la otra punta de España junto al niño Colacao, para volver a los brazos amigos de su gente de la capital del Cantábrico.&lt;br /&gt;– ¡¡Ay qué alegría más grande para esta jornada tan de luto!! – dije en plan locaza mientras nos fundíamos los tres en un abrazo enorme y sin fin alguno ni ganas de ponérselo. Que conste.&lt;br /&gt;– ¡Ay mi Rafaelito! – me soltó don Matías – ¡Cuánto le he echado de menos a usted y su ingenio verbal!&lt;br /&gt;– ¡¡Y cuánto hemos añorado sus cantos y sus mariconeos varios!! – continuó la Sor – Que ya andábamos un tanto cansados de tanto rito tribal y tanta danza de la lluvia.&lt;br /&gt;– ¡¡Déjenme que les coma a besos y les estruje en mi inmenso regazo!! – decía preso de la ilusión y la alegría más esdrújula – ¡¡Ay si supieran todo lo que he rezado por este reencuentro y para que su presencia pusiera paz y sosiego a tanto menester alocado y semanasantero!!&lt;br /&gt;– Sí, hijo – me relató don Matías – Yo ya suponía que algo debía ocurrir por estos lares cuando Dios me ordenó que nos viniéramos para acá el día que los Laca-Shitos y los Conguitos Negros se dieron de bombazos los unos a los otros.&lt;br /&gt;– Ya lo leí en su diario, pater – le comenté – Qué andanzas las de ustedes dos, válgame Dios. Lo que han debido sufrir cruzando el Estrecho en semejantes condiciones…&lt;br /&gt;– Lo importante es que ya estamos juntos, Rafaelito – me saltó la Sor – Y ahora, pónganos al día, que tenemos toda esta mañana para usted solito, pues las señoronas, que son más suyas que nuestras y que se han convertido en carne de la prensa rosa, amarilla y negra, se nos han llevado a Colacao a pasearlo por la ciudad, que está con el aroma del Viernes Santo, y hasta la hora de la procesión no tienen prisa por soltarlo.&lt;br /&gt;– Me parece muy bien, que así se distraen tras lo ocurrido ayer en la Procesión ¿Y quieren que les cuente todo? Huy, madre, ¿y por dónde empiezo? Porque permítame que le diga que ya andamos bien avanzado el episodio este y no es menester aburrir al personal contándolo todo desde el origen y el principio. Que vienen a ser lo mismo pero con otras palabras…&lt;br /&gt;Y entonces, armándome de paciencia, les conté en cuatro o cinco parrafadas inmensas todo lo acontecido desde que recibí la llamada de doña Ursula Lopetegui en la tarde aquella en que enterraban a Monteclaro del Cielo hasta el día de hoy, pasando por la semana de procesiones que llevábamos con algún que otro sobresalto y más de un tormento.&lt;br /&gt;– Pues eso, amigos míos – continué diciéndoles tras haberles relatado la mamporrada catedralicia de la otra mañana – Que tras la bronca que nos echó Dios, que eso sí que fue una riña como Dios manda, todo parecía indicar que la Unión Cofradiera se había bajado del carro de la soberbia y que se mostraría como en balsa de aceite con mis señoronas y con la cofradía Homodivina. Por lo demás, estos días la Semana Santa ha ido de perlas falsas por eso de que ha habido algún que otro contratiempo. El Lunes Santo salió la procesión de la Cofradía del Camino Esperanzado, con la Virgen del mismo camino ese, y no vean la multitud de turistas que se agolparon para presenciarla. Hubo incluso un grupo de japoneses que no dejaban de hacer fotos al cielo por si Dios volvía a aparecer. Y es que el morbo, que es lo que vende en este santo país, está a la orden del día y claro, por si surge Dios o por si vuelve a haber mamporros entre los cofrades, todos se muestran ansiosos y se agolpan hasta por las farolas con tal de estar presentes por si es menester que acontezca algo que vaya más allá de lo normal. Todo salió en un principio a pedir de boca, y la gente se conmovía con el sentimiento y la solemnidad con que la Virgen del Camino Esperanzado iba por las calles de Santander en dirección a los barrios marginales de la ciudad. A más de uno se le saltaron las lágrimas mientras la veía procesionar entre las chabolas donde los gitanillos le ofrecían sus miserias y sus dramas personales de cada uno. Y entre los nazarenos de la cofradía, el pater de la ídem, dando absoluciones a modo de disculpa por presenciar aquellos habitáculos inmundos e indignos de los tiempos que corren. Confieso que derramé un llanto a lo divina Soraya cuando una pobre mujer en harapos le ofrecía a la Virgen el décimo retoño que traía a este mundo a fin de que la sacra imagen obrara el milagro de sacarla de la miseria más paupérrima. En fin, amigos míos, ya les digo, un drama procesionario de tomo y lomo Lo único malo de aquel día es que ya de regreso por la gran avenida de San Alamedo, comenzó a llover y a granizar de lo lindo y no vean ustedes la que se armó entre los cofrades del Camino Esperanzado, que parece mentira que sean del norte y no sepan lo que significa que en Santander se ponga a llover de repente. Total, que hubo desbandada generalizada. Unos cofrades corrieron hacia la derecha, otros hacia la izquierda, algunos, con el hábito remangado, tiraron por la calle del medio, otros, como con el capuchón puesto no veían ni torta, se iban los unos contra los otros con el cirio aún encendido a pesar de la lluvia y venga a darse coscorrones… Y allí se quedó solo el pobre Hermano Mayor de la cofradía, el señor Ferdinando Ganzúas, profiriendo todo lo opuesto a una asechanza de amor como las del Stendhal ese. Y la pobre Virgen, solita en sus andas, y chorreando a lo bestia hasta por donde queda feo en una imagen sacra. Vamos, una pasada soberana que causó sensación entre los turistas japoneses, que no paraban de reírse los muy jodíos por el espectáculo ofrecido.&lt;br /&gt;– Vaya por Dios – se quejó don Matías&lt;br /&gt;– Espere, pater, que sigo. El Martes Santo salieron en procesión la cofradía de la Castidad Impoluta con la imagen del Cristo del Ay Qué Dolor y la cofradía del Ardiente Corazón Salmerón con la talla de la Virgen Pesarosa y Afligida para efectuar ambas el acto de la Coincidencia Casual. Pero en esta ocasión, que en un principio parecía que no iba a pasar nada gordo puesto que el cielo se mostraba radiante, cada cofradía iba por su recorrido establecido, todos ordenaditos, con el ropaje planchadito y almidonado, con las velas bien prendidas y las imágenes con flores bien puestas y hasta con gusto, con lo difícil que es esto muchas veces, pues ocurrió lo inenarrable. Resulta que como ustedes ya sabrán, porque esta procesión de la Coincidencia Casual empezó a salir por Santander el mismo día que se estrenaba en los cines la última película muda, las dos cofradías se encuentran en el mismo centro de la Plaza del Pórtico Libertino del de Muriedas. La cofradía de la Castidad Impoluta llega desde la calle Cuesta de Enero, bajando la obtusa pendiente que da autoridad al nombrecito de la misma, y la cofradía del Ardiente Corazón Salmerón hace lo propio por el lado izquierdo de la plaza, bajando la cuesta del Allá voy…&lt;br /&gt;– No nos diga más, Rafaelito – interrumpió la Sor – que nos lo imaginamos. Segurito que las cofrades andarían despistados, se pisarían los unos a los otros, y ambas imágenes caerían rodando sus respectivas cuestas hasta chocar la una con la otra en el mismo centro de la plaza en algo que más que encuentro casual, fue encontronazo de los gordos.&lt;br /&gt;– Y no vea usted que encontronazo, Sor Visi. Estaba el sacerdote don Discursivo Sermonín oficiando una plática acerca del significado de dicho encuentro, con un santo montón de feligreses y más de dos centenares de turistas por allí agolpados, y en el momento justo en que el silencio de la muchedumbre daba paso al Himno Nacional por parte de la Banda de Tambores de Los Redobles Inquietos, la señal inequívoca para que los portadores de ambas imágenes descendieran sus respectivas cuestas para llegar al centro de la plaza, los que empujaban al Cristo del Ay Qué Dolor se fueron a tomar vientos de manera inexplicable, por lo que la imagen comenzó a rodar a la par que la pobre Virgen Pesarosa y Afligida hacía lo propio por un descuido de Vergaciano Centenín, el jefe de paso, que andaría despistado el hombre y en vez de decir “adelante, Hermanos”, al ver al Cristo cuesta abajo y sin frenos, saltó un “a cubierto, camaradas, que nos atacan con la imagen”, por lo que los portadores se fueron hacia los extremos de la calle, la Virgen comenzó a rodar cuesta abajo sola, y madre e hijo, aunque en madera policromada, no sólo se comieron a besos por el reencuentro, sino que con toda probabilidad estarán aún hoy lamentado el suceso, pues el uno se incrustó literalmente en la otra y las astillas se desperdigaron a toda la feligresía y los turistas, que corrieron despavoridos entre restos de flores, jarrones, faroles, maceteros y un largo etcétera de aditamentos procesionales.&lt;br /&gt;– Qué barbaridad – comentó don Matías, que ya había decidido sentarse para escucharme la narración de la Semana Santa más sonada de cuantas se recuerdan.&lt;br /&gt;– Pues sí, amigos míos. Y allí mismo tuvieron que asistir a doña Petronila Sarito de tres ataques de ansiedad seguidos mientras que a don Heliodoro de la Penilla empezaban a atragantársele las ganas de que la tele retransmitiera la procesión de hoy.&lt;br /&gt;– ¿Pero al final saldremos en la tele?&lt;br /&gt;– Un momentín, que aún hay más.&lt;br /&gt;Y así, pasé a relatarles a mis dos amigos lo que ocurrió en la jornada de Miércoles Santo, cuando la Cofradía del Alzamiento Liberador y Salvador de la Cruz salió en procesión camino de la Prisión Municipal para liberar al preso indultado por el Gobierno de esta bendita aunque alocada nación, puesto que uno de los fines de la citada y mencionada agrupación semanasantera es la de liberar a un cautivo, tradición que se cumple a rajatabla en varios puntos de España con mayor o menor acierto según en qué zona geográfica se produzca la absolución. Este año, en Santander, le tocó la gracia del indulto al gitanillo Ecceniano Huidobro, más conocido en el mundillo del hampa santanderina como “el eccehomo”, y que fue condenado en su día a quince años de prisión por irse de la lengua donde no debía amén de traficar hasta con los pasos de cebra y los semáforos con sonido para ciegos. Pero volviendo a la procesión en sí, denominada desde siempre como la Procesión del Mea Culpa Silencioso, el caso es que ya desde el principio la mentada cofradía tuvo serios problemas para poder desfilar por las calles santanderinas, literalmente tomadas por cientos y cientos de turistas de todas las nacionalidades y que se mostraban ansiosos por conseguir la fotografía más reveladora o divertida, según los casos y tomando como referencia los dos últimos días. Toda una multitud que ya puso nervioso a su Hermano Mayor, don Pancracio G. de los Ramos, que veía así cómo la sacra imagen de su Nazareno Compinche, que era la única en todo Santander que desfilaba a hombros de portadores, se diluía entre los más de mil cuatrocientos cincuenta cofrades que desfilaban en filas, todos ellos impolutos de grana y oro, y los flashes fotográficos de japoneses, alemanes, americanos y demás lindezas geográficas.&lt;br /&gt;– No me dirá que hubo también una desgracia – interrumpió don Matías – Porque esto ya debe ser obra de algún tuerto que ha mirado mal a las cofradías santanderinas.&lt;br /&gt;– Un tuerto no lo sé, pater – le dije – pero lo que sí es cierto es que la alcaldesa lady Bidette estaba la mar de contenta por los miles de turistas que dejaban sus divisas en la ciudad capital del Cantábrico, ocupando el noventa y nueve por ciento de las plazas hoteleras. Y es que no había ni una habitación libre ya fuera hotel de cinco estrellas o casona rural. Todo el mundo quería estar en Santander durante la Semana Santa, lo que causó honda envidia entre los compañeros cofradieros andaluces y castellanos, cuyas procesiones, renombradas en otros tiempos, se veían así relegadas a la altura de una carrera de chapas pero sin cromo dentro. Una pasada, vamos.&lt;br /&gt;Mi narración continuó cuando la Cofradía del Alzamiento ese llegó a las mismas puertas de la Prisión Municipal. Allí, entre los devotos del Nazareno Compinche y los más de noventa mil turistas (según versión de la policía) o ciento treinta y seis mil (según datos de la cofradía), todos ellos consiguieron agolparse al unísono y hasta darse de tortas por ser los primeros en conseguir la instantánea exclusiva del rostro del “eccehomo”. Morbo puro y duro, sí señor. De inmediato, se hizo un solemne silencio mientras los directivos de la cofradía, con don Pancracio G. de los Ramos a la cabeza, embutido en su enorme capa grana y su capuchón de oro, entraban en el interior del recinto carcelario al tiempo que el consiliario, el padre don Cándido Apaciguador, llamaba a la serenidad del gentío y hablaba bondades acerca del arrepentimiento de los justos y descarriados. Todo un sermón emotivo y sincero que consiguió que todos los allí convocados nos olvidáramos durante unos segundos de nuestro principal interés aquella noche. Señalar con el dedo al tío que salía en libertad en esa jornada. Y ni qué decir tiene que los segundos se hicieron interminables, y que doña Petronila Sarito, en un rincón de la calle y junto a la directiva de la Unión Cofradiera, estuvo en un tris de sacar su teléfono móvil para llamar a una ambulancia en caso de sufrir un nuevo ataque de ansiedad. Por nuestra parte, mis señoronas, ya con el pañuelo de encaje en la mano para llorar de lo lindo y a modo sincero por la liberación de un pobre desgraciado, y un servidor, atento y expectante por lo que pudiera ocurrir, mientras aguardábamos el mágico momento de la liberación hacíamos nuestras cábalas sobre cómo sería nuestro procesionar en la tarde de Viernes Santo en dirección al punto de reunión con las otras cofradías para iniciar la comitiva general: si iría mucha gente a vernos, si conseguiríamos una más que digna ofrenda floral para la estatua ecuestre de María La Franca, si la seriedad del momento conseguiría hacer olvidar a la gente de fuera que la opción sexual de cada uno no es sinónimo de escándalo o desorden, etcétera. Y en esos pensamientos me andaba yo conmigo mismo y mi inmensidad física cuando un sonoro aplauso me hizo volver a la realidad del momento en el que me hallaba. La puerta principal de la Prisión Municipal se abría y pudimos ver entonces a la directiva de la cofradía y a alguien vestido con hábito y cubrerrostro de color morado. El preso, sin duda. El liberado, por narices. El “eccehomo” en persona. Todo el mundo comenzó a murmurar entre sí acerca de la estatura del personaje (“coñe, cómo ha crecido el Ecceniano en la trena” – se decían unas vecinas cercanas) o de los andares y el porte al bajar la escalinata de la Penal (“Hay que ver, el Ecceniano este siempre tuvo complejo de top model de pasarela y de reinona cabaretera en plan revista española” – se comentaban otras por allí cerca). El caso es que en el momento en que el tío de hábito morado bajó la escalinata, se fundió en un largo, largísimo, abrazo con el consiliario don Cándido Apaciguador, quien se dirigió al populacho con lágrimas en los ojos exclamando “démosle un sincero y fuerte abrazo al descarriado que está totalmente arrepentido de sus fechorías y que en esta noche, gracias a la Cofradía del Alzamiento Liberador y Salvador de la Cruz, se verá convertido en un hombre nuevo”. Y claro, con semejante prolegómeno verborreril, todos, al igual que en Fuenteovejuna, rompimos a aplaudir de la alegría y la felicidad. Y la directiva de la Unión Cofradiera, satisfecha del logro procesionario de esa jornada, no sólo aplaudió de lo lindo, sino que hasta se comieron a besos y se enjugaron las lágrimas los unos a los otros y viceversa. Sin embargo, el momento culminante de las emociones llegó cuando una gitana ya entrada en décadas, húmeda por las lágrimas y acompañada de toda su familia, se acercó al reo para comerlo a besos y achucharlo entre sus portentosas ubres, que válgame el cielo qué ubres. Un meneo de esos sí que debe ser considerado amor de madre pero del de verdad. Qué cosas. Y la tía venga a llorar y a ensalzar las virtudes del niño al tiempo que los del clan la acompañaban en sus lloreras varias mientras alguno entonaba una canción de Camela para dar banda sonora al momentazo. El caso es que la viejita lo tenía cogido del brazo derecho mientras que los de la directiva lo tenían por el izquierdo alegando la premura por continuar con la procesión hasta su sede y donde allí, ella podría hasta comérselo de verdad.&lt;br /&gt;– Que no, cohones – decía la buena señora – que a mi Ecceniano de mi alma lo abrazo yo cuando me se pone del higo.&lt;br /&gt;– Que luego, carajo, que la procesión ha de continuar – saltó uno de la directiva.&lt;br /&gt;– ¡¡Ay, payo!! ¡¡Que la mama dice que ahora, tú!! – dijo otro de los del clan gitano con cara de pocos amigos, sobre todo a esas horas.&lt;br /&gt;Total, que como nadie se ponía de acuerdo acerca de quién debía soltar primero al reo, el pobre sacerdote intentó llamar a la calma y el sosiego, más que nada porque la gente allí concentrada se ponía de parte de que la mamá gitana le diera las carantoñas allí mismo a fin de que le quitara el capuchón para hacerlo y así, poder ver bien la cara al “eccehomo” para fotografiarlo y saciar así su capacidad morbosa. Y en esas discusiones se andaba la prole allí concentrada y al tiempo que los de la Unión Cofradiera comenzaban a temerse lo peor, cuando las puertas de la Prisión Municipal se abrieron de sopetón y los de la Cofradía del Alzamiento pudieron ver cómo su Hermano Mayor, don Pancracio G. de los Ramos, salía como un loco a la puerta blandiendo su puño derecho, en paños menores y con un ojo morado.&lt;br /&gt;– ¡¡A mí los del Alzamiento!! – gritó a viva voz para pasmo de todos– ¡¡Que esos son presos de verdad que se quieren fugar!! ¡¡Que al “eccehomo” ese le han dado de lo lindo como a mi excelsa persona!! ¡¡Que mira que os tengo dicho que los presos, donde de verdad están bien, es en la cárcel y no en la puta calle!!&lt;br /&gt;Al oír aquello, los más de mil congregados allí mismo abrimos la boca a modo de plato sopero por la sorpresa y el reo liberado, que era preso de verdad, se quitó el cubrerrostro junto con los tres que le habían acompañado en la salida triunfal y que, en realidad, eran tres cómplices suyos, le arreó una guantada a la mamá gitana para soltarse de sus férreas intenciones y comenzó a correr para escaparse de lo que se le venía encima.&lt;br /&gt;– ¡¡Han pegado a la mama!! – dijeron al unísono los del clan gitano.&lt;br /&gt;– ¡¡Han arreado a nuestro Hermano Mayor!! – saltaron los de la cofradía del Alzamiento.&lt;br /&gt;– ¡¡Dónde está mi Ecceniano!! – gritó la matriarca ya por los suelos - ¡¡Dónde está mi niño!!&lt;br /&gt;– ¡¡Cierren esa puerta, chiflados cofradieros!! – chilló uno de los guardias - ¡¡Que se están escapando los presos a montones!!&lt;br /&gt;Total, que entre los fugados que comenzaron a ir arriba y abajo por toda la calle pues entre los turistas, los vecinos y los participantes en la procesión no había quien pudiera escaparse como Dios manda, el clan gitano clamando venganza por la afrenta a su matriarca, los de la cofradía que se quitaron los capuchones para ajustar cuentas por la paliza a su Hermano Mayor y todos los allí convocados, aún anonadados por la sorpresa de la fuga masiva que se producía en ese momento, cuando quise apartar a mis señoronas del gentío para escondernos juntos en un portal, la mamporrada de unos contra otros ya estaba otra vez servida en bandeja de plata. Unos contra otros; todos contra todos; mamporros a la derecha y guantazos a la izquierda; mamás histéricas buscando a sus retoños para sacarlos de las filas procesionales ante el hervidero de puñetazos y palabrotas que se vivían en ese momento; treinta furgones de la policía que acordonaron toda la calle para evitar más fugas y poder participar en la pelea a sus anchas; una ambulancia que se llevaba en ese momento a doña Petronila Sarito por lo que ya todos sabemos; y un largo, eterno etcétera.&lt;br /&gt;– Válgame Dios y los Santos Mártires – suspiró don Matías al terminar el relato de la procesión de Miércoles Santo.&lt;br /&gt;– Si es que a más procesiones como estas el Vaticano le quita a Santander la licencia semanasanteril – clamó escandalizada la Sor.&lt;br /&gt;– Razón no le faltaría al nuevo Papa – Me consolé – Por lo menos, nos queda el alivio de saber que todos estos desaguisados se han desarrollado al margen de la cofradía Homodovina. Quién se lo iba a decir a los de la Unión Cofradiera, sobre todo a don Heliodoro de la Penilla, que se las prometía muy felices con la retransmisión televisiva de la Procesión General del Santo y Plañidero Entierro de esta tarde.&lt;br /&gt;– Y claro – me dijo don Matías – Con todos estos embrollos de padre y muy señor mío, los de la tele habrán dicho que nones y que en vez de una procesión de Semana Santa, pondrán un programa repetido de Mira quién baila.&lt;br /&gt;– Que va, pater – le corregí – Si la directiva de la tele esa está que se sube a la luna sin cohete de puro divertimento. Piensan que esta tarde también puede haber un follón guapo y que la audiencia reventará los shares esos. No olvide que Santander se encuentra en la primera plana de todos los periódicos nacionales, en todas las cabeceras de los telediarios y hasta es objeto de rumor de pasillo en la Casa Blanca.&lt;br /&gt;Pero ahí no acababa mi relato de la Semana Santa santanderina, por lo que volví a pedir a don Matías y a Sor Visitadora de la Cueva que se sentaran de nuevo en uno de los bancos de madera labrada de la Capilla de la Bonifacia María, puesto que me faltaba el contarles lo acontecido en el día anterior, durante la Procesión de la Santa Cena y su Posterior Digestión, y que ya contaba con varias bajas: la obvia de la Virgen del Camino Esperanzado, guardando cama en los locales de su cofradía por el catarro conseguido gracias al chapuzón del Lunes Santo; las definitivas del Cristo del Ay Qué Dolor y de la Virgen Pesarosa y Afligida, reducidas ambas imágenes a astillas por el encontronazo en la plaza del Pórtico Libertino del de Muriedas; el encierro preventivo de la imagen del Nazareno Compinche, sospechoso por haber inducido a la fuga masiva de presos en la jornada de Miércoles Santo; la baja médica de doña Petronila Sarito, sometida la pobre a un continuo lamento a base de suspiros por el montón de disgustos aglutinados en tan pocas horas; y para finalizar, la inexplicable desaparición del afamado historiador local Paquitín Díaz, encargado todos los años de presentar y narrar las procesiones de Jueves y Viernes Santo desde la tribuna de autoridades y que desde la aparición de Dios el Domingo de Ramos nadie más había vuelto a verle. Ah, bueno, y también la baja por enfermedad del Sacro Crucifijo Catedralicio, que tras el vapuleo en la Misa Dominical de Ramos, seguía sin estar recompuesto por mucho esmero que la propia Goyita Soletilla, voluntaria forzosa, pusiera en el intento por restituirlo pieza por pieza.&lt;br /&gt;El caso es que el nuevo obispo José María Miguel Angel, cansado de que los repetidos y constantes incidentes hubieran desprestigiado litúrgicamente hablando a nuestra Semana Santa y la hubieran convertido en un provechoso espectáculo morboso y una atracción turística sin precedentes en la historia nacional, decidió enviar un telegrama urgente al Vaticano para que enviaran un retén de la Guardia Suiza a fin de que escoltaran ellos nuestras imágenes sacras y mantuvieran a raya y controlaran con eficacia y serenidad cualquier desaire, ya fuera meteorológico, fisiológico o cualquiera que acabara en “lógico”. Sin embargo, el nuevo Papa aconsejó a nuestro obispo que contara con los numerarios de la Compañía de las Palabras Divinas y Auténticas, puesto que contaban con toda su confianza y respeto. Y fue así, con el respaldo unánime de la Unión Cofradiera y Semanasantera por Excelencia, como doña Consuelo Meapilas se hizo cargo y responsable de la organización de la mermada procesión de Jueves Santo, que ante la ausencia del historiador local, fue narrada a modo de catequesis por la propia vicepresidenta doña Petronila Sarito a través de una cámara web desde la habitación del hospital donde se encontraba ingresada por la ansiedad aguda que padecía. Vamos, todo un espectáculo visual donde los hubiera que no hizo otra cosa sino subrayar el acento en la expectación ya causada entre los turistas allí agolpados, ciento cincuenta mil según todas las fuentes, que se repartían entre la plaza del antiguo Ayuntamiento y actual Real-Sitio-de-Recogimiento-Público-y-algo-más-que-Corte-Administrativa, lugar de arranque del cortejo, y la tribuna en la plaza de la Catedral, donde el obispo José María Miguel Angel compartía butaca preferente con doña Consuelo Meapilas y un coro de avejentadas damas dirigido por doña Gertrudis María Cursilona, que, a la guitarra, comenzaba a ensayar sus cantos a la espera de que la cabeza de la procesión iniciara el desfile en el momento justo en que la Meapilas, con su intercomunicador personal, le diera la orden a don Heliodoro de la Penilla y a Gabrielín Chiscuelo, relegados a coordinar las cinco cofradías que desfilaron en la jornada de Jueves Santo. Total, que en cuando la conexión de la cámara web con la habitación del hospital donde se encontraba la Sarito se hizo factible, la Procesión de la Santa Cena y su Posterior Digestión dio comienzo.&lt;br /&gt;– Y sin ningún sobresalto, ¿no fue así? – interrumpió inquieto y nervioso don Matías – Dígame la verdad, por su madre.&lt;br /&gt;– Depende de lo que cada uno entienda por sobresaltos, pater – le expliqué – Y también depende mucho de lo que cada uno entienda por una procesión de Semana Santa.&lt;br /&gt;– Ay, coñe, Rafaelito – saltó la Sor – Explíquese usted y acabe el relato semanasantero de una bendita vez, que como siga estirándolo mucho va a parecer esto una edición chabacana del Caballo de Troya ese.&lt;br /&gt;Y eso fue lo que hice sin saltarme ni una coma.&lt;br /&gt;En cuando don Heliodoro de la Penilla recibió la orden de doña Consuelo Meapilas, este dio la señal a la Cofradía del Recibimiento Dominical para que iniciara el cortejo con su paso procesional de Jesús en su Pórtico Triunfal, precedido por un grupo representativo de todas las cofradías, portando estandartes y demás lindezas aditamentarias de la Unión Cofradiera. Y en eso estaban, procesionando al son de sus tambores y cornetas y ante la atenta mirada de fieles y turistas ansiosos de que ocurriera algo que justificara su presencian en aquella tarde santanderina, cuando al llegar ante la Tribuna de Autoridades, doña Petronila Sarito inició la retransmisión de la procesión, que pudo ser seguida por todos los allí convocados gracias a la enorme pantalla allí instalada para ver el careto a la vicepresidenta y escucharla a través de los cientos de altavoces situados estratégicamente por toda la ciudad:&lt;br /&gt;– Señoras y señores, papás y mamás, abuelitos y niños, muy buenas noches. He aquí que nos encontramos ante el pórtico ideal de nuestra Semana Santa, el preludio a la Pasión que aquí, de forma catequética para todos ustedes, y por gentileza y cortesía de Cirios Diosescristo, les ofrecemos para su deleite y recogimiento espiritual. Admiren en primer lugar al prólogo de nuestra Unión Cofradiera y Semanasantera por Excelencia, portando nuestro estandarte y guión procesionario, seguido por la Cofradía del Recibimiento Dominical, con su portentoso desfilar, sus numerosos hermanos en filas, todos ellos portando velas, hachones y leyendas. Escuchen el redoblar de sus tambores, el sentir de sus trompetas y el quejido de los penitentes, que con pesadas cruces de madera, intentan sortear chinitas y cáscaras de pipas que los tiernos infantes están… ¡¡¡Esos niños!!!&lt;br /&gt;En ese momento, ante las palabras de la Sarito, los encargados de la cofradía se acercaron raudos a los niños que iban procesionando a ambos lados de la imagen para quitarles las pipas, las bolsas de patatas fritas y hasta el bocadillo de calamares rebozados que llevaba Mantequitas, el hijo del Hermano Mayor de la cofradía, don Flagelario Descendiente. Y mientras, para mitigar el lapsus, doña Consuelo Meapilas lanzó una mirada penetrante aunque espiritual a doña Gertrudis María Cursilona para que iniciara un inesperado canto, para deleite, eso sí, del señor obispo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Cuando un niño con hambre pide pan,&lt;br /&gt;cuando llora, pues nunca se lo dan,&lt;br /&gt;¡oh!... tiemblo por Ti, Jesús,&lt;br /&gt;sufres, lloras, mueres,&lt;br /&gt;con los niños de hambre mueres Tú.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Tras el canto, todos pudimos ver el rostro de doña Petronila Sarito, desencajado por el primer contratiempo y por la cuña musical. Aunque, eso sí, mantuvo el tipo como pudo antes de reanudar su narración.&lt;br /&gt;– Continuamos con el ritmo de nuestra procesión. Seguido al Pórtico Triunfal, nuestras almas se desencajan de dolor y angustia por la siguiente imagen que nos acompaña, la del Castigado que es un primor, procesionado por la Cofradía del Desamor a Deshora con el patrocinio de alpargatas alanalga, “porque un buen zapatillazo a tiempo es más limpio que cualquier latigazo”…– aquí la Sarito se quedó muda, pues ni la cofradía ni la imagen aparecían, por lo que intentó subsanar la ausencia como pudo – La cofradía más joven de cuantas procesionan en este nuestro Santander, cuyas fachadas y balcones están engalanados como mandan los cánones del buen gusto, dirigidos por nuestra Vocal de Arte, la sin par Luscinda de la Bohemia, que con acierto y talento ha sabido instruir en el arte de la decoración los Edificios Públicos Locales que tanto y tan bien nos saben subvencionar…&lt;br /&gt;Pero por mucho que doña Petronila Sarito intentara estirar su discurso, la cofradía en cuestión no aparecía, para cabreo señorial de don Heliodoro de la Penilla y de doña Consuelo Meapilas, que dio orden a su coro para que entonaran un nuevo canto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ven, ven, Señor, no tardes.&lt;br /&gt;Ven, ven, que te esperamos.&lt;br /&gt;Ven, ven, Señor, no tardes,&lt;br /&gt;ven pronto, Señor.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;– Pero hermano Heliodoro – le decía la Meapilas descendiendo de la tribuna – Que estos contratiempos no hacen sino romper el ritmo de la procesión para incomprensión de nuestros fieles seguidores de la Compañía.&lt;br /&gt;– Tranquila, doña Consuelo – le dijo el Presidente de la Unión – Que por allí oigo el sonido de unos tambores, que serán los del Desamor, que como son inexpertos en estos menesteres, andan algo despistadillos.&lt;br /&gt;Y así era. El sonido de unos tambores cercanos tranquilizaron a la numeraria suprema, quien acercándose de nuevo a la tribuna, le hizo una señal a la cámara web desde la cual doña Petronila Sarito seguía, con los nervios a flor de piel, el desarrollo de la procesión de Jueves Santo.&lt;br /&gt;– Bien, respetable público santanderino – prosiguió narrando doña Petronila – Ya se acerca el sonido de los tambores que nos aproximan aún más a la segunda cofradía que procesiona en esta noche oscura e inquietante, en esta procesión de la Sagrada Cena y su Posterior Digestión, el desfile semanasantero más antiguo de los que hay en Santander, y que data de finales del siglo XVI… Pero ya me dirán ustedes qué son cuatro siglos mal contados cuando los tambores que ya se aproximan nos indican que el tiempo transcurrido por este tipo de desfiles no han hecho que la ilusión haya caído ni en el olvido ni bajo el sopor de la naftalina y que… ¡¡¡Dios de mi vida y de mi corazón!!!&lt;br /&gt;Y en ese momento, todos los que estábamos allí desviamos la mirada pues, aunque efectivamente se trataba del sonido de una tamborrada digna y mayúscula, no era el preludio de la Cofradía del Desamor a Deshora, sino la cuádriga petarda de chambelanes que traían, en calesa y por toda la avenida principal, a la alcaldesa Lady Bidette Pombales, anunciándola, cómo no, con una versión semanasantera del Francisco Alegre y Olé.&lt;br /&gt;– Disculpad el retraso, pueblo santanderino – dijo solemne la alcaldesa, ataviada con un traje de manola cofradiera, con mantilla negra de encaje incluida, poniéndose de pie en la calesa y llegando hasta la tribuna de autoridades – Un contratiempo de última hora con el médico que me estaba poniendo un supositorio para la fiebre que tengo últimamente ha impedido que llegara puntual a la cita.&lt;br /&gt;– ¡¡Señora Alcaldesa!! – chilló doña Petronila – ¡¡Siéntese junto al obispo, que me está jorobando la narración!! ¡¡Que estamos esperando a los del Desamor!!&lt;br /&gt;– Ahora vienen, doña Petronila, se lo garantizo. Que una, de desamores, sabe un huevo. Y usted perdone, señor obispo.&lt;br /&gt;Y así fue. En menos que cantó un gallo, la citada cofradía desfiló con sus dos centenares de hermanos en filas, con seriedad, marcialidad y donaire, pero con un retraso cercano a la media hora, tiempo que aprovechamos todos para visitar el excusado más próximo para hacer nuestras deposiciones naturales y hasta para hacer comentarios sobre los hábitos de unos y de otros. Cosa que era muy del gusto de doña Engracia Velarde, que así, hacía comparaciones acerca del costo económico de cada prenda.&lt;br /&gt;Mi narración a don Matías y Sor Visi sobre cómo se había desarrollado la procesión del día anterior, prosiguió con la tercera cofradía en ciernes pasando por la tribuna, la de la Salubridad Calamitosa por Tantas Caídas, con su imagen del Cristo del jopelines que me vuelvo a caer, dirigida con mano férrea por doña Domitila Buñuelos, quien hizo un alarde de saber procesionar para pasmo de todos los que contemplábamos el desfile y para asombro de los turistas extranjeros, que comenzaban a tomarse en serio la Semana Santa santanderina tras tantos avatares, incidentes y demás lindezas de todas las índoles. Y es que la Buñuelos, pese a llevar el cubrerrostro con una cartonera gigantesca, sabía mejor que nadie cómo inspeccionar las líneas rectas de cada fila, aunque claro, con un ojo puesto en cada una de ellas, así cualquiera.&lt;br /&gt;Tras el paso de los trescientos y pico miembros de la Salubridad, que tardaron casi cuarenta minutos en pasar por delante de la Tribuna de todos lo que eran y del montón de atributos cofradieros que portaban, para deleite y orgullo de doña Petronila Sarito, que hizo una narración impecable sobre el significado de la imagen, el sentido del artista en el momento de su realización, etcétera, y para babeo pelota de doña Consuelo Meapilas, satisfecha por haber medido bien el tempo de procesión con esta tercera cofradía, de la cual también era miembro honorario, llegó hasta nuestros ojos y nuestros oídos la cuarta cofradía en aquel Jueves Santo.&lt;br /&gt;– Llega hasta nosotros, señoras y señores – proseguía narrando doña Petronila – el verdadero orgullo de nuestro patrimonio semanasanteril, la Sacra y Venerable Cofradía del Expoliaje Abusivo, con su grupo escultórico titular que da nombre a la hermandad, y que llega a nuestros cinco sentidos con el patrocinio de Administración de Fincas El Pillaje, “porque nosotros le garantizamos el bienestar de sus propiedades. Póngalo todo en nuestras manos”… Admiren ustedes la calidad de estas tallas del siglo XVIII, su sensación de movimiento, sus escorzos y sus expresiones talladas que da gusto, impecables todas ellas desde las figuras de los romanos hasta la de Cristo, que con rostro pesaroso, se muestra tal cual en traje de Adán para ser crucificado y… ¡¡¡Pero qué carámbanos es eso!!!&lt;br /&gt;Y es que quiso la mala suerte, la mala baba del destino, o vayan ustedes a saber el porqué, que a su paso por la tribuna, una de las ruedas del carro que portaba el grupo escultórico se enganchó con el faldón de terciopelo negro que ocultaba los engranajes del mismo, los cuales no sólo quedaron al descubierto del populacho, sino que todos, atónitos, presenciamos que conduciendo el carro iban una familia de gitanillos, con el padre al volante, la madre a su diestra, haciendo bocadillos de anchoas y demás lindezas gastronómicas, y tras ellos, el abuelo, bebiendo de su bota de vino tinto como si estuviera de comida de campo. Y en eso, sin haberse enterado de lo ocurrido, la de los bocatas se puso a llamar al Hermano Mayor de la cofradía, don Angustio Paniagua para que fuera a por la merienda para, así, aguantar el ritmo de la procesión.&lt;br /&gt;– ¡¡Angustio!! ¡¡El bocata de anchoas!!&lt;br /&gt;– Hombre, señora mía – dijo Gabrielín Chiscuelo acercándose como si nada – Si usted me preparara un bocata de alcachofas con un poco de bonito, le estaría eternamente agradecido. Que llevo toda la procesión de arriba abajo y me muero de las hambres eternas estas.&lt;br /&gt;En ese momento, y a pesar de los cuatrocientos cofrades que daban escolta al grupo escultórico, don Heliodoro de la Penilla tuvo que darse la carrera padre para alertar al Hermano Mayor de lo ocurrido y que era presenciado desde la tribuna por un pasmado señor obispo, una descompuesta doña Consuelo Meapilas, una divertida lady Bidette y una ya alterada doña Petronila Sarito, que ya daba muestras de rostro desencajado desde la cama del hospital y a punto de sufrir un nuevo ataque de ansiedad agudo. Y rápidamente todos los cofrades de la Sacra y Venerable Cofradía del Expoliaje Abusivo intentaron recomponer allí mismo los enganches del faldón de terciopelo para ocultar el espectáculo gastronómico del momento para deleite de algún que otro turista rumano, que pedía a gritos un bocata, pues la procesión de Jueves Santo llevaba ya cerca de dos horas y media y no tenía pinta alguna de acabar a corto plazo.&lt;br /&gt;Eso sí, una vez más, el coro de la Gertrudis María Cursilona dio banda sonora al momento procesionario de esta cuarta cofradía a ritmo rasgueado de guitarra y sus voces octogenarias:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;No podemos caminar con hambre bajo el sol,&lt;br /&gt;danos siempre el mismo pan,&lt;br /&gt;tu cuerpo y sangre, Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comamos todos de ese pan,&lt;br /&gt;el pan de la unidad.&lt;br /&gt;En un cuerpo nos unió el Señor&lt;br /&gt;por medio del amor.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;– Madre del Amor Hermoso – suspiró don Matías en un descanso de mi relato.&lt;br /&gt;– Con razón Dios nos sacó de Africa para que estuviéramos aquí presentes en tan delicados momentos que no son sino una afrenta del destino a nuestro mundo fervoroso y devoto – comentó decidida y para mi asombro Sor Visitadora de la Cueva.&lt;br /&gt;– Qué coño fervor y devoción, Sor Visi – le respondí a modo de ametralladora humana – Si ustedes dos, a pesar de sus hábitos, han sido lo más opuesto que he conocido a unos siervos del pensamiento único. Cosa que siempre les he admirado y elogiado. Acuérdese usted, Sor, de la cantidad de condones que repartía entre los jóvenes que acudían a su convento en busca de ayuda sexual, ¿o ya olvidó a aquella pobre muchacha del episodio pasado que se quedó embarazada con catorce años y a quien su padre mató de una paliza a pesar de que usted la había ocultado entre sus paredes monjiles? ¿Y usted, pater? ¿Cuántos secretos de confesión se ha saltado a la torera para saciar su curiosidad morbosa? Que sepan ustedes que ni el fervor ni la devoción ni la exaltación religiosa han dado de comer al mundo. Al contrario. Y que sepan también que estos desastres cofradieros no han sido obra del maligno o de los laicos, no señor. Han sido fruto de la estupidez humana, que impregna todo lo que se le ponga por delante.&lt;br /&gt;– No se nos ponga así, Rafaelito – dijo al cabo de unos segundos la Sor – Y no me recuerde a aquella pobre niña que me muero de la pena y el llanto ahorita mismo. Lo que ocurre es que no puede negarnos que, de la narración suya de las procesiones santanderinas, se desprende que el cúmulo de incidentes y accidentes son como para mosquearse. ¿O no?&lt;br /&gt;– Algo va a pasar – musitó el pater – Rafaelito, háganos caso, puñeta, que lo mismo que mis huesos barruntan cuando va a cambiar la meteorología, mi alzacuellos se pone nervioso en el momento justo en que comienzan las desgracias. Y haga también el favor de acabar con el Jueves Santo que se aproxima la hora de la procesión de hoy Viernes, coñe.&lt;br /&gt;Y eso hice, aunque lo que continuó dejó en mantilla todo lo narrado anteriormente. Y es que, tras el desastre con la Sacra y Venerable Cofradía del Expoliaje Abusivo y el tema de la inoportuna rotura de su faldón, dejando al descubierto todo lo que allí se pudo contemplar, una enorme tamborrada dejó a toda la multitud helada. Qué digo helada. Pasmada es la definición más acertada. Y tanto retumbó la cosa que hasta doña Petronila Sarito dio un saltó en la cama del hospital al tiempo que doña Consuelo Meapilas, a una señal de don Heliodoro de la Penilla, dio orden a su coro celestial para que entonaran un canto a modo de preludio por lo que se avecinaba por la gran avenida principal de la ciudad. La señorial, decana y mayúscula Cofradía de la Virgen del Eterno Quejido, la más numerosa de cuantas procesionaban en este nuestro Santander, la de más arraigada tradición entre las damas más beatas y la imagen con más devoción de todo el amplio ramillete de cuantas pululan por iglesias, conventos, capillitas y carboneras de catedrales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Es una historia pequeñita&lt;br /&gt;de una Virgen nazarena,&lt;br /&gt;que era pobre y muy bonita,&lt;br /&gt;que era humilde y era buena,&lt;br /&gt;que era humilde y era buena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no hay milagros, hay un cariño,&lt;br /&gt;Dios es un niño nacido entre pajas&lt;br /&gt;y ella es humilde, sin sedas ni alhajas,&lt;br /&gt;como mi madre que reza y trabaja,&lt;br /&gt;como mi madre que reza y trabaja.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Pero no, de humilde, lo que se dice humilde, la más veterana de las cofradías semanasanteras no tenía nada. Y es que ya sólo el preludio fue de infarto, pues la cabeza de la cofradía estaba compuesta por la Sección Infantil, dos filas de cien niñas cada una, vestidas todas ellas con túnicas blancas, con una diadema de margaritas sobre sus cabezas y portando cestos de mimbre con pétalos de rosas que iban arrojando sobre la calzada a modo de alfombra aromática.&lt;br /&gt;– Qué bonita estampa – narraba a todo Santander doña Petronila Sarito – Las doscientas niñas cándidas y castas de la Virgen del Eterno Quejido, que arrojan sus pétalos de rosas dejándolo todo hecho un asquito. Un asquito celestial, claro. Todas ellas vestidas impecables y de primera comunión para este prólogo ideal y magnífico de lo que ustedes, señoras y señores, están a punto de contemplar. El broche de oro a esta procesión de Jueves Santo, la imagen por antonomasia de la Semana Santa de Santander por cortesía y patrocinio de Virgen Tour, “el nuevo show de Maddy la novicia”, y que nos llega precedida, también, por la inmensa banda de tambores, cornetas, trompetas, trombones, oboes y demás instrumental musical que, a modo de gran e inspirada sinfonía, con sus más de cien miembros, es la antesala a la Sección de Penitencia, con sus más de noventa anónimos portando pesadas cruces, arrastrando enormes cadenas y soportando mil y una penurias, que cada cual tendrá lo suyo en su propia casa, digo yo, a ver si siempre vamos a palmar los mismos, estaría bueno. Continúan los Hermanos de vela, alrededor de ciento ochenta por fila, con luz de tiniebla, como mandan los cánones, y que forman un pasillo de luz natural para que, ante nuestros ojos, desfile el inmenso carro donde, iluminada por un portavelas de quinientos cirios, adornada por orquídeas en jarrones de plata de la abuela y bajo palio de ochenta metros cuadrados, procesiona la Virgen del Eterno Quejido, ataviada con su manto negro de cincuenta metros cuadrados, repujado en oro y pedrería, tocada con corona de oro, y al pecho, un corazón de plata atravesado por siete puñales cuajados de esmeraldas y diamantes…&lt;br /&gt;Todo el público esbozó entonces un enorme y unánime “ooooohhhhh” como si fuéramos paletos recién llegados a la ciudad. Y es que el lujo allí expuesto dejaba volar la imaginación hasta del más decente. Incluso de mis señoronas, arremolinadas las unas junto a las otras bajo la tribuna de autoridades hasta el momento justo en que, junto a la imagen de la Virgen del Eterno Quejido, hicieron su aparición las damas de la cofradía decana, ataviadas de negro y con mantilla y encaje y adornadas con sus mejores joyas. Fue en ese preciso instante cuando las miradas de estas se clavaron en las de mis señoronas, ya que resulta que todas ellas fueron en un tiempo rivales y hasta enemigas de las de no hablarse aunque compartieran un mismo espacio vital. Así, doña Gema Valdemoro soltó un exabrupto al paso de doña Carolina Rosa de las Landas, vecina de la calle Pérez Galdós, que años atrás le jugó una mala pasada que provocó que mi doña Gemita no pudiera ser aceptada como socia en el Real Sitio de la Raqueta; y en cuando doña Leticia del Molino divisó a doña Urraca Castilla de las Almenas, competidora desleal en eso de ser chica de calendario para alentar a las tropas del Frente Nacional en los tiempos aquellos, pensé que a mi Ilustrísima Marquesa se le iban a salir los ojos de las órbitas; aunque peor fue para doña Ursula Lopetegui cuando se percató de que una de las maduras damas que en ese momento retocaba un jarrón de orquídeas a los pies de la imagen no era otra más que doña Teresa Hoyuela, la gran dama de Santoña y enemiga eterna de mi reina laredana, quien con ese porte digno y señorial que Dios le dio, desvió la mirada con altivez y donaire, aunque claro, en cuando por el rabillo del ojo se dio cuenta de que la Hoyuela chismorreaba con la Urraca sin quitar la vista de mi doña, comprendió que hablaban de ella, de su divorcio escandaloso, de la huida de sus hijos y de su famoso exilio en Laredo del episodio anterior. Y faltó el canto de un duro que doña Ursula no saliera a partirle la cara, y todo porque doña Engracia Velarde la agarró por los brazos y la llamó a la calma y la serenidad. Aunque estas premisas no valieron de nada, puesto que cuando la Velarde alzó la mirada y vio en el centro de todas esas arcaicas damas a doña Carmelita Taconeada del brazo de don Alvaro Mochilas, el Hermano Mayor de la Cofradía del Eterno Quejido, miembros ambos en su tiempo libre de Caridad Económica y confidentes del antiguo obispo Euniciano a la hora de desbaratar la antigua vida parroquial de mis señoronas, soltó a la Lopetegui para ser ella quien se encaminara hacia ellos.&lt;br /&gt;Y se montó lo que estaba previsto que se montara. Aunque claro, no me extrañó lo más mínimo conociendo el apego a los apellidos y el linaje tanto de mis señoronas como de las otras.&lt;br /&gt;– ¡¡Vosotros, cabritos!! – les chilló la Velarde a la Taconeada y al Mochilas – ¡¡Sinvergüenzas!! ¡¡Malnacidos!!&lt;br /&gt;– ¡¡Dales duro, Engracia!! – jaleó doña Gemita – Que ya iba siendo hora de vernos las caras con esta panda de arcaicos metetes y peores personajes sacados de un mal folletín.&lt;br /&gt;– ¡¡Y donde más duele!! – animó doña Leti – Que todavía está fresco en la memoria de toda España la portada aquella de calendario que me robó la furcia esa de la Urraca.&lt;br /&gt;– ¡¡Aaaahhhh!! – chilló histérica doña Carolina Rosa de las Landas al ver lo que se le venía encima – ¡¡Alvarito Mochilas!! ¡¡Que nos pegan las homodivinas!!&lt;br /&gt;Al oír el grito, no sólo el Hermano Mayor se remangó el hábito para ir en defensa de sus señoronas particulares, sino que los más arcaicos y veteranos miembros del Eterno Quejido cerraron filas en torno a sus benefactoras allí mismo, frente a la tribuna de autoridades para alucine del señor obispo y deleite de los miles de turistas allí agolpados, que ya llevaban gastados miles de carretes y baterías digitales para inmortalizar los eventos cofradieros, que prometían convertirse en los números uno en descargas de internet y demás lindezas visuales. Y claro, uno, aunque maricón de los de con acento en la última vocal, no podía dejar a mis reinas solitas ellas defendiendo sus memorias históricas personales y particulares, por lo que me vi obligado a intervenir para escarnio de lo que allí acontecía y para sufrimiento de la pobre doña Petronila Sarito, que hacía tiempo que había llamado a los médicos de la planta donde se encontraba instalada para que la intervinieran urgentísimamente y a toda pastilla de todas las ansiedades del mundo que finalizaron en desmayo.&lt;br /&gt;– ¡¡Resentidas!! – las llamó doña Carmelita Taconeada a mis señoronas – Que ni con vuestro ancestral pasado llegareis nunca a las suelas de nuestros Manolitos Vázquez (*nota del autor: Manolito Vázquez es la famosísima firma local de diseño de calzado).&lt;br /&gt;– ¡¡Miraros donde estáis ahora!! – prosiguió doña Teresa Hoyuela – Sin una mala parroquia que os quiera ni para chicas de limpieza.&lt;br /&gt;– ¡¡Y sin ganas de que nadie os admita en sus exclusivísimos clubes de alterne, pedorras ninguneadas!! – se sumó doña Carolina Rosa de las Landas&lt;br /&gt;– ¡¡Y dueñas de una cofradía de mariquitas!! – continuó doña Urraca Castilla – Sin historia, sin pasado y sin un nombre.&lt;br /&gt;– ¡¡Pero con la firma del Santo Padre!! – gritó mi doña Gemita arreando un guantazo esperado pero inoportuno a Alvarito Mochilas, que se puso entre las dos damas y se llevó la torta padre.&lt;br /&gt;Y en ese departir de tortas señoriales y tirones de mantillas, alusiones continuas al pasado de cada una de ellas, referencias a los gustos de todas ellas y comentarios sobre las joyas de unas y las bisuterías de otras, don Heliodoro de la Penilla acudió presto junto a Gabrielín Chiscuelo para intentar deshacer el entuerto a la vez que doña Consuelo Meapilas, tras la consiguiente orden para que su coro diera el cante mientras dejaba encargada a la divertida alcaldesa dando aire con su enorme abanico al señor obispo, que también estaba durmiendo el desmayo de los vivos, descendió para intervenir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Padre, a ti encomiendo mi vida.&lt;br /&gt;Padre, a ti encomiendo mi vida.&lt;br /&gt;A ti, Señor, yo me acojo,&lt;br /&gt;que no quede confundido.&lt;br /&gt;Mis enemigos se burlan&lt;br /&gt;y me olvidan mis amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy solo en mi tristeza&lt;br /&gt;y ya no tengo cobijo,&lt;br /&gt;pero me pongo en tus manos&lt;br /&gt;y no seré confundido…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, y a consecuencia del tumulto de Padre y muy Señor mío que se originó allí mismo al final de la procesión de la Sagrada Cena y su Posterior Digestión, aparecieron los correspondientes furgones policiales para poner freno a tanto reparto de mamporros entre las decanas damas, y en eso estaban los guardias, levantando capuchones a cofrades para ver si conseguían identificar a algún pillastre conocido, cuando como si un ángel hubiera pasado por allí, el silencio más acentuado reinó entre todos los que allí estábamos aglutinados, golpeados, mancillados y alguna otra cosa que no viene a cuento comentar.&lt;br /&gt;Y fue en ese preciso instante, en el momento justo en que las damas de la Cofradía del Eterno Quejido se explicaban ante la ley policial y al tiempo que mis señoronas continuaban tajantes en su reivindicaciones acerca de su pasado, cuando tres encapuchados con medias en la cabeza y con atuendo de soldados ninja sobrevolaron por encima de todas nuestras cabezas hasta aterrizar a los pies de la venerada y solitaria imagen cofradiera, y de un pase de mano, uno se llevó la corona de oro de la Virgen, otro los puñales de esmeraldas y diamantes del pecho, y el tercero, como Manolete, hizo una verónica de esas y le arrebato a la sacra imagen el enorme manto de cincuenta metros cuadrados repujado en oro y pedrería.&lt;br /&gt;– ¡¡¡Aaaahhhh!!! – chilló doña Carmelita Taconeada.&lt;br /&gt;– ¡¡Ay, Dios de mi vida!! – se apuntó doña Teresa Hoyuela.&lt;br /&gt;– ¡¡Cáspitas y carámbanos!! – se sumó doña Carolina Rosa.&lt;br /&gt;– ¡¡La Virgen del Remedio!! – jaculó doña Urraca Castilla.&lt;br /&gt;– ¡¡Ay, la hostia!! – finalizó mi malhablada doña Gemita&lt;br /&gt;– ¡¡Que nadie toque a la Virgen, que tenemos que coger huellas!! – saltó uno de los comisarios allí uniformados.&lt;br /&gt;Alvarito Mochilas corrió tras los ladrones ninja, que se las pelaban por encima ya de los tejados con el botín en sendos bolsones. Y yo, por solidaridad, corrí con él por eso de que mi pisazo de Castelar también está cuajado de imágenes sacras a las que reverencio y quiero tanto como a mi molde a tamaño natural de mi adorada Sara Montiel y no imagino la vida sin ellas.&lt;br /&gt;– No me llore usted, Mochilas – dije al poner freno a la carrera innecesaria, pues a los ninja esos ya ni les veíamos – Que le voy a hacer un recital benéfico para sacar dinero y restituir todos los males de su cofradía y de todas las demás. Palabrita de Divina Soraya.&lt;br /&gt;Pero apenas me escuchó, y con una lágrima en el rostro, dejó caer su capuchón a la carretera y se marchó del lugar completamente abatido. Y ahí me quedé yo, meditando lo del recital benéfico y pensando que cantar por toda esa gente que trabaja a lo largo del año con ilusión y tesón para sacar adelante su Semana Santa sería una de las mejores cosas que podría hacer, no sólo como artista y para orgullo mío, sino para colmar también el sueño dorado de volver a los escenarios por una causa justa.&lt;br /&gt;Y en eso estaba pensando cuando retorné hacia la tribuna de autoridades. Pero al mirar a mi alrededor no vi a nadie. La calle estaba casi desierta, sin rastro de cofrades, imágenes y turistas; sólo quedábamos tres personas en toda la gran avenida: la alcaldesa lady Bidette, que seguía dando aire al desmayado señor obispo José María Miguel Angel, y yo.&lt;br /&gt;– ¿Dónde está toda la gente? – pregunté&lt;br /&gt;– Uy, no veas, Rafaelito, la que se ha montado en cuando tú te has ido a hacer el maratón ese con Alvarito Mochilas – me contó la alcaldesa – La policía se ha llevado a tus señoronas y a las venerables damas del Eterno Quejido a declarar a comisaría; ha detenido a don Helidoro de la Penilla, don Gabrielín Chiscuelo y a doña Consuelo Meapilas por alborotadores públicos; les ha roto las cuerdas de las guitarras al coro de doña Gertrudis María Cursilona para que cesaran de destrozar tímpanos con esas canciones del carajo; ha llamado también a los antidisturbios para que a base de chuchazos de los que hacen pupa desalojaran toda la avenida de turistas, feligreses y público en general; y se ha llevado, además, a la destartalada imagen de la Virgen a los almacenes policiales para iniciar sus pesquisas e investigaciones acerca de encontrar una resolución al robo del joyerío de la pobre… Y creo que iban a llamar al Gobierno Central para que propusieran al Congreso implantar el Estado de Sitio en Santander e instaurar el toque de queda para evitar, así, más follones cofradieros y semanasantaeros como los que hemos tenido esta última semana.&lt;br /&gt;– ¿Y para eso no tienen que contar contigo? Caramba, que eres la alcaldesa lady Bidette.&lt;br /&gt;– Si se han llevado también a mis chambelanes, Rafaelito. Y aquí me han dejado, con este alma en pena de obispo al que no logro despertar ni a tiros ni cañonazos… ¿Y qué hacemos?&lt;br /&gt;Y como no había nada mejor que hacer en aquella tarde de Jueves Santo, ayudé a la alcaldesa a descender de la tribuna de autoridades y nos fuimos en busca de un bar de ambiente a ver si lográbamos distraernos con chulazos y música petarda.&lt;br /&gt;Y mientras nos íbamos avenida abajo, pudimos escuchar por los altavoces instalados para narrar la procesión, la voz nada entrecortada de doña Petronila Sarito:&lt;br /&gt;– Señoras y señores, disculpen este momento de lapsus en mi desvencijada salud. Continuamos con el ritmo procesionario en esta jornada de Jueves Santo que… Pero, ¿dónde están todos? ¿Y la cofradía del Eterno Quejido? ¿Y el coro y la Meapilas?... ¡¡¡Helidoro!!! ¡¡¡Dónde coño estás!!! ¡¡¡Y qué le pasa al obispo, que está ahí tirado!!! ¡¡¡Obispo, despierte!!! ¡¡¡Pero qué demonios está pasando aquí!!! ¡¡¡Heliodooooorooooo!!! ¡¡¡Que me tenéis muy harta!!! ¡¡¡Estoy de la Semana Santa, las cofradías y sus cofrades y de las imágenes sacras y destartaladas de hoy día hasta…!!!................................. ¡¡¡¡Enfermeros!!!! ¡¡¡Vengan, que me vuelve a dar el telele este de los cojones!!!!&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2261811598259955221-2335413325463956855?l=divinasorayaepisodiodos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/feeds/2335413325463956855/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2261811598259955221&amp;postID=2335413325463956855' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2261811598259955221/posts/default/2335413325463956855'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2261811598259955221/posts/default/2335413325463956855'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/2007/10/pues-s.html' title=''/><author><name>EL ANGEL NOCTURNO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18269467507481479539</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_TTgJHo0w3z8/R1M44lB3W3I/AAAAAAAABOQ/9nIVzR33xUU/S220/yo.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoIh_w2FtI/AAAAAAAAA_M/YFgSyVm9hE8/s72-c/P5107303.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2261811598259955221.post-6820215151731304534</id><published>2007-10-07T14:43:00.000-07:00</published><updated>2007-10-08T03:40:16.039-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoJBvw2FuI/AAAAAAAAA_U/2Po1e4Wiu5s/s1600-h/P1251740.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5118913852065847010" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoJBvw2FuI/AAAAAAAAA_U/2Po1e4Wiu5s/s400/P1251740.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Qué bonito es preparar una procesión con ilusión y con ganas de que todo salga bien. Y qué agradable es hacerlo en armonía, con gente que se quiere como si de hermanos se tratara, sin malos rollos y sin quebraderos de cabeza absurdos y estrafalarios.&lt;br /&gt;Y eso es lo que pasaba en aquella tarde de Viernes Santo en los locales anexos al Luna llena. Allí, todo era concordia y hacer las cosas como está previsto que se hagan. Doña Goyita Soletilla y sus retoques de última hora; doña Memé O´Thoa, con los dobladillos de algunos hábitos; mi sobrino Felixín, ayudando a los chulazos más altos a colocarse la cartonera y el capuchón; mis señoronas, que seguían de paseo con el niño Colacao tras haberse pasado la noche en comisaría, a su aire y buen hacer. Y mejor así, que ya estaban histéricas de por sí desde el inicio de este episodio… Por tanto, el panorama que presenciamos don Matías, Sor Visi y un servidor tras haberles relatado las procesiones santanderinas desde Ramos hasta Jueves Santo, fue de lo más agradable y lo más opuesto a un inquietante mundo surrealista.&lt;br /&gt;Don Matías se adentró hasta el centro del local, donde estaban colocadas las imponentes andas de madera labrada con angelotes policromados en cada una de las esquinas y brocados en oro, y en las cuales, en el centro y rodeado de flores de todos los colores y todos los aromas, se encontraba la imagen del San Juanito, y se quedó completamente emocionado por la devoción que le despertaba la imagen de la Soletilla, que descendió al suelo tras haber colocado las extremidades del santo a su gusto y su buen arte escultórico, para comer a besos a mi sacro amigo.&lt;br /&gt;– ¡¡Hay que pirulo mari más majo y cachondo!! – le dijo la artista en un arranque lingüista que dejaba mi barroquismo verbal a la altura del betún – Para que luego digan que los curas de hoy día son enemigos del arte actual y de las innovaciones sexuales de los de la otra acera.&lt;br /&gt;– Es que su San Juan llama al fervor por antonomasia – alabó el pater – Esa mirada hacia las alturas, esas manos que hablan por si solas, el cuerpo en escorzo por el sufrimiento…&lt;br /&gt;– ¡¡La pluma que le ha tallado la muy tortillera!! – chinchó doña Memé O´Thoa, muerta de la envidia por tantas alabanzas al arte de su rival artístico – Que si el San Juanito tiene éxito es únicamente gracias a mi atuendo textil, que le engrandece, le eleva a las alturas celestiales y le encumbra a las pasarela de Milán, Cibeles y los Parises de mi alma.&lt;br /&gt;– ¡¡El San Juanito lo he parido yo a base de talento, esmero y enorme capacidad creadora, franchute del tres al cuarto, envidiosa de pacotilla y absurda modistilla de barraca de feria!!&lt;br /&gt;– ¡¡Señoras, por favor!! – grité para evitar un enfrentamiento entre las dos divas, que ya me lo veía venir al igual que todos los chulazos allí presentes y que ya estaban pensando en sentarse para disfrutar del espectáculo – Caramba, que estamos a dos horas vista de salir en procesión y ustedes no hacen más que discutir y pelearse por demostrar cual de los dos es más artista que la otra.&lt;br /&gt;– Tiene razón Rafaelito – añadió la Sor – Este loco mundo es lo suficientemente grande como para que dos talentos tan complementarios como son los suyos puedan convivir en paz y armonía. La talla, realizada con precisión y amor por doña Goyita, nació para ser vestida por doña Memé. Y no me discutan más… Que bastante jarana ya hay montada en esta Semana Santa como para que se le echen más guindas al pavo…&lt;br /&gt;– Huy, eso es de la Imperio Argentina de “Morena Clara”.&lt;br /&gt;– Para que vea que me acuerdo de sus cantes tan llenos de verdad y de las coplas, cuplés y boleros de su repertorio, a los cuales, todo sea dicho de paso, hace más de una eternidad que les voy echando de menos.&lt;br /&gt;– El luto, Sor Visi – expliqué – Que me tiene apartado del espectáculo, el transformismo y todo lo que me caracteriza como la gran diva del escenario del Luna llena.&lt;br /&gt;– Pues cuando acabe todo este embrollo semanasantero me tiene que dar usted una sesión de cante coplero pero de los buenos, de los que canta el Falete ese y no las mamarrachadas de ahora que, a ritmo de chunda-chunda, destrozan hasta a los clásicos de siempre sin ningún tipo de miramiento y sin que un triste Juez de Paz ponga orden y armonía en el panorama musical patrio de esta España racial nuestra.&lt;br /&gt;– Caray, Sor, qué puesta la veo en estos lares rítmicos.&lt;br /&gt;– Es que el hábito no hace a la monja, qué carajo.&lt;br /&gt;– Pues no se me apure usted. Además, se da la circunstancia de que le prometí al Alvarito Mochilas el realizar un concierto benéfico a fin de sufragar las indemnizaciones ante tanto desastre imaginero, procesionario y devocionario…&lt;br /&gt;Y en esas explicaciones me andaba yo mismo con mi verborrea propia de mi género, cuando de repente, sin previo aviso, llegó hasta nosotros una musiquilla sinfónica que no era ajena a casi nadie de los presentes. Una de esas cosas que sólo ocurren en las películas musicales (por cierto, qué bonita es West Side Story y cuánto pude llorar con el final de Evita) y que hizo las delicias de mis chulazos del mariconeo-party-show allí presentes, que cesaron de inmediato en las pruebas de vestuario para la procesión para arremolinarse junto a nosotros al tiempo que realizaban una coreografía los unos con los otros. Y al ritmo de la misma música, Goyita Soletilla le terminó de colocar el acento a la cadera policromada del San Juanito mientras Memé O´Thoa se ponía a bailar con uno de los chinos que estaban venga a darle a la máquina de coser. Y como ya estábamos en materia, para deleite de mis sacros amigos, puesto que la música no cesaba un segundo, me acerqué a los jarrones de orquídeas que adornaban el local, y cogiendo una de ellas a modo de abanico, La Divina Soraya, en aquella tarde de Viernes Santo, volvió a brillar como lo había hecho siempre desde que el mundo era mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;De la Habana para aquí me han mandao&lt;br /&gt;y de todo te puedo vender,&lt;br /&gt;lo que pidas muy barato lo doy,&lt;br /&gt;lo que pidas muy barato lo doy.&lt;br /&gt;Platanitos muy sabrosos, caña dulce,&lt;br /&gt;rico mango y un lorito verde y rojo&lt;br /&gt;que habla más que una mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que pidas muy barato lo doy,&lt;br /&gt;lo que pidas muy barato lo doy.&lt;br /&gt;Madúrelo, madúrelo, aguacate verde,&lt;br /&gt;madúrelo, lo, lo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no quiero ser mulatita&lt;br /&gt;ni tampoco mulatona,&lt;br /&gt;oe, oe, oe la chamelona.&lt;br /&gt;Yo no tengo la culpita,&lt;br /&gt;ni tampoco la culpona,&lt;br /&gt;oe, oe, oe, la chamelona.&lt;br /&gt;Que me voy, que me voy, que me voy…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;– Pues váyase, tío blasfemo – interrumpió doña Leticia del Molino ataviada con su mejor mantilla, largo vestido negro, encajes y puñetas bordadas, collarón de perlas y abanico en mano – Que ya rezuma el mango que en la tarde de Viernes Santo nos venga usted cantando rumbas chamelonas a lo Sara Montiel.&lt;br /&gt;– Y con el beneplácito de Sor Visi – apuntó doña Engracia Velarde vestida de la misma guisa – Que la he visto con el hábito remangado y bailando un par de pasos graciosos con don Matías.&lt;br /&gt;– Qué desaprensivos musicales – se sumó doña Ursula con su atuendo más fúnebre – En esta jornada luctuosa procesionaria de Santo y Plañidero Entierro y con la semanita que llevamos.&lt;br /&gt;– Y mientras, nosotras de paseo con el niño negro este, que no dejaba de berrear en busca de su teta alimenticia sin quitarme ojo de encima como diciendo que le diera una de las mías, que ya no están ni para excelentísimos ni para ilustrísimos – finalizó doña Gema Valdemoro con la mantilla y peineta bien puesta.&lt;br /&gt;– No se me enojen, señoronas – les expliqué – Lo que ocurre es que estábamos hablando de nuestras cosas y nuestras cosotas cuando la música nos embriagó por completo y…&lt;br /&gt;– Déjese de músicas y al tajo – sentenció doña Ursula ejerciendo de Hermana Mayor Cofradiera – Que venimos de dar un garbeo por el Paseo Pereda y ya están las cadenas televisivas montando su tinglado en la plaza de la Catedral para retransmitir a todo el mundo la procesión santanderina de esta tarde.&lt;br /&gt;– Allí estaban ya todos preparados – continuó doña Leti – Sentaditos en sus tronos catedralicios se encontraban el obispo, restablecido del desmayo de ayer tarde; tres Delegados Vaticanos, que por lo visto han llegado esta mañana a primera hora en un jet privado para acudir al show televisivo; varios representantes de diversas confesiones religiosas para comprobar, in situ, lo que se cuece en la Católica, Apostólica y Romana, amén de Universal y Exclusiva; nuestra Excelentísima señora Alcaldesa, la Bidette, custodiada por la Autoridad Militar por eso del toque de queda instaurado a partir de las diez de la noche; diversos representantes del Gobierno Central, con el Delegado Gubernamental a la cabeza para decretar las urgencias políticas en caso de desastre; y para finalizar, los Hermanos Mayores de aquellas cofradías que, por causas conocidas por todos, no pueden procesionar en el cortejo vespertino de hoy.&lt;br /&gt;– Qué barbaridad – comentó don Matías – ¿Y hay tribuna para tanta gente? Porque va a haber más personalidades sentadas que procesionando.&lt;br /&gt;– Y no vea usted el gentío que hay allí arremolinado– apuntó doña Engracia – Y es que nos han chivado que, como golpe de efecto por parte de don Heliodoro de la Penilla, esta tarde van a procesionar también a la Santa Reliquia de la Uña Sacra del Beato Orujito Liebanín para congregar, si cabe, a un mayor número de televidentes frente a la caja tonta.&lt;br /&gt;– Ha sido noticia de última hora – señaló doña Leticia.&lt;br /&gt;– El cotilleo de esta jornada luctuosa – comentó doña Ursula Lopetegui con empaque propio de su linaje.&lt;br /&gt;– El boom televisivo de las últimas décadas – agregó doña Engracia con sonrisa boba.&lt;br /&gt;– El despiporre, vamos – finalizó doña Gemita – Lo que pasa es que ya no saben qué inventar para hacer sombra a nuestra cofradía homodivina. Y claro, han convencido a todo dios para que la Santa Reliquia, que nunca sale de casa, lo haga esta tarde y así, para paliar desastres mentados anteriormente, la Semana Santa de Santander se recuerde como ha de recordarse.&lt;br /&gt;– Joroba – se sorprendió Sor Visi – Con la veneración devocionaria que tiene la Uña Sacra del beato Orujito Liebanín.&lt;br /&gt;– Por joder, ya saben como son los de la Unión Cofradiera.&lt;br /&gt;– Si hasta Petronila Sarito ha dado un salto de alegría desde la cama del hospital en cuando se lo han comentado, se ha puesto buena de repente, se ha tomado un par de whiskys (que como rampla la tía) y ya está formada para abrir ella solita el cortejo procesionario.&lt;br /&gt;– Entonces, no hay tiempo que perder – señalé ya nervioso y preso del pánico escénico más tremendo que pueda recordar.&lt;br /&gt;Y es que nos lo habían puesto difícil los de la Unión Cofradiera para que el debut del San Juanito fuera el cometario por antonomasia en la jornada de Viernes Santo. Incluso Goyita Soletilla y Memé O´Thoa se creían ya relegadas a un segundo plano al conocerse incapaces de superar en fama y prestigio a la Uña Sacra del Beato Orujito Liebanín, la reliquia más importante del mundo procesionario local y famoso en todos los lares gracias al patrocinio del cantante autóctono de moda, Robustiano Bustamín, amén de las gracias propias de nuestro showman particular, el inconfundible y nada imitado Revillita.&lt;br /&gt;No. No había tiempo que perder. La Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino debía estar formada para participar en la comitiva general con el resto de cofradías a eso de las ocho de la tarde en la esquina de la calle Cervantes, por tanto doña Ursula había previsto salir de los locales del Luna llena a las seis de la tarde, pues ya contaba con la lentitud en recorrer casi media ciudad debido a los más de quinientos participantes de nuestra hermandad, el parón al efectuar la entrega floral a la estatua ecuestre de nuestra María la Franca, la saeta que yo debía interpretar con pasión y desgarro, y algún que otro contratiempo que se nos pudiera presentar debido a las inclemencias del tiempo, la mala baba de los organizadores o váyanse ustedes a saber. Que en eso de hacer la puñeta, este mundo va sobrado.&lt;br /&gt;Y hablando de puñetas y de no perder el tiempo, a las seis en punto de la tarde, a la misma hora en que nosotros teníamos pensado salir de nuestras dependencias, la cúpula de la Unión Cofradiera ya estaba arremolinada en los aledaños de la antigua plaza del Ayuntamiento y actual Real-Sitio-de-Recogimiento-Público-y-algo-más-que-Corte-Administrativa en espera de la llegada de la comitiva que debía traer a la Santa Reliquia de la Uña Sacra del Beato Orujito Liebanín. Y allí, de traje y corbata don Heliodoro de la Penilla y don Gabrielín Chiscuelo, y traje largo con mantilla doña Petronila Sarito y doña Domitila Buñuelos, junto a más de treinta mil fieles traídos (algunos bajo pago) de todos los rincones de la provincia, todos aguardaban impacientes e inquietos la venida de tan venerado vestigio en compañía de prensa gráfica local, nacional e internacional, emisoras de radio y múltiples cadenas de televisión, un coro de danzantes locales, un casette con la última maqueta musical del cantante Robustiano Bustamín y hasta un discurso pregrabado de nuestro showman presidencial Revillita. Por tal motivo, en aquella tarde de Viernes Santo, la cúpula de la Unión Cofradiera se sabía protagonista a todas luces del evento procesionario de la jornada. Cosa esta que se evidenciaba a grandes rasgos por las miradas cómplices que se dirigían el señor presidenta y la señora vicepresidenta con amplias sonrisas de oreja a oreja y pasando por todos los órganos correspondientes a la anatomía de cada uno de ellos.&lt;br /&gt;Y en eso, hasta la antigua plaza del Ayuntamiento llegó el estrepitoso sonido de unos treinta helicópteros que, al sonido de la Danza de los sables que compusiera hace décadas el genial Khachaturian, y que se podía oír a lo largo y ancho de toda la ciudad gracias a los enormes altavoces que estaban instalados en veinte de la treintena de aparatos volátiles cual Apocalypse now se tratara, daban buena muestra de la llegada a Santander de la Sagrada Reliquia de la Uña Sacra del Beato Orujito Liebanín con algo más que todos los honores.&lt;br /&gt;– Ahí está – dijo nerviosa doña Petronila Sarito.&lt;br /&gt;– Con más dignidad que una Persona Real – confirmó para sí don Heliodoro de la Penilla con todos los pelos revueltos por la ventolera que ocasionaban las hélices de todos los helicópteros.&lt;br /&gt;– ¿En cual estará la urna de la Uña Sacra? – se preguntaba doña Domitila Buñuelos con los dos ojos haciéndole chirivitas para ver si, de esa manera, lograba centrar la mirada en el que era y así, saludarle con la mano y la mantilla ya desordenada.&lt;br /&gt;– Pues como no atines con el ojo bueno…– le dijo el Chiscuelo con sorna y mala baba a pesar de su rango.&lt;br /&gt;Para dar más realce a la bienvenida, en pleno centro de la plaza se encontraba una delegación cofradiera que, escoltando a la imagen de la Virgen del Lagrimeo Constante, una de las pocas supervivientes de la Semana Santa santanderina, servía como comité de recepción para tan importante acontecimiento social y devocionario y que ya, aún sin pisar los helicópteros la plaza, era la comidilla de todos los teletipos informativos amén de los grandes despachos de editores y periodistas de pro así como conversación principal en los salones de te y hasta en los cuartos oscuros de las saunas de índole más que gay.&lt;br /&gt;– Y mientras la cofradía homodivina hace el ganso por la ciudad, todo el mundo está aquí pendiente de esta Uña Sacra que va a revitalizar nuestros actos cofradieros dejando a los muchachos de la Soraya esa a la altura de una boca de alcantarilla – masculló orgullosa entre dientes la Sarito.&lt;br /&gt;Don Heliodoro de la Penilla hizo un gesto a la Banda de Tambores y Fanfarrias de la representación cofradiera para que en el momento exacto en que el helicóptero principal tocara tierra santanderina hicieran sonar sus tambores a todo volumen – por encima de la música del Khachaturian – y unos segundos antes de que sonara la música del Bustamín y el discurso del Revillita. Y mientras, los flashes y los micrófonos de prensa, ya conectados y listos para ponerse en marcha.&lt;br /&gt;Pero como las desgracias nunca vienen solas, tal y como ha quedado demostrado en estas exquisitas y deliciosas páginas, en el preciso instante en que uno de los helicópteros descendía hasta el centro de la plaza, y al tiempo en que la mentada Banda de Tambores y Fanfarrias comenzaban los redobles del preludio a su pomposa marcha procesional, a uno de los muchachos tamborileros, preso de los nervios más acentuados, intensificados y elevados a su más alto exponente, se le resbaló una de las baquetas con las que estaba tocando su tambor, la cual fue a parar hasta el mismo eje de las hélices de otro de los helicópteros que sobrevolaba la plaza, el cual comenzó a dar giros sobre sí mismo llevándose por el camino a otros tres aparatos que fueron a parar a la azotea del Banco de la Palomita Buena Onda, estrellándose con las antenas de telefonía móvil causando una enorme explosión acompañada de una intensa llamarada.&lt;br /&gt;– ¡¡¡La madre del Cordero Celestial!!! – aulló don Heliodoro de la Penilla sorteando los numerosos cascotes que caían al suelo.&lt;br /&gt;– ¡¡Jodo, jodo, jodo!! – chillo ya histérica doña Petronila.&lt;br /&gt;– ¡¡La Virgen del Lagrimeo Constante!! – gritó también nerviosa doña Domitila Buñuelos al juntar sus dos ojos en un mismo punto y observar, espantada, que varios restos llameantes de los helicópteros accidentados caían sobre el enorme manto de la imagen.&lt;br /&gt;– ¡¡Que alguien haga algo!! – ordenaba don Gabrielín Chiscuelo al ver la gran espantada de la gente, que corría en todas direcciones entre gritos, carreras, pisotones y gran algarabía.&lt;br /&gt;Los cascotes, que saltaron en todas las direcciones, alcanzaron a otros helicópteros que aún estaban sobrevolando la plaza para dar escolta al Principal que albergaba la Santa Reliquia, provocando que otros cinco se fueran contra diversas fachadas de edificios colindantes, causando enormes incendios al tiempo que los vecinos saltaban hasta por las ventanas para poder escapar del desastre espantoso que estaba sufriendo el pleno centro de la ciudad y que ya era seguido, en riguroso directo, por millones de televidentes gracias a los cámaras de las diversas cadenas televisivas que se encontraban concentrados en la plaza de la Catedral para retransmitir la Procesión General y que al sonido de las explosiones y los tremendos estruendos, habían corrido en masa hasta el lugar de los desgraciados hechos para informar. Y allí mismo, también a la carrera, llegaron el obispo, la alcaldesa lady Bidette, la Autoridad Militar y la representación del Gobierno Central que ya estaba dando orden de instaurar a toda pastilla los Estados de Alarma, Excepción y Sitio ante lo que estaban presenciando de manera atónita y asombrada. Espantados también se quedaron los tres Delegados Vaticanos, que ante el horror que se cernía sobre la Santa Reliquia de la Uña Sacra del Beato Orujito Liebanín, conectaron sus respectivos teléfonos móviles con línea directa con la Santa Sede para informar a su Santidad de lo acontecido durante los prolegómenos de la jornada de Viernes Santo de la Semana Santa santanderina más alocada y borrascosa que se recuerde. Lamentablemente, la conexión telefónica no pudo dar resultado, pues las hélices de uno de los helicópteros accidentados cayó directamente sobre los tres Nuncios dejándolos no sólo para el arrastre, sino para ser vendidos como lonchas finas de pechuga de pavo sin sal y con cero por ciento de materia grasa en cualquier charcutería que se precie de serlo.&lt;br /&gt;– ¡¡Dios de mi vida!! – gritaba histérica doña Petronila – ¡¡Que los Delegados Vaticanos se han ido al garete de los justos!!&lt;br /&gt;– ¡¡Pero hagan algo, puñeta!! – continuaba chillando don Gabrielín Chiscuelo, esta vez a las Autoridades Militares para que intentaran apagar el fuego enorme que ya se cernía sobre la imagen de la Virgen del Lagrimeo Constante y sus antiquísimas andas de madera labrada y reducidas ya casi a cenizas sacras.&lt;br /&gt;Pero ya nadie podía hacer nada. La plaza del antiguo Ayuntamiento se había convertido en pocos segundos en un hervidero de cascotes, incendios por doquier, tremendas explosiones, miles de personas despavoridas intentado huir en todas las direcciones para evitar ser alcanzados por los restos de los helicópteros que iban cayendo uno a uno de manera inevitable…. Y así, hasta convertir a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis en meros y absurdos protagonistas de una película de dibujos animados cutres y anodinos.&lt;br /&gt;Y es que de los treinta helicópteros que formaban la comitiva que acompañaba al Principal que albergaba la urna con la Santa Reliquia, veintinueve ya habían caído de manera trágica sobre todo el perímetro de la plaza y sus aledaños, llevándose consigo edificios emblemáticos de la ciudad como el nuevo Ayuntamiento sede de Lady Bidette y diez manzanas más a la redonda. Sólo el que albergaba la Uña Sacra del Beato Orujito Liebanín quedaba ileso e incólume, sorteando los pedazos de los helicópteros que se desperdigaban por todos lados y en todas direcciones, ya fuera norte-sur y hasta oeste-este.&lt;br /&gt;– ¡¡Que se marcha el helicóptero!! – se percató doña Petronila al comprobar cómo el aparato volátil desaparecía del cielo santanderino en busca de un cielo con mejores expectativas para el aterrizaje – ¡¡Que se pira y nos deja plantados!!&lt;br /&gt;– ¡¡Y con Santander hecha un asquito!!&lt;br /&gt;Doña Petronila corrió entre cascotes, ruinas de edificios aún en llamas, ciudadanos que iban y venían, ambulancias que llegaban al lugar de los hechos para auxiliar a los miles de heridos… Corrió hasta por encima del obispo, que nuevamente había sufrido un desmayo al contemplar el nuevo horror santanderino, y hasta por encima de los chambelanes que protegían a Lady Bidette, desconsolada por haberse quedado sin su insigne Real-Sitio-de-Recogimiento-Público-y-algo-más-que-Corte-Administrativa.&lt;br /&gt;– No puede ser – decía la alcaldesa hecha un mar de lágrimas – Con lo bonito que me había quedado el nuevo diseño para el salón del trono…&lt;br /&gt;Y fue tan dramático su desconsuelo, que los chambelanes sacaron sus heraldos para afinar su Francisco Alegre y Olé en versión adagio que ni los del Karajan.&lt;br /&gt;– ¡¡La Uña!! – continuaba gritando doña Petronila sin cesar en su empeño maratoniano - ¡¡La Uña!! ¡¡La Uña!!&lt;br /&gt;– ¡¡Mi callo!! ¡¡Mi callo!! – decía uno que había por allí y al que le había caído un cascote en pleno pie derecho.&lt;br /&gt;Pero todo intento por parte de la vicepresidenta de la Unión Cofradiera y Semanasantera por Excelencia por hacer regresar al helicóptero fue a todas luces imposible. Ya no quedaba de él ni el puntito ese en que se convierten los aviones y derivados cuando desaparecen de la vista del ser humano. Y decepcionada, hundida y aturdida por lo ocurrido en los últimos minutos, regresó la mirada hacia la antigua plaza del Ayuntamiento. Allí, miles de ciudadanos se congregaban en las calles adyacentes para contemplar, con cara de susto y pasmo, a lo que había quedado reducido tan emblemático enclave santanderino, cuna en aquel momento de todas las sirenas de ambulancias, furgones policiales, camiones de bomberos que no daban más de sí los pobres, y hasta de chicas de limpieza que tuvieron que hacer horas extras para limpiar las tejavanas y las azoteas de todos aquellos edificios que habían quedado sembrados de cascotes, cristales y demás lindezas carbonizadas.&lt;br /&gt;Don Heliodoro de la Penilla, doña Domitila Buñuelos y don Gabrielín Chiscuelo se acercaron sin consuelo alguno a donde se encontraba doña Petronila. Y los cuatro, con lágrimas en los ojos, con el rostro desencajado por las horrendas visiones de los incendios y la gente desperdigada por toda la plaza, se fundieron en un enorme abrazo y en un emotivo himno a base de sollozos que daba buena muestra del fracaso de sus intenciones a la hora de convertir a la Semana Santa santanderina en la más renombrada de todas las realizadas en la ancha geografía española.&lt;br /&gt;Pero todo este último desastre era ajeno a mi mismo y mi inmensidad física, a mis señoronas y a toda la Archicofradía del Celeste y Puro Amor Homodivino, ya que a las seis en punto de la tarde, tal y como estipuló con mano férrea doña Ursula Lopetegui, las puertas del anexo del Luna Llena se abrieron para que los muchachos más fornidos sacaran a hombros nuestra imagen para deleite de los cientos de personas allí congregadas para comprobar, in situ, la maestría del arte escultórico de la gran Goyita Soletilla trasladada a la talla del San Juanito, y el glamour más acentuado en los atuendos cofradieros diseñados por la renombrada Memé O´Thoa. Todo un lujo y todo un éxito que quedó demostrado por los sonoros aplausos del gran público arremolinado en aquella tarde de Viernes Santo ante las cercanías del ambiente más gay de toda la ciudad.&lt;br /&gt;– Qué emoción, Rafaelito – me susurró al oído doña Ursula.&lt;br /&gt;– Si hasta están tirando salvas de honor – comentó doña Leti al oír las primeras explosiones de los helicópteros sin saber, aún, de lo que se trataba – Esto me recuerda cuando don Alfonso XIII venía a veranear por este Santander mágico y cautivador.&lt;br /&gt;– Oigan cómo nos aplauden – decía doña Gemita toda orgullosa y en plan excelentísima condesa.&lt;br /&gt;Los aplausos irrumpieron por doquier ante la maestría de los mayordomos de la cofradía para colocarnos a todos tal y como mandan los cánones y el protocolo cofradiero. Y fue en ese momento, con toda la cofradía en plena calle, cuando lució en todo su esplendor cumpliendo, de esa manera, las expectativas creadas por todos.&lt;br /&gt;Abriendo la comitiva, un gran estandarte con el escudo diseñado por la O´Thoa acompañado de un grupo de niños capitaneados por mi sobrino Felixín, encargado de que las filas de los tiernos infantes fueran derechitas y sin torcerse, guardando la compostura y la seriedad en todo momento; seguido, un grupo de chulazos tocados con el cubrerrostro color oro y portando unos hachones tersos y enormes de acero con un cirio prendido para dar luz natural y misterio a nuestra imagen; a continuación, nuestra Banda de Tambores, que no eran otros que mis músicos que cada noche, y durante años, me habían acompañado de manera sinfónica en mis actuaciones por los escenarios de media España; a esto se sumaba la gran imagen del San Juanito, obra cumbre del arte gay y procesionario por excelencia (para que luego digan lo que dicen y se oye por todos lados acerca de la combinación de ambas temáticas), portado a hombros por doce macizos que hacían las delicias de las locazas más locazas de la ciudad; tras la imagen, mis señoronas, de Viernes Santo con sus vestidos negros, sus encajes, sus mantillas, sus guantes con puntillitas y sus maravillosos rosarios de pedrería; y para finalizar, una especie de comitiva presidencial capitaneada por don Matías y Sor Visitadora, con sus respectivos y sacros atuendos, doña Goyita Soletilla y doña Memé O´Thoa, tocadas ambas con atuendo homodivino y más nerviosas que toda la fábrica de flanes royal; y para cerrar el cortejo, un servidor de todos ustedes y de toda buenas persona que se precie, vistiendo un enorme blusón negro, con una medallita de mi Virgen del Carmen y un enorme varal de acero con el escudo de la cofradía, y sin cubrerrostro, para que todo el mundo me viera dar la cara por todos aquellos que deben ocultarla tras las perchas de sus armarios por miedo y temor a ser quemados en las hogueras prendidas por los torquemadas correspondientes. Que haberlos, todavía los hay. Me consta.&lt;br /&gt;Y era tal la emoción que me embargaba en ese preciso instante, que las lágrimas hicieron su agosto en mi rostro. Y soñé que a mi lado se encontraba mi difunto marido, Monchito, dándome ánimos y mostrándose satisfecho porque la cofradía Homodivina pudiera salir en procesión por las calles de Santander; me acordaba de mi pobre madre y de lo orgullosa que estaría al ver a su niño de procesión; evocaba también a mi padre y a mis hermanos, que me molían a palizas por ser de la otra acera sin comprender que mi lado de la vida estaba basado únicamente en la búsqueda de mi propia felicidad; recordaba, cómo no, a todos mis ídolos fallecidos de la copla, dedicándoles este peculiar momento de gloria y de recogimiento procesionario; y para finalizar, mi corazón latía por todos aquellos cuyos buenos propósitos en la vida quedaron truncados en las cunetas de aquellas carreteras que no figuran en los mapas porque son senderos secundarios que, para algunos, no merecen reseñarse en ninguna guía y que, sin embargo, para mí son tan principales como lo son el respirar, el vivir, y el amar y el ser amado. Por todos ellos y para todos ellos, mi procesión de Viernes Santo les quedaba dedicada. Palabra de Rafael Sandoval Santana, “La Divina Soraya”.&lt;br /&gt;Tan ensimismado me encontraba yo con mis planteamientos anteriores, que no me di cuenta de que ya habíamos llegado a los pies de la estatua ecuestre de María la Franca. Los chulazos portadores del San Juanito se encontraban bailando la imagen a los pies de la misma al tiempo que mis señoronas, dignas ellas como nadie, depositaban un ramo de orquídeas preciosas.&lt;br /&gt;– Todo el mundo aguarda su canto, Rafaelito – me susurró al oído mi amiga Sor Visitadora de la Cueva.&lt;br /&gt;Tomé aire y le cedí mi varal a la vez que me encaminaba hacia mis señoronas, recogía una orquídea del centro maravilloso y, mirando hacia la estatua sabiendo que todos los allí congregados se encontraban con el corazón en un puño por presenciar tamaño homenaje a la abanderada de nuestro mundo, di una señal a uno de los tamborileros para que iniciara un redoble suave.&lt;br /&gt;Y finalmente, canté:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ven a borrarme los fracasos de mi mente,&lt;br /&gt;ven a llenarme de caricias diferentes,&lt;br /&gt;ven a sacarme de este pozo de amargura&lt;br /&gt;donde me encuentro yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y dame el agua de tu fuente cristalina,&lt;br /&gt;dame el beso que sin darse se adivina,&lt;br /&gt;que estoy sediento de cariño sin medida&lt;br /&gt;y cansado de dar amor,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de volar siempre buscando una fantasía,&lt;br /&gt;estoy cansado de secretos y mentiras&lt;br /&gt;buscando un gran amor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que sea capaz de enamorarme cada día,&lt;br /&gt;velar mi sueño mientras duerme mi vida,&lt;br /&gt;mirarme siempre con la mirada encendida,&lt;br /&gt;igual que miro yo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Tras mi himno a la búsqueda del verdadero amor en un certero y sincero homenaje a nuestra María la Franca, todos los allí congregados guardamos celosamente un minuto de silencio roto, tan sólo, por el escándalo de sirenas y los gritos de la gente que podíamos oír desde donde nos encontrábamos.&lt;br /&gt;– Qué barbaridad – se decía para sí doña Gemita – Estos de la Unión Cofradiera deben andar montándola de aúpa.&lt;br /&gt;– Cualquier cosa con tal de salir por la tele – apuntó doña Leti con tono jocoso.&lt;br /&gt;– Es que el sacar en procesión a la Uña Sacra del Beato Orujito Liebanín tiene su gancho y hasta su morbillo.&lt;br /&gt;– Bueno, bueno – finalizó tajante doña Ursula – Todo lo que ustedes quieran, pero aquí estamos para sacar a nuestro San Juanito por las calles de Santander con más orgullo y devoción que otra cosa que se puedan imaginar las mentes calenturientas de los de siempre. Nuestro objetivo se ha cumplido y es nuestro deber, al ser tan hermandad como el resto, el de unirnos a las demás cofradías para reanudar el cortejo oficial.&lt;br /&gt;– Qué bien hablado, Ursula – aplaudió doña Engracia – Con razón te animamos para que fueras la Hermana Mayor de este invento semanasantero nuestro.&lt;br /&gt;– No podía ser de otra manera – dijo la aludida – Para eso puedo presumir de linaje y poderío laredano.&lt;br /&gt;– No te jode la divorciada esta – saltó doña Gemita – Tu linaje me lo paso yo por el arco de triunfo de mi excelentísimo título. Faltaría plus.&lt;br /&gt;– Y yo el tuyo por el mío, negrera del tres al cuarto – se apuntó a la movida la nonagenaria doña Leti – Que mi ilustrísima etiqueta viene avalada por la firma de don Alfonso XIII.&lt;br /&gt;– ¡¡Al que traicionaste para irte con el caudillo y sus tropas nacionales, alcahueta, más que alcahueta!!&lt;br /&gt;– ¡¡Explotadora!!&lt;br /&gt;– ¡¡Cacatúa!!&lt;br /&gt;– ¡¡Basta ya, señoronas mías!! – dije poniendo fin a la discusión – Caramba, que acabamos de guardar un respetuoso silencio a nuestra abanderada y ustedes aquí lanzándose puñetes verbales las unas a las otras. Esto no se puede tolerar.&lt;br /&gt;– Rafaelito tiene razón – se interpuso con verdad y honradez nuestro querido don Matías – Dejen a un lado sus discrepancias nobiliarias y prosigamos nuestro recogimiento devocionario hasta el punto de encuentro con el resto de hermandades.&lt;br /&gt;Y eso hicimos, ya que no hizo falta añadir ni una triste coma a las palabras de nuestro sacerdote favorito. A un redoble de tambor, el estandarte de la cofradía reanudó su paso procesionario al tiempo que mi Felixín aleccionaba a los tiernos infantes para que continuaran su andadura como preludio a la majestuosa talla de Goyita Soletilla, toda ella orgullosa y presumiendo de que su arte se luciera en aquella apacible aunque tormentosa noche.&lt;br /&gt;Al salir de la plaza donde se encontraba la estatua ecuestre de María la Franca, una silueta que apenas se adivinaba entre la gran humareda con la que nos topamos nos conminó a que detuviéramos el paso. Y extrañados, obedecimos sin saber muy bien a qué atenernos. Sólo cuando el intenso y oscuro humo parecía despejarse algo, don Matías y Sor Visitadora reconocieron en aquella silueta al ángel aquel que relataron en su diario en la noche aquella en que abandonaron la tribu de los Conguitos Negros para regresar a este nuestro Santander.&lt;br /&gt;– Nos encontramos de nuevo, Matías – dijo.&lt;br /&gt;– Ay, coñe – dijo el pater – ¿Vienes hasta mí para la prueba de amor de la que me hablaste aquella noche?&lt;br /&gt;Todos nos juntamos en torno a don Matías sin quitar ojo al angel virginal y maravilloso que teníamos delante de nuestras narices y algunos, extrañados, se quitaron hasta el cubrerrostro para poder verle y apreciarle mejor. Pero lo importante no era su portentosa y maravillosa visión, sino sus palabras, que dichas de manera apocalíptica, hicieron correr ríos de sudor frío por nuestras espaldas.&lt;br /&gt;– Santander está en llamas – comenzó diciendo para acojone de unos mientras otros, al comprobar que aquello era cierto, corrieron despavoridos para contemplar el horrendo espectáculo que se cernía sobre la ciudad – La estupidez humana ha provocado una hilera de tragedias a lo largo de esta semana que ha tenido su punto álgido en esta jornada de luto en la que casi no se salva ni el apuntador…&lt;br /&gt;– Dios de mi vida – dije anonadado.&lt;br /&gt;– ¡¡Si se han cargado el Ayuntamiento y la alcaldesa lady Bidette está que no vive en ella de la pena!! – siguió doña Gemita.&lt;br /&gt;– ¡¡Y toda la plaza está que arde!! – continuó doña Leti.&lt;br /&gt;– ¡¡Y a más de uno se lo llevan en camilla!! – prosiguió doña Engracia antes de echarse a llorar de manera escandalosa.&lt;br /&gt;– Así es – prosiguió aquel personaje angelical donde los hubiera – Dios ha castigado a la soberbia y la envidia; ha condenado a la insolencia y al ultraje de los valores caritativos; en definitiva, le ha dado un buen corte de mangas a todos estos personajillos que pretendían, con sus ínfulas descomunales, estar por encima de todo con tal de estar a su diestra. Y eso, de esta manera, no es designio de Dios…&lt;br /&gt;– Pues se le ha ido la mano – dijo uno de los chulazos – Que no ha dejado piedra sobre piedra en todo el centro de la ciudad.&lt;br /&gt;– Y más de uno yace en tierra de una manera atroz que más vale no verlo para no soñar después…&lt;br /&gt;Don Matías, con lágrimas en los ojos por el Apocalipsis presenciado, se acercó al ángel y apenas pudo soltar un hilillo de voz audible para los que estábamos más a su lado.&lt;br /&gt;– ¿No lo adivinas, Matías? – le soltó el ángel, eso sí, con una sonrisa tierna y dulce que daban ganas de comérselo a besos – Ve con ellos y reconfórtales de la manera que Dios te inspirará según en cada caso. Y ve acompañado de Sor Visitadora. Los dos seréis quienes deis consuelo y ánimo a esta gente para que sea capaz de encontrar el camino que les conduzca a un mundo nuevo y mejor. Sois los elegidos para reconducirlos a la situación de bienestar que debía reinar desde un principio y que ha sido prostituida por la soberbia humana.&lt;br /&gt;– Es que los seres humanos somos gilipollas – apuntó certeramente mi sobrino Felixín – Que mira que se lo tengo dicho a mi tiíto desde que tengo uso de razón y cordura mental para analizar las situaciones dignas de pirados que siempre me han rodeado…&lt;br /&gt;– Pero qué pico de oro que tiene mi sobrinín del alma – me dijo todo orgulloso, pues en verdad puedo decir al lector de estas cautivadoras y electrizantes páginas, que el amor familiar, o se tiene, o no se tiene, pero es imposible adquirirlo así de nuevas.&lt;br /&gt;Don Matías miró con lágrimas en los ojos a Sor Visitadora y, cogiéndose de la mano, se dirigieron hacia el meollo del desastre, donde fueron cordialmente recibidos por todos aquellos esforzados voluntarios que hacían lo humanamente posible por restaurar todo aquel horror a su situación primitiva.&lt;br /&gt;Mis señoronas también partieron en ayuda y socorro de la desconsolada lady Bidette, que se resistía a separarse de las ruinas de su corte palaciega. Incluso Goyita Soletilla y Memé O´Thoa se remangaron el atuendo homodivino para dar auxilio y ayuda a los infelices que habían sido sepultados por cascotes y restos de edificios. Y hasta mi sobrino Felixín, junto al resto de infantes cofradieros homodivinos, se fueron a hacer lo propio con el señor obispo, al que no había grúa municipal que lo levantara de su señorial desmayo. Qué tío.&lt;br /&gt;– Pues para allá que voy yo también, que a uno le sobran agallas para poner tiritas en sitios desagradables o donde haga falta – me dije todo decidido.&lt;br /&gt;– No, Rafael – me dijo cortante el ángel – Dios tiene para ti otra papeleta mucho más amable.&lt;br /&gt;– Ay, puñeta, que mire usted, yogurín celestial, que no estoy para acertijos con todo lo que está cayendo en estos momentos. Prefiero que me hable claro y me diga de manera concreta qué debo hacer. Y solo le pido a Dios que no me castigue con quitarme la voz, pues es mi único instrumento y mi mejor arma para conciliar a esta humanidad tan alocada y disparatada con la que me rodeo un día si y otro también desde hace más de unas cuantas décadas. Tantas, que no son asunto suyo.&lt;br /&gt;Y tanto fue la parrafada que le solté, que cuando me quise dar cuenta el ángel celestial había desaparecido. En su lugar, una inmensa e intensa humareda se había apoderado de todo aquello que en un principio me rodeaba. Y todo lo vi gris y oscuro. Todos habían desaparecido de mi vista. Mis señoronas, don Matías y sor Visi. Mi sobrino del alma y los chulazos de la cofradía homodivina. Incluso los edificios y los restos de aquellos que ya estaban destartalados se habían quitado de en medio. Sólo humo y niebla a mi alrededor en aquella alocada tarde de Viernes Santo.&lt;br /&gt;– Yuuuuuujjjjuuuuuuu – dije para ver si alguien me oía y podía situarme geográficamente – ¿Dónde estáis todos? ¡¡No os veo, puñeta!! ¡¡Que os habéis ido todos a echar una mano y aquí me he quedado yo como el Sherlock Holmes deambulando por su Londres nebuloso…&lt;br /&gt;Pero nadie me oía y a nadie escuchaba. Nada de sirenas ni de gritos doloridos. Ni asomo de gentío ni de murmullos en grupo. Nada de nada. Es más, silencio absoluto y apabullante donde los haya. Y tan desesperado estaba por esa extraña prueba que me imponía Dios, que no supe hacer otra cosa más que quedarme quieto. Sin moverme y sin hacer ruido. Como un niño bueno cuando va a casa de un familiar.&lt;br /&gt;De repente, oí el llanto como de un niño que provenía de un lugar cercano a donde me encontraba. Y como de un resorte, me lancé a la aventura de adentrarme en la penumbra gris oscura que me rodeaba para poder dar con el origen de aquel llanto amargo que me consumía los nervios a medida que pasaban los segundos y no encontraba a la criatura. Finalmente, un halo de luz me indicó el camino. En un portal próximo, con manchas de tizne y sin desconsuelo alguno, un crío recién nacido lloraba que se las pelaba el tío él solito y sin ayuda de nadie. Y al verlo, me contagié del llanto y derramé unas cuantas lágrimas de las mías, que tienen el mismo resultado que cinco lloreras de una persona normal (lo digo para que se hagan una idea).&lt;br /&gt;En mi regazo, con la criatura a cuestas, comprobé que la prueba de Dios era el cuidar a aquel tierno angelito que se encontraba huérfano y abandonado en aquel oscuro y mísero portal. Y creo que, en aquel preciso instante, comprendí la extraña metáfora de todo este primer capitulo de mi nuevo episodio. El mundo, el jodido mundo que se han encargado de estropear los dignatarios incompetentes y sus lindezas disfrazadas de esa estupidez soberbia llamada política, carecía desde entonces del llamado amor verdadero. La bondad, la caridad y el vivir haciendo el bien, habían sido despojados de su significado para pasar a convertirse en el interés individual, en la carencia absoluta de valores (que no son los dictados en los púlpitos), y en el desinterés por nuestro prójimo. Por eso, Dios me daba la oportunidad de llevar a aquella criatura desvalida por un cauce que se alejara por completo de aquellos otros que son dictados y desvirtuados por los despreciables que se saltan a la torera que la infancia ha de convivir consigo misma, la sonrisa y el aprendizaje, y no con el terrorismo, la delincuencia, las armas y el hambre.&lt;br /&gt;Dios quería que un niño, aunque solo fuera ese niño como símbolo de todos los niños del mundo, tuviera una oportunidad de oro de salvarse conviviendo con alguien como yo. Y qué quieren que les diga. Mi madre me enseñó de pequeño a seguir los impulsos de mi corazón. Por tal motivo, y sin saber muy bien por dónde debía reanudar mi camino ante tanta espesa niebla a mi alrededor, comencé a mecer a la criatura entre mi inmensidad física dedicándole la mejor de mis sonrisas.&lt;br /&gt;– Ya verás qué bien vas a estar conmigo, chiquitín. Al principio te sentirás un poco bicho raro, ya que mi mundo no es como el mundo de los demás, pero te acostumbrarás… Y es que tu nuevo papá lleva una vida basada en la agradabilidad y el bienestar espiritual. Te sorprenderás al ver pelucones, zapatos con tacones, vestidos de lentejuelas, plumones y maletines de maquillaje por doquier, pero tú no has de preocuparte por nada, nenito mío. En el fondo, todo lo hago por arrancar una sonrisa del más reacio a ello. Y es que el mundo, sin sonrisas, no es mundo ni es nada. Bueno, sin sonrisas y sin música, que de eso sé un rato largo… Ya verás qué nanas te voy a cantar por las noches y qué dramones sinfónicos me monto yo solito sobre los escenarios. Y es que tu nuevo papá es un artista de los que ya no nacen ni se hacen. Y cuando seas un poco más mayor, me ayudarás a salir a escena y colaborarás conmigo en la selección del repertorio y el atuendo que debo llevar en cada canción. Al principio te costará un poco, pero tu hermanito Felixín te indicara cómo debes hacerlo… Por cierto, que me llamo Rafael aunque soy mundialmente conocido como “la divina Soraya”, y ya sé que aún no tienes edad para pronunciarlo como es debido, pero con que me sonrías de vez en cuando me doy por contento… ¿lo ves? Ya has sonreído sin apenas conocerme. Qué bien que nos vamos a llevar, bebito de mi alma y de mi corazón. Vámonos para casita que se acerca la hora de la cena y tengo un hambre que soy capaz de abrirme cinco latas de callos con chorizo. Sí, nenín, ya sé que es Viernes Santo y que hay que guardar vigilia y que además son indigestos y molestos, pero como soy viudo, puedo pedorrearme tranquilamente en la cama sin molestar a nadie. Tú no te preocupes, que desde tu cuarto no me oirás nada de nada… Ay, y tengo qué pensar en la primera nana… Ah, ya sé cual puedo cantarte. Para entrar en materia, tengo una canción preciosa de una tal karina que ya irás conociendo. Bueno, a esa y a la Monteclaro del Cielo, a la Imperio Argentina, a la Lola Flores, a la Juanita Reina… Y por supuesto, a mi Sara Montiel del alma… Ya habrá tiempo para conocer a tus ídolos musicales cuando tengas la edad apropiada. Por el momento, tú vete haciendo oído a lo que te canto… Qué bien que vamos a estar juntos. Que te lo digo yo. Palabra de Sorayita…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sólo al final del camino, las cosas claras verás,&lt;br /&gt;la razón para vivir y el porqué de mil cosas más.&lt;br /&gt;Al mirar hacia atrás, cuando llegues, comprenderás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busca las cosas sencillas y encontrarás la verdad,&lt;br /&gt;la verdad de ese amor. Lo demás déjalo pasar.&lt;br /&gt;Solamente el amor, con el tiempo, no morirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin del camino se harán realidad&lt;br /&gt;los sueños que llevas en ti,&lt;br /&gt;si en todo momento en tu caminar&lt;br /&gt;la vida has llenado de amor y verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin del camino podrás encontrar&lt;br /&gt;el bien que esperaste sentir,&lt;br /&gt;olvida el pasado, pues no volverá,&lt;br /&gt;conserva el amor que hay en ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin del camino habrá un despertar,&lt;br /&gt;de nuevo volver a vivir,&lt;br /&gt;si en todo momento, en tu caminar,&lt;br /&gt;la vida has llenado de amor y verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin del camino, en ti llevarás&lt;br /&gt;la fe y la ilusión por vivir,&lt;br /&gt;tus sueños de siempre se harán realidad&lt;br /&gt;en un mundo nuevo y feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papará papapá, papará papapá&lt;br /&gt;Tus sueños de siempre se harán realidad&lt;br /&gt;si llenas tu vida de amor y paz,&lt;br /&gt;si llenas tu vida de amor y paz&lt;br /&gt;en UN MUNDO NUEVO y feliz.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2261811598259955221-6820215151731304534?l=divinasorayaepisodiodos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/feeds/6820215151731304534/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2261811598259955221&amp;postID=6820215151731304534' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2261811598259955221/posts/default/6820215151731304534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2261811598259955221/posts/default/6820215151731304534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divinasorayaepisodiodos.blogspot.com/2007/10/qu-bonito-es-preparar-una-procesin-con.html' title=''/><author><name>EL ANGEL NOCTURNO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18269467507481479539</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='26' src='http://bp2.blogger.com/_TTgJHo0w3z8/R1M44lB3W3I/AAAAAAAABOQ/9nIVzR33xUU/S220/yo.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_TTgJHo0w3z8/RwoJBvw2FuI/AAAAAAAAA_U/2Po1e4Wiu5s/s72-c/P1251740.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
